El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó este lunes de "gran victoria" la ventaja del opositor Flávio Bolsonaro sobre el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva en la primera vuelta de las elecciones brasileñas del domingo y pronosticó una segunda vuelta con un resultado "muy reñido", mientras que el canciller Marco Rubio fue más cauto: “Veremos qué pasa”, señaló.
"Es una gran victoria. Ajustada, pero es una gran victoria. Increíble, de verdad", respondió Trump a la prensa en la Casa Blanca al ser consultado por la ventaja de Bolsonaro en la primera vuelta.
Cuando le preguntaron sobre su pronóstico para la segunda vuelta, a fines de octubre, Trump agregó: "Creo que van a ser unas elecciones muy reñidas. Serán muy reñidas".
El secretario de Estado, Marco Rubio, fue un poco más escueto sobre los resultados en Brasil. "Habrá una segunda vuelta. Creo que todo el mundo esperaba que la hubiera, así que veremos qué pasa", dijo este lunes a la prensa.
La relación entre Estados Unidos y Brasil sufrió un fuerte giro con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025. Con Joe Biden, Lula había mantenido una relación fluida con Washington: ambos gobiernos cooperaban en cambio climático, derechos laborales y defensa de la democracia. Incluso en 2023 lanzaron juntos una iniciativa internacional sobre derechos de los trabajadores.
El senador y candidato Flávio Bolsonaro. Foto EFE
Con Trump, en cambio, la relación se tensó rápidamente, en gran medida por el arresto de Jair Bolsonaro, amigo, y aliado político e ideológico del jefe de la Casa Blanca, a quien describían como “un Trump tropical”.
El republicano denunció como una “caza de brujas” el proceso judicial contra el expresidente brasileño y en julio de 2025 llegó a imponer un arancel adicional de 40% y hasta 50% a ciertos productos brasileños justificándolos por una presunta “persecución política” de Bolsonaro.
La tensión fue más allá del comercio. Washington sancionó a integrantes del Poder Judicial brasileño vinculados al caso Bolsonaro, mientras Lula acusó a Trump de interferir en los asuntos internos y en la soberanía de Brasil.
Mientras Jair Bolsonaro permanecía en prisión por un intento de golpe de Estado tras haber perdido las elecciones en 2022, su hijo Eduardo Bolsonaro se instaló en Estados Unidos y buscó activamente el apoyo de Trump y de dirigentes republicanos.
Cautela de Marco Rubio
Sin embargo, tras un fuerte período de tensión bilateral, Trump y Lula fueron bajando gradualmente la confrontación. En octubre de 2025 acordaron iniciar negociaciones y Trump posteriormente retiró el arancel adicional del 40% a productos brasileños como café y carne vacuna. En mayo de 2026 Lula viajó a Washington y mantuvo unas tres horas de conversaciones con Trump en la Casa Blanca. Lula dijo después que habían dado un paso importante para estabilizar la relación, aunque no eliminó los conflictos con los aranceles y otras áreas como comercio digital y propiedad intelectual.
La elección brasileña volvió a colocar a Bolsonaro en el centro de la relación. Flávio Bolsonaro, hijo de Jair y candidato presidencial en lugar de su padre, se presentó mucho más alineado con Trump que Lula. Mientras tanto la tensión bilateral crecía y el republicano tomaba medidas como la retirada del visado a la embajadora de Brasil en Washington. El pasado viernes, Estados Unidos suspendió sus servicios consulares en Brasil por "motivos de seguridad", actividades que reanudó este lunes tras las elecciones.
El gobierno brasileño y el PT denunciaron durante la campaña que Washington estaba intentando influir en la elección mediante presión económica y política, mientras que el gobierno de Trump rechazó las acusaciones de interferencia.
Desde su regreso al poder en enero de 2025, Trump ha hecho campaña a favor de candidatos de derecha en América Latina e incluso se ha atribuido parte del mérito de sus victorias, como en el caso del colombiano Abelardo de la Espriella o en las elecciones legislativas argentinas donde triunfó La Libertad Avanza tras un paquete de ayuda del Tesoro de EE.UU.
Pero más allá de la afinidad ideológica con Bolsonaro y la tensión con Lula, EE.UU. sigue siendo el segundo socio comercial de Brasil y una fuente central de inversión, así que hay una relación económica estructural que ninguno de los países puede ignorar.
PB
Todavia no hay comentarios aprobados.