A casi tres años del gobierno de Javier Milei, el proyecto de Presupuesto 2027 muestra con claridad cuáles son sus prioridades en materia de educación. Y al mismo tiempo abre preguntas sobre qué sistema educativo y qué modelo de desarrollo de país se está buscando.
Todo apunta al Plan Nacional de Alfabetización, al que ahora se le agregará un programa similar para la enseñanza de la Matemática.
El Plan de Alfabetización articula, a través del Consejo Federal de Educación, las estrategias con las que las 24 jurisdicciones se proponen que todos los alumnos terminen tercer grado escribiendo y leyendo un texto adecuado a su edad.
Estudiantes de escuelas primarias de la provincia de San Luis.
La Nación debe acompañar con material didáctico, formación docente y monitoreo de las políticas (evaluaciones). El Presupuesto 2027 refuerza esa prioridad: los recursos destinados al programa tendrán una suba de 18% por encima de la inflación proyectada.
Que la Nación concentre esfuerzos en los aprendizajes fundamentales es una buena noticia, aunque hay debate sobre cómo hacerlo.
En el Presupuesto 2027, la mayor parte de los recursos del Plan de Alfabetización sigue destinada a extender la jornada escolar, una política iniciada durante el gobierno de Alberto Fernández.
Algunos expertos cuestionan que se prioricen más horas de clase sobre la capacitación docente, mientras otros apuntan a los métodos de enseñanza de las provincias. Más horas haciendo lo mismo no producirán mejoras, es el argumento.
Las universidades postergadas
Pero hay otra discusión más relevante. Mientras se fortalecen las políticas destinadas a los aprendizajes iniciales, las universidades públicas y el sistema científico siguen sin recuperar los recursos perdidos.
La inversión nacional destinada a las universidades públicas acumuló una caída real del 28,9% entre 2023 y 2025. Y para 2027 se contempla apenas una recuperación del 0,3%.
Protestas en reclamo por el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Foto: Archivo.
El contraste obliga a preguntarse por la racionalidad de esta política educativa. ¿Acaso la alfabetización inicial, la secundaria, la formación docente, las universidades y la investigación científica no forman parte de una misma cadena educativa y de producción de conocimiento?
Un país que busca su desarrollo necesita que los chicos aprendan a leer y escribir, pero también docentes bien formados, universidades capaces de producir profesionales y científicos, y un sistema de investigación que genere conocimiento, innovación y crecimiento.
El Presupuesto revela, en definitiva, en qué proyecto de país se está pensando.
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