María Belén Simmermacher, quien supo vestir la camiseta argentina como integrante de “las Leoncitas”, transformó radicalmente su perfil público. A 25 años de aquel hito deportivo, la exjugadora reside en Lausana, Suiza, bajo el nombre religioso de Maria Vergine dei Tramonti.
La exdeportista formó parte del plantel que obtuvo la medalla de plata en el Mundial Junior de Buenos Aires en 2001. En aquel equipo, compartió vestuario con figuras que marcarían una época, como Soledad García y Mariné Russo.
Según recordó Sergio “Cachito” Vigil, entrenador de aquel conjunto, Simmermacher era considerada “una gran promesa de buen juego”. El técnico destacó su rol fundamental para apuntalar a las titulares, incluso cuando le tocaba estar fuera del campo.

El giro vocacional
A pesar de su proyección en el alto rendimiento y su actividad en la primera división del San Isidro Club (SIC), Simmermacher tomó una decisión determinante a finales de 2005. En ese momento, optó por dejar voluntariamente el seleccionado y el deporte.
La exleoncita, quien ya se había licenciado en Economía en la UCA, explicó que durante un proceso de discernimiento percibió que “Dios quería otra cosa” para ella.
“Vi con claridad que Dios me llamaba a la vida religiosa”, afirmó Simmermacher. En 2006, ingresó al noviciado del Instituto Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, congregación a la que pertenece desde hace dos décadas.
Formación y misión en Europa
Tras realizar sus primeros votos en 2007 y su profesión perpetua en 2013, su camino continuó en Europa. Fue enviada a Italia, donde completó estudios en Filosofía y Teología, y obtuvo un doctorado en Derecho Canónico en 2019.

Durante su estadía en Italia, también se desempeñó como Maestra de Novicias. Su nombre religioso, Maria Vergine dei Tramonti, fue elegido en honor a un fresco ubicado en la Basílica de San Francisco en Asís.
Desde 2020, se encuentra establecida en Suiza. Allí ejerce como directora de la Residencia Universitaria Católica Foyer Bon Accueil, donde convive con otras religiosas y estudiantes universitarias.
El vínculo con el hockey
Aunque la vida misionera y la distancia geográfica diluyeron el contacto cotidiano con sus antiguas compañeras, Simmermacher mantiene el interés por el deporte que marcó su juventud.
La religiosa aseguró que sigue los resultados de competencias internacionales como la Pro League y el Mundial a través de los medios.
“Sigo amando el hockey y estoy al tanto de los resultados”, confesó, aclarando que, aunque ya no conoce personalmente a las jugadoras actuales por el recambio generacional, su afición permanece intacta.
María Belén Simmermacher, quien supo vestir la camiseta argentina como integrante de “las Leoncitas”, transformó radicalmente su perfil público. A 25 años de aquel hito deportivo, la exjugadora reside en Lausana, Suiza, bajo el nombre religioso de Maria Vergine dei Tramonti.La exdeportista formó parte del plantel que obtuvo la medalla de plata en el Mundial Junior de Buenos Aires en 2001. En aquel equipo, compartió vestuario con figuras que marcarían una época, como Soledad García y Mariné Russo.Según recordó Sergio “Cachito” Vigil, entrenador de aquel conjunto, Simmermacher era considerada “una gran promesa de buen juego”. El técnico destacó su rol fundamental para apuntalar a las titulares, incluso cuando le tocaba estar fuera del campo.El giro vocacionalA pesar de su proyección en el alto rendimiento y su actividad en la primera división del San Isidro Club (SIC), Simmermacher tomó una decisión determinante a finales de 2005. En ese momento, optó por dejar voluntariamente el seleccionado y el deporte.La exleoncita, quien ya se había licenciado en Economía en la UCA, explicó que durante un proceso de discernimiento percibió que “Dios quería otra cosa” para ella.“Vi con claridad que Dios me llamaba a la vida religiosa”, afirmó Simmermacher. En 2006, ingresó al noviciado del Instituto Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, congregación a la que pertenece desde hace dos décadas.Formación y misión en EuropaTras realizar sus primeros votos en 2007 y su profesión perpetua en 2013, su camino continuó en Europa. Fue enviada a Italia, donde completó estudios en Filosofía y Teología, y obtuvo un doctorado en Derecho Canónico en 2019.Durante su estadía en Italia, también se desempeñó como Maestra de Novicias. Su nombre religioso, Maria Vergine dei Tramonti, fue elegido en honor a un fresco ubicado en la Basílica de San Francisco en Asís.Desde 2020, se encuentra establecida en Suiza. Allí ejerce como directora de la Residencia Universitaria Católica Foyer Bon Accueil, donde convive con otras religiosas y estudiantes universitarias.El vínculo con el hockeyAunque la vida misionera y la distancia geográfica diluyeron el contacto cotidiano con sus antiguas compañeras, Simmermacher mantiene el interés por el deporte que marcó su juventud.La religiosa aseguró que sigue los resultados de competencias internacionales como la Pro League y el Mundial a través de los medios.“Sigo amando el hockey y estoy al tanto de los resultados”, confesó, aclarando que, aunque ya no conoce personalmente a las jugadoras actuales por el recambio generacional, su afición permanece intacta.
La Voz
