El célebre "vestido de la venganza" que usó en 1994 la princesa Diana de Galas tras la confesión pública de su ex marido, el por entonces príncipe Carlos, sobre su infidelidad será subastado en Sotheby's, en Nueva York, el 9 de diciembre.
Según lo anunciado este jueves por la casa de subastas, el vestido negro escotado, diseñado por Christina Stambolian, tiene un valor estimado de entre 150.000 y 300.000 dólares.
El vestido que logró impacto mundial fue utilizado por la princesa en una gala de la revista Vanity Fair el miércoles 29 de junio de 1994 y se convirtió en una de las principales noticias de la jornada en todo el planeta. La otra fue el dopping positivo de Diego Armando Maradona en la copa mundial de fútbol que se había jugado por primera vez en Estados Unidos.
Los organizadores de la subasta resaltaron que parte de los ingresos se destinará al hospital real de Edimburgo, en Escocia, especializado en salud mental y uno de los sitios donde mayor acción de beneficencia realizaba Lady D.
Antes de la venta, el vestido de crepe de seda se exhibirá en Londres del 18 al 24 de septiembre; en Hong Kong, del 1 al 15 de octubre; en Ginebra, del 6 al 11 de noviembre, y en Nueva York a partir del 2 de diciembre.
El icónico vestido será subastado en Estados Unidos
Ya separada y madre de los dos príncipes, William y Harry, Diana Spencer lució este conjunto super escotado, que rompía con los códigos de la realeza británica, en una gala benéfica en junio de 1994, el mismo día que su esposo admitía en una entrevista por televisión que mantenía una relación sentimental con Camilla Parker Bowles, quien años después se convertiría en la reina consorte.
"La princesa Diana convirtió este vestido en uno de los mensajes más poderosos que haya transmitido jamás", señala Morgane Halimi, responsable mundial del área de bolsos de mano y moda en Sotheby's.
La icónica imagen fue recreada en el museo de cera Grevin en Paris. AFP
"Lo que se convirtió en un momento viral a escala global (...) también otorgó a todos, pero sobre todo a las mujeres, el permiso de utilizar la moda más allá del mero adorno, de una forma mucho más intencionada y cargada de significado: como un escudo, un arma, o ambas cosas a la vez", analizó la estilista.
Este vestido ya había sido subastado en beneficio de asociaciones que luchan contra el cáncer y el sida en junio de 1997, poco antes de la muerte de Diana en un accidente de tráfico en París el 31 de agosto, a los 36 años.
Unos 32 años atrás, cuando era un secreto a voces que Carlos mantenía desde varias décadas atrás su relación con Camilla, luego convertida en Duquesa de Cornualles y con su casamiento en reina consorte, la revelación del hijo de la reina Elizabeth a un canal de televisión generó conmoción.
La diseñadora Christina Stambolian con el emblemático vestido.
"Fui fiel hasta que tuve claro que nuestro matrimonio estaba irreparablemente roto", dijo por entonces el príncipe al canal inglés ITV cuando en una entrevista en profundidad lo presentó como "Carlos: la persona privada, el papel público".
Y para desdramatizar si situación, argumentó "Lo que me ha pasado a mí le ocurrió a la mitad del país".
Ese mismo día, Diana estaba invitada a una gala de la revista Vanity Fair a la que ya había confirmado su asistencia. Pero, al parecer, tras ver la entrevista cambió el vestido largo de un diseñador italiano que tenía preparado por este mucho más corto, de la griega Christina Stambolian y logró el impacto que tanto supo cosechar en la prensa.
Las fotos de Diana en su mini vestido de gran escote inundaron los diarios y revistas de todo el mundo, aunque no llegaron a opacar del todo el anuncio de Carlos, quien ya tenía vía libre para afianzar su relación con Camila.
El "revenge dress" o vestido de la venganza
Estuvo guardado tres años en un vestidor de la princesa, había costado originalmente 900 libras y fue la pieza ideal para recobrar la mirada pública tras haber quedado humillada ante la confesión de su marido.
El vestido de Christina Sambolian que lució la princesa Diana. Archivos
Según los muchos biógrafos de Diana Spencer, ese había sido el derrotero del vestido hasta que el miércoles 29 de agosto su mayordomo Paul se lo alcanzó para romper con todos los protocolos de la corona británica. Era negro, el color que la realeza solo usa para expresar luto. Era muy corto y muy escotado, largos y estilos considerados no apropiados para la madre de los herederos al trono.
Con un corte asimétrico, el vestido de cóctel de crep de seda, con bustier y escote Bardot llevaba además una sutil cola traslúcida que acompañó con enormes joyas, una gargantilla de cinco hileras de perlas coronadas con una esmeralda y altísimos stilettos negros.
Era una tendencia llamativa, como toda la década de los '90 dominada por el sofisticado minimalismo de las supermodelos, a la que Diana suscribió de inmediato y que la llevó a lograr un estilo propio y recuperar una imagen personal que la definió como mujer a nivel mundial, ya sin depender de la corona.
SMB
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