Variados son los conceptos sobre los que no existe consenso interdisciplinar. Entre las descripciones matemáticas y las físicas, las ecuaciones que formulan de qué se trata el espacio, a las posibilidades de su percepción o qué nos representamos, si es que nos representamos algo, cuando lo concebimos. Su existencia externa o su posibilidad apriorística. Y esos son solo algunos de los niveles de su dificultad. Cómo armar un espacio, cómo darle contenido, cómo generar su singularidad.
En el tercer piso del Palacio Barolo, numeración 34/35, está este Espacio que inauguró su programación en el centenario del edificio histórico con el proyecto Barolo 100.
Un reflejo en el barro. Mara Caffarone.
Por correr mejor agua alza las velas/ la navecilla de mi ingenio ahora/ que deja atrás un mar tan despiadado;/ y he de cantar de aquel segundo reino/ donde el humano espíritu se limpia/ y de subir al cielo se hace digno. Empieza el canto de Dante, el Purgatorio, mediador de las almas, limpieza del espíritu. Es también en el Purgatorio del Barolo en donde se emplaza el Espacio 34_35, mediador entre el arte y su locación.
“El espacio real es vital, opera como un elemento significativo sobre la idea de coexistencia entre la obra artística y su entorno”, dice el fundador y curador del lugar Fabián Carrere. El foco de la propuesta está puesto en el trabajo con arte de sitio específico.
El proyecto de Teresa Giarcovich.
“El espacio es el centro de la propuesta artística, no funciona como escenario inmóvil, no se piensa como solamente un contenedor de los espacios imaginarios propuestos por los artistas. Sino que precisamente la resignificación del espacio se da a partir de la intervención artística que fue pensada para interactuar con él, otorgándole una impronta personal, además del cuerpo del espectador comprendido en su recorrido”, agrega.
Site specific en el Barolo
“Trabajar con las particularidades de la sala”, dice la artista Mara Caffarone, su muestra Un reflejo en el barro, estuvo exhibida a comienzos de este año. Las dos oficinas separadas que fueron 34 y 35, dualidad, son uno de los signos predominantes del salón en el que, con el que, los artistas trabajan acompañados por Carrere. Esas particularidades son la premisa.
Instalación de Jorge Miño.
“Esa condición estructural, dual, se volvió el punto de partida”, agrega Caffarone. Dos mitos de la cosmovisión querandí, Soychu y Gualichu, como elecciones de partida; dos vitrales que repiten sus formas, pero no los colores; el encuentro de las cosmovisiones nativas y las europeas. Lo doble apareció en distintas polaridades tomadas por Caffarone para su obra y al desafío de constituir el contenido para un Palacio que forma parte de la identidad urbana porteña.
La muestra que contiene la sala ahora es Corporal de Mariano Giraud, símbolo material, descarte. Otra ficción de los rasgos territoriales de las exoficinas del Barolo.
“Es un momento específico, un contexto cultural, una operación en el espacio, es un lugar tras otro”, dice Carrere de la propuesta curatorial general. Una sala que es muchas salas, que cambia y es la misma cada vez, que contiene y actúa. Como el Purgatorio y como el arte, estados del alma, partir de una condición espiritual para llegar a otra.
El Palacio Barolo desde un drone. (Archivo Clarín)
Barolo 100
El edificio diseñado por Mario Palanti cumplió 100 años en 2023, celebrar el centenario incluyó el objetivo de conjugar arte contemporáneo con el Palacio monumental que es patrimonio. Por esta sala, han pasado artistas como Lorena Marchetti, Chiachio&Giannone, Benjamín Felice, entre otros. Todos con el desafío de hacer comulgar las obras con el edificio como eje conceptual, con sus particularidades, las características de su sitio específico.
La comprensión del espacio, para esta propuesta es que está dado de antemano, externo, pero condición de posibilidad de las experiencias artísticas que se recrean. No hay vacío anterior, ni construcción absoluta, el ejercicio imaginativo sucede en un contexto, en la complejidad de un edificio histórico, palaciego, patrimonial. Pero ante lo dado, se abre la potencia. ¿Cómo elegir los elementos para considerar? La forma o los sentidos, la historia o el eje material. Que a la celebración de un centenario, sigan cien años de celebración que puedan imaginar prospectiva y retrospectivamente posibilidades de arte y las particularidades de este lugar.
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