Si la nostalgia es "el dolor de una vieja herida", no existe una palabra para describir el sentimiento que forma parte del aire del entrenamiento de la Selección. Pasadas las cinco de la tarde, Lionel Messi se sentó en el histórico vestuario del predio de Ezeiza y se cambió por última vez para entrenar con la Argentina. Un rato después, encabezó la salida al campo de juego. Lo secundaban sus últimos laderos: Rodri De Paul, Giovani Lo Celso y Nicolás Otamendi. Un poco más atrás lo seguía el futuro nuevo capitán, Cuti Romero, también Lisandro Martínez y Julián Alvarez. Todo, con una sonrisa en el rostro. Y claro, más allá del cóctel de sentimientos que deben pasar por el cuerpo del capitán, el disfrute es el principal deseo para la última función de este martes a partir de las 20:00 en el Estadio Monumental frente a Benín.
La expectativa, claro está, es máxima. Hacía mucho tiempo que, en un día de entrenamiento "normal" no se juntaba tanta gente en la rotonda que da al ingreso principal. Con banderas, gorros, indumentaria de la Selección y, obviamente, camisetas de la leyenda y su número más emblemático.
El interés de la prensa también fue notorio, con más de 1.000 pedidos de acreditación para el partido que llegaron desde diversas partes del mundo. Un centenar, aproximadamente, estuvo este lunes en la última práctica en el predio que lleva su nombre.
Puntualmente a las 17:30, los jugadores empezaron a pisar la cancha principal del complejo. Esa que está frente al edificio de concentración y que en el trayecto tiene el gimnasio donde los futbolistas realizan los movimientos físicos iniciales.
Como si nada fuera diferente, Messi se ubicó en el famoso "que no se caiga (la pelota)" junto a sus compañeros de siempre: De Paul, Otamendi, Lo Celso (los tres, al igual que él, convocados solo para este encuentro), Cuti Romero, Julián Alvarez y Lisandro Martínez. Ahí faltaban, entre otros, Leandro Paredes, ausente por suspensión y quien sí había estado el domingo para el súper asado que sirvió de agasajo para el rosarino.
En ese lugar se dio uno de los momentos más graciosos, cuando Messi le tiró un pase exigido a De Paul, que no la pudo dominar y recibió la prenda de algunos "golpecitos" del resto de sus compañeros, mientras "amenazaba" al astro albiceleste que se hacía el distraído riéndose.
Las mejores fotos del último entrenamiento de Messi
La última práctica, antes del último tango.
Foto: Marcelo Carroll
Foto: Marcelo Carroll
Foto: Marcelo Carroll
Foto: Marcelo Carroll
Foto Marcelo Carroll
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