Stilettos, con taco cuadrado, French heels, esculturales, chinos, kitten bajos y finos o con plataformas casi infinitas... Quienes aman los zapatos saben que el taco no sólo tiene una función práctica y estética sino que también carga con un fuerte peso simbólico.
En este sentido, durante los los siglos XVI y XVII, los tacos altos eran usados por hombres de la nobleza europea como símbolo de riqueza y autoridad. Y así la historia los fue resignificando hasta hasta nuestros días en los que ocupan un rol central en las principales runways del mundo.
Sin embargo, aunque en la actualidad los zapatos de taco alto se conectan en especial con la moda y el diseño, su génesis se encuentra muy lejos de las pasarelas.
Cómo nacieron los zapatos de taco
Inicialmente, los tacos surgieron como un instrumento militar diseñado para que los guerreros pudiesen permanecer estables sobre sus caballos durante los enfrentamientos bélicos.
Lejos de cualquier propósito estético, los primeros tacones fueron empleados por hombres con una finalidad puramente práctica: evitar que el pie se resbalara del estribo en pleno combate.
Este tipo de calzado con elevación nació en Medio Oriente durante el siglo XVI y se destacó por su uso entre las fuerzas armadas de Persia. En un periodo en el que la caballería era fundamental en los conflictos, los jinetes necesitaban una firmeza excepcional para disparar flechas, manejar lanzas o espadear sin perder el balance.
En este contexto, el taco funcionaba como un anclaje que fijaba el pie al estribo, posibilitando al soldado erguirse sobre el animal sin deslizarse. Su rol era enteramente bélico en tanto buscaba optimizar la estabilidad y el dominio en las batallas.
Luis XIV de Francia, el "Rey Sol", impuso los tacos rojos en su corte. Foto: Archivo
Helen Persson, curadora de la muestra "Shoes: Pleasure and Pain" del Museo Victoria y Alberto de Londres, comentó a la BBC que los tacos "eran parte de la vestimenta ecuestre" y transformaban a sus portadores en "mejores jinetes, mejores guerreros y mejores soldados".
Prestigio, distinción y autoridad: la (r)evolución de los tacos altos
Progresivamente, el uso de los zapatos altos trascendió este propósito exclusivamente militar. Hacia finales del siglo XVI, el shah persa Abás I despachó misiones diplomáticas a diversas cortes europeas, buscando alianzas frente al Imperio Otomano. La indumentaria de estos emisarios, más allá de sus costumbres, capturó la atención de la nobleza del continente.
La élite europea pronto incorporó este tipo de calzado, considerándolo un emblema de prestigio, distinción y autoridad. Dada su escasa practicidad para labores físicas o para recorrer grandes distancias, los tacos servían además como un distintivo de posición social, indicando que su portador no se dedicaba a trabajos manuales.
Un prominente promotor de esta tendencia fue Luis XIV de Francia, el "Rey Sol". El soberano, cuya estatura rondaba el 1,60 metro, empleaba zapatos con tacos que le conferían una altura adicional de varios centímetros.
Asimismo, ordenaba que las suelas y los propios tacos fueran teñidos de rojo, un tono exclusivo de la nobleza debido al elevado costo del pigmento.
Durante la década de 1670, el monarca francés llegó a promulgar un edicto que prohibía el empleo de tacos rojos a aquellos individuos que no formaran parte de su corte, consolidando así su asociación con el poder y la jerarquía social.
Las mujeres de la aristocracia también adoptaron los zapatos de taco alto, aunque su presencia en el vestuario femenino noble también se documenta desde el siglo XVI, con figuras como Catalina de Médici, quien los utilizó para ganar altura en su boda.
Más ampliamente, hacia la década de 1630, muchas damas de la nobleza comenzaron a incorporar elementos de la indumentaria masculina, como los tacos, para proyectar una imagen de autoridad y prestigio.
La historiadora Elizabeth Semmelhack, directora del Museo Bata Shoe de Toronto, le explicó a la BBC que esta decisión respondía a la intención de "masculinizar parte del vestuario", dado que los tacos eran percibidos como un atributo ligado al poder masculino.
Las mujeres comenzaron a usar tacos altos "para masculinizar su vestuario". Foto: Archivo
Con la llegada de la Ilustración en el siglo XVIII, se inició una transformación en la vestimenta de los hombres europeos. Los tonos vibrantes, las joyas y los complementos considerados poco funcionales fueron gradualmente eliminados, en un proceso denominado "la gran renuncia masculina".
Como resultado de esta evolución, los zapatos con taco alto dejaron de ser parte del atuendo masculino alrededor de 1740 y empezaron a vincularse de forma casi exclusiva con la moda femenina, una conexión que perdura hasta nuestros días.
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