Crisis en Bolivia: Rodrigo Paz, un presidente urgido por retomar el control y la seguridad de su país

Mientras muchos confían en que el clima de violencia que se vivió a comienzos de esta semana en La Paz ya se apaciguó, pese a la nueva movilización que terminó con graves enfrentamientos este viernes, la gran incógnita ahora en Bolivia es cómo hará el presidente Rodrigo Paz para resolver lo más urgente, que es despejar las rutas que están bloqueadas por grupos combativos y que han causado un preocupante desabastecimiento de combustible y productos esenciales.

Lo que está claro para muchos analistas con los que conversó Clarín aquí es que, aún si se levantan los piquetes, y los comercios y transportes pueden retomar su ritmo, la crisis social y política es mucho más profunda y no se resolverá en lo inmediato. El gobierno de centroderecha de Paz no parece tener el respaldo y la fortaleza suficiente para tomar el control de una situación que en los últimos días se salió de su cauce.

“La gran pregunta es por qué el gobierno no está actuando”, señaló a esta enviada el analista político Carlos Toranzo, columnista de Brújula Digital. “Hay dos probables respuestas: una es que el gobierno esté esperando que el movimiento que pide la renuncia de Paz se desgaste. Otra es que está esperando que sea la gente la que rechace estos movimientos”.

De hecho, ya desde el jueves se vieron grandes marchas en diferentes ciudades en rechazo a los piquetes que dejaron prácticamente sin combustible ni alimentos a varios barrios de La Paz. El gobierno de Rodrigo Paz ha llamado al diálogo y propuso un gran consejo económico y social para tratar de resolver los conflictos. También cambió el jueves a su ministro de Trabajo, Williams Bascopé, abogado de origen aimara, reemplazó a Edgar Morales, muy criticado por el sector obrero.

Pero los intentos de Paz por descomprimir la tensión tuvieron por ahora magros resultados. “El gobierno es totalmente débil. Fue y es un gobierno improvisado. Fue producto de un voto contra el mal menor”, señaló Toranzo. Muchos ciudadanos que durante años votaron al MAS no querían votar a las opciones más de derecha. Y Rodrigo Paz emergió como una alternativa “de centro”, dispuesta a acercarse a los sectores populares.

Paz no cuenta con suficiente respaldo legislativo, en un Parlamento muy fraccionado. “Y tampoco tiene un equipo de gobierno, eso debe ser solucionado con prontitud”, señala Toranzo. “El país no quiere un retroceso democrático, no desea volver a la autocracia que hundió a Bolivia en la inmoralidad y corrupción durante 20 años de gobierno del MAS. El país está esperando que haya gobierno”, remarcó el analista.

Los movimientos de ciudadanos que comenzaron a salir a las calles para pedir respuestas frente a la grave situación de desabastecimiento y en reclamo de una salida “democrática” expresan el hastío frente a esta profunda inestabilidad. Y no sólo los bolivianos quieren una solución. Los países de la región miran con inquietud lo que aquí ocurre.

La declaración del grupo del Escudo de las Américas -Estados Unidos y varios de Sudamérica- en respaldo a una salida democrática en Bolivia muestra la importancia que el país tiene a los ojos de la comunidad internacional. Y el riesgo de que esta crisis pueda repercutir en naciones vecinas.

El analista político Diego Ayo señala que incluso en El Alto, epicentro de las protestas contra Rodrigo Paz y bastión de los movimientos que apoyan al ex presidente Evo Morales, muchos habitantes se están alzando contra las marchas y piquetes.

“En El Alto tienes poderosas burguesías andinas, sectores pudientes que generan millones de dólares. La enorme feria 16 de julio –un mercado gigantesco que muchos comparan con La Salada de Buenos Aires- tiene 300.000 vendedores que mueven millones por semana. No van a permitir que unos bloqueadores les rompan el comercio”, explicó.

“Hay que ver el problema en su complejidad, hay que entender que estos grupos movilizados que tenían el beneplácito de toda Bolivia en el año 2003, hoy ya no lo tienen. Casi toda Bolivia, la Paz y parte de El Alto están en contra de estas movilizaciones. Son resabios de un partidismo masista y de un manejo prebendario y clientelar del Estado. Sin desmerecer a gente que auténticamente pueda reclamar, pero los que bloquean las rutas lo que quieren es un retorno del MAS al poder, a través de este golpe social de Estado”, consideró.

El gobierno de Rodrigo Paz tiene agendadas varias reuniones este fin de semana para tratar de buscar una solución. Por ahora, reina la incertidumbre.

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