Revisar el pasaporte antes de viajar al extranjero es un gesto rutinario para todas las personas del mundo, excepto para tres personas que, debido a una particularidad vinculada a su posición institucional, pueden prescindir de ello.
Esto no significa que puedan cruzar cualquier frontera sin ningún tipo de formalidad. Se trata de una excepción diplomática particular, reconocida por los Estados implicados, que los diferencia del resto de ciudadanos.
Los privilegiados son el rey Carlos III del Reino Unido y los emperadores de Japón, Naruhito y Masako.
Carlos III, beneficiado por una cuestión legal
En el caso del rey Carlos III, la explicación resulta casi paradójica: el pasaporte británico se expide en nombre del soberano. La propia familia real británica lo explica en su página web oficial, donde se lee que el rey no necesita tener pasaporte porque este documento se expide en su nombre.
La razón también aparece en la fórmula incluida en los pasaportes británicos. El secretario de Estado de Asuntos Exteriores solicita, "en nombre de Su Majestad", a todas las personas a las que pueda interesar que permitan al titular del documento pasar libremente y sin impedimentos, ofreciéndole, cuando sea necesario, asistencia y protección.
Por una cuestión legal, Carlos III puede viajar sin pasaporte. Foto: Archivo
En el caso del monarca, por tanto, resultaría singular que fuera al mismo tiempo el destinatario del documento y la autoridad que, a través de ese mismo documento, solicita a otros países que le permitan el libre tránsito.
Es una prerrogativa exclusiva del soberano y no de toda la familia real. Y este es precisamente uno de los aspectos que hacen tan particular el caso británico.
La excepción japonesa para los emperadores
Los otros beneficiados por esta prerrogativa se encuentran al otro lado del mundo. El emperador y la emperatriz de Japón, actualmente Naruhito y Masako, también pueden viajar al extranjero sin pasaporte.
El precedente decisivo se remonta a un documento del Ministerio de Exteriores japonés de 1971. Ante un viaje al extranjero del entonces emperador Hirohito, el Gobierno consideró inapropiado expedirle un pasaporte y someterlo a los procedimientos habituales relacionados con los visados.
Por un documento de 1971, los emperadores de Japón pueden viajar sin pasaporte. Foto: Wikipedia (CC BY 4.0)
La lógica es diferente a la de una simple "exención". Para una figura como el emperador, considerado formalmente símbolo del Estado y de la unidad nacional, se consideró impropio exigirle que siguiera los mismos procedimientos que un ciudadano extranjero ordinario.
Este criterio se ha mantenido como base de la práctica actual. Naruhito, que accedió al Trono del Crisantemo en 2019, y Masako pueden realizar visitas oficiales al extranjero sin disponer de un pasaporte personal.
Eso no significa, sin embargo, que viajen sin ningún tipo de formalidad. Las visitas oficiales se organizan a través de los canales diplomáticos y las autoridades de los países que van a visitar son informadas previamente.
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