Instituto volvió a sonreír el viernes en Alta Córdoba y algo más profundo que tres puntos empezó a acomodarse en su ADN futbolero. El 2-1 frente a Atlético Tucumán no fue apenas una victoria agónica: fue la confirmación de que el ciclo de Diego Flores ya dejó de ser promesa para transformarse en impulso real dentro del Albirrojo.
En apenas dos partidos, el entrenador repitió once, ordenó la estructura y recuperó algo que la Gloria había extraviado: convicción. El equipo mostró tramos de presión alta, asociaciones más claras y, sobre todo, una idea que empieza a verse sin forzarla. Flores lo dijo sin euforia: “Llevarme mérito por una semana es un montón”. Pero su mensaje también habla de método: entrenamientos, repetición y paciencia.
El gol de Giuliano Cerato sobre la hora contra el Decano funcionó como síntesis emocional. Desahogo propio y colectivo. “Tenía muchas ganas de convertir”, confesó el lateral, que encarna esa mezcla de sacrificio y fe que la gente de Alta Córdoba suele premiar. Instituto ganó y la tribuna sintió que algo volvía a latir.
Con ese envión, la Gloria visitará este martes desde las 19.15 a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro. El plan sería repetir formación, señal de continuidad en un plantel que necesitaba certezas. La evolución futbolística de nombres como Gustavo Abregú y Alex Luna también alimenta el optimismo interno.
En paralelo, el cuerpo técnico sigue de cerca las molestias de Franco Jara (será evaluado en estas horas y si responde bien viajará a Buenos Aires) y Franco Moyano, mientras el mercado dejó una novedad: la salida de Luca Klimowicz a préstamo a Emelec abrió un cupo que el club podrá utilizar hasta el 10 de marzo. La agenda marca además que el próximo juego de local será ante Unión en el Kempes el domingo 1° de marzo a las 19.15 por el recital de Ricardo Montaner en el Monumental.
Instituto todavía tiene mucho por pulir, lo reconoce su propio DT. Pero en el fútbol, a veces la confianza llega antes que la perfección. Y cuando eso ocurre, los equipos empiezan a creer. La Gloria, de a poco, está volviendo a hacerlo.
Posiciones en la Liga Profesional
Instituto volvió a sonreír el viernes en Alta Córdoba y algo más profundo que tres puntos empezó a acomodarse en su ADN futbolero. El 2-1 frente a Atlético Tucumán no fue apenas una victoria agónica: fue la confirmación de que el ciclo de Diego Flores ya dejó de ser promesa para transformarse en impulso real dentro del Albirrojo. En apenas dos partidos, el entrenador repitió once, ordenó la estructura y recuperó algo que la Gloria había extraviado: convicción. El equipo mostró tramos de presión alta, asociaciones más claras y, sobre todo, una idea que empieza a verse sin forzarla. Flores lo dijo sin euforia: “Llevarme mérito por una semana es un montón”. Pero su mensaje también habla de método: entrenamientos, repetición y paciencia.El gol de Giuliano Cerato sobre la hora contra el Decano funcionó como síntesis emocional. Desahogo propio y colectivo. “Tenía muchas ganas de convertir”, confesó el lateral, que encarna esa mezcla de sacrificio y fe que la gente de Alta Córdoba suele premiar. Instituto ganó y la tribuna sintió que algo volvía a latir.Con ese envión, la Gloria visitará este martes desde las 19.15 a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro. El plan sería repetir formación, señal de continuidad en un plantel que necesitaba certezas. La evolución futbolística de nombres como Gustavo Abregú y Alex Luna también alimenta el optimismo interno.En paralelo, el cuerpo técnico sigue de cerca las molestias de Franco Jara (será evaluado en estas horas y si responde bien viajará a Buenos Aires) y Franco Moyano, mientras el mercado dejó una novedad: la salida de Luca Klimowicz a préstamo a Emelec abrió un cupo que el club podrá utilizar hasta el 10 de marzo. La agenda marca además que el próximo juego de local será ante Unión en el Kempes el domingo 1° de marzo a las 19.15 por el recital de Ricardo Montaner en el Monumental.Instituto todavía tiene mucho por pulir, lo reconoce su propio DT. Pero en el fútbol, a veces la confianza llega antes que la perfección. Y cuando eso ocurre, los equipos empiezan a creer. La Gloria, de a poco, está volviendo a hacerlo. Posiciones en la Liga Profesional
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