De pronto, Luis Alberto Spinetta empezó a salir con una modelo top. Tan volado que parecía el Flaco. Costó digerirlo. Para todos fue raro: para las revistas de actualidad, para las de chismes. Para los spinetteanos, ni hablar. No daba que Spinetta apareciera en la tapa de Gente, y menos daba que la noticia no fuera él sino Carolina Peleritti, quien en esos años noventa era como Pampita después o Pata Villanueva antes. Ese romance fue nuestro Marilyn Monroe y Arthur Miller. La unión de la mente y el cuerpo.
Un sindrome de Yoko Ono se apoderaba de nuestro Luisito que, cómo evitarlo, hasta la incluyó en el videoclip de un tema de su banda del momento, Los Socios del Desierto. Era el Spinetta de pelo naranja que tenía problemas para poder editar un discazo y no reparaba en hacer público sus enfrentamientos con las discográficas.
Era la Carolina Peleritti que dominaba la escena en una época en que un señor llamado Pancho Dotto se habia trasformado en un vareador de bellezas. Carolina Peleritti y Araceli González ocupaban el centro de la escena en ese momento. Incluso, en pleno apogeo mediático, habían llegado a ser viñeta de este diario en una historieta de contratapa llamada El Negro Blanco. Carolina, hermosa, altura institucional, la primera Carolina. Pampita empezó después y puede que haya sido “Pampita” porque “Carolinas modelo” había una sola.
La belleza nunca es demasiado subjetiva cuando se habla de modelos. Modelo, paradigma o ejemplo social en una sociedad de consumo: ¿De acá sale lo de la “mujer objeto”?
La historia del Flaco había empezado tres décadas antes. Músico, genio, poeta. El rock nacional tiene su cara y su poesía. Peleritti fue tapa de Caras. Apareció de un día para el otro a comienzos de los ’90. El cuento de hadas de la chica que va a un casting con una amiga y ahí nomás le piden un cambio de look para poder empezar a perfilar su imagen profesional.
Cuando apareció en su carrera Pancho Dotto hubo viaje a España para trabajar. La Peleritti era un boom en el mundo del modelaje. Un estilo criollo, distinto al de su contemporánea y hegemónica Valeria Mazza.
La famosa tapa de la revista “Gente” con Carolina Peleritti y Luis Alberto Spinetta. Una relación de cuatro años
Cuando ella tenía 24 años y Spinetta unos veinte más, se conocieron y empezaron a salir. Fueron cuatro años de relación. Parecieron menos. Spinetta siguió siendo Spinetta después de la ruptura, aún después de editar Los ojos, el disco del dolor.
Para ella, fue un antes y un después. Luego de su relación con Spinetta, Carolina Peleritti no volvió a tener nada que ver con el mundo de la moda. Se fue hacia la actuación. Hacia el canto. A las canas de una melena pachamámica. A tener que aparecer, cada tanto, para recordarle a Mirtha Legrand su nueva faceta.
Pasar a un perfil bajo que pueda confundirse con anonimato es -debe ser- toda una decisión personal. Se ha dicho en términos psicoanalíticos que a las modelos les cuesta un poco tener voz. Carolina empezó a tener la necesidad de cantar.
Hubo televisión en su momento: verla y escucharla en series como 099 Central, Tiempofinal e Historias de sexo de gente común, entre otras. Hubo algo de cine en películas como El lado oscuro del corazón 2 y XXY. Un poco de teatro en obras como Confesiones de mujeres de 30, Porteñas y La señorita de Tacna.
Una vez la cruzamos y le ofrecimos lo siguiente: “Una nota hablando solamente de tu relación con Spinetta”. Dijo no, gracias y prometió “más adelante”. Con los años se fue soltando a medias. La leímos hablar de Spinetta, pero con menos intimidad que devoción: frases tipo “fue hermoso”, “ser iluminado” o “gracias a Spinetta escuché por primera vez a los Beatles”.
Carolina Peleritti, en su imagen chamánica para “Aleteo”, su disco.En distintas entrevistas contóo que siendo modelo se la pasaba viendo teatro, tomando clases de actuación y presentándose en castings. “Hacía obras en el off y desfiles al mismo tiempo. Había algo disociado en mí. Quería ir hacia un lugar, pero me iba muy bien en lo otro. Tampoco tenía herramientas como actriz, así que, si me dedicaba solo a eso, me exponía a que me dijeran de todo y tampoco quería que me sucediera.”
Inquietudes artísticas
En otra oportunidad, a través de un agente de prensa, volvió a negarse a la charla sobre cómo la relación con Spinetta había sido ¿decisiva? para su vida: “Dice que no, pero te agradece el interés”.
Sentada en un sillón de hotel céntrico, ella no parece ninguna hippie descolocada capaz de convertir su vida en un tratado sobre la espontaneidad. Frágil, con una timidez que no proviene de la incertidumbre, sino del respeto por su colega experimentado y exitoso, no hace otra cosa más que elogiar a Diego Peretti. Su compañero de guía telefónica es el protagonista, junto a ella, de ¿Quién dice que es fácil?, estrenada en 2007. “Es mi primer protagónico en cine. Para mí estuvo muy bueno trabajar con él. Verlo fue una forma de aprender”. De Spinetta no querrá hablar.
Por una declaración nos enteramos que empezó a comprar instrumentos de música. Ya estaba con el Flaco. “El dinero que fui ganando siendo modelo lo invertí, en parte, en instrumentos. Me compré una guitarra Yamaha electroacústica, que aún la tengo, un portaestudio donde me grababa, micrófonos, pedales, un equipo. Estaba equipada”, dijo. ¿La Yamaha del Unplugged de Spinetta en MTV será esa misma guitarra?
Carolina Peleritti, en otra foto de su disco “Aleteo”. En octubre de 1997, Luis Alberto eligió El Rayo para hablar por primera vez de su novia Carolina Peleritti. De muy buen humor, le había contado a Dolores Barreiro, otra ex modelo, que le daba la nota “porque las mujeres lindas siempre me atraen, obviamente”. El Flaco y la conductora se sentaron a la sombra de unas palmeras en un hotel de Miami.
¿Te jodió mucho el acoso de la prensa?, quiso saber Dolores. “Y sí… Básicamente no nos dejaban amarnos. Sentí que la actitud de los fotógrafos era parapolicial. Entiendo que es parte del laburo de ellos, pero son francotiradores. Te exponen a lo peor”.
El episodio donde se colgó el cartelito con la leyenda “Leer basura daña la salud, lean libros” hoy sería trending topic. Lo usó para salir de su casa y enfrentarse a los flashes de las revistas de actualidad. Esa foto fue a parar a la tapa de la revista Gente. “Quería que Diego me pasara los balines que le sobraron, pero era involucrar al 10”, bromeó en alusión a cuando Maradona disparó sobre periodistas en su quinta de Moreno.
Una voz folclórica
Carolina Peleritti empezó a cantar profesionalmente. “No aparezco mucho, elijo siempre un bajo perfil”, dijo en más de una oportunidad. De la actuación a un cancionero folclórico y a codearse con nombres como Rita Cortese, Dolores Solá, Teresa Parodi y Lidia Borda.
“Los ojos”, el disco de Spinetta y Los Socios del Desierto, que llegó luego de la ruptura del Flaco con Carolina Peleritti.Pasaron cuatro años de la edición de su primer disco, Aleteo. Su cuenta de Instagram dice “actriz y cantora popular”. Hay fotos de ella recostada en un árbol de su “amada Madre Tierra”. Fotos con el monje en el parque en una tarde mágica. El anuncio de un conversatorio para hablar con el público y los músicos que aman la música folclórica argentina.
“Un día descubrí que tenía una voz que surgió de un lugar profundo, misterioso para mí. La imagen que mejor refleja esa sensación es la de un mago que desenrolla un interminable papel que va saliendo de su boca”.
¿Y sobre Luis? “Creo que para todos nosotros él es un referente y un maestro”.
(Artículo escrito escuchando, sin parar, “Atado a tu frontera”, de L.A.S.)
