Quién es Jasveen Sangha, la “reina de la ketamina” que recibió 15 años de cárcel por la muerte de Matthew Perry

La trayectoria de Jasveen Sangha, conocida en el ámbito criminal como la Reina de la Ketamina”, culmina este año con una sentencia de 15 años que pone fin a su operación clandestina en Los Ángeles. De acuerdo con los documentos judiciales del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ), Sangha es señalada como la principal proveedora de los 50 viales de ketamina que derivaron en la sobredosis letal del actor Matthew Perry en 2023.

A pesar de haber crecido en un entorno de privilegio en Calabasas (California) y poseer un MBA por la Hult International Business School de Londres, la mujer de 42 años transformó su residencia en North Hollywood en una “casa de escondite” para el almacenamiento de cocaína, Xanax y metanfetaminas.

Jasveen Sangha, apodada la

La investigación federal, apoyada por la Administración de Control de Drogas (DEA), expone que Sangha utilizaba las ganancias del narcotráfico para sostener una imagen de influencer de alto nivel. Según explica Bill Bodner (agente especial a cargo de la oficina de la DEA en Los Ángeles durante la investigación), Sangha dirigía una operación de gran escala diseñada específicamente para atender a la élite de Hollywood.

La atribución de su éxito criminal se vincula a su capacidad para pasar inadvertida en círculos sociales exclusivos, donde sus amigos más cercanos —incluidos antiguos compañeros de universidad— aseguran que desconocían por completo sus actividades ilícitas.

El historial delictivo y la indiferencia ante las consecuencias

El caso de Matthew Perry no es el primer evento fatal vinculado a la distribución de Sangha. De acuerdo con la Fiscalía del Distrito Central de California, en el año 2019 la acusada vendió ketamina a un hombre llamado Cody McLaury, quien falleció poco después por sobredosis. Según los registros de mensajería presentados por el fiscal Martin Estrada, la hermana de McLaury notificó a Sangha sobre la muerte de su hermano (atribuyendo el deceso a las sustancias vendidas por ella); sin embargo, la mujer continuó operando su red sin modificaciones, lo que para las autoridades demuestra una “indiferencia insensible por la vida humana”.

Matthew Perry murió en 2023 por una sobredosis

Esta falta de remordimiento es un punto clave en la determinación de su sentencia. Aunque su abogado defensor, Mark Geragos, afirma que Sangha “se siente terrible desde el primer día” y destaca que ha mantenido la sobriedad durante los últimos meses, las pruebas presentadas por la Policía de Los Ángeles (LAPD) durante el allanamiento a su hogar revelaron un inventario masivo de drogas listas para su distribución.

Las autoridades subrayan que, a pesar de su educación y herencia familiar, Sangha optó por una vida criminal que utilizaba mensajeros para cruzar fronteras y obtener suministros de farmacias corruptas en México.

Jasveen Sangha, apodada la

Impacto en la industria del entretenimiento y cierre del caso

La sentencia definitiva contra Sangha se suma a las de otros cuatro implicados, incluidos dos médicos que facilitaron el acceso inicial de Perry a la sustancia. De acuerdo con el portal especializado en medicina forense StatNews, el uso de ketamina fuera de los protocolos clínicos para tratar la depresión creó un vacío que traficantes como Sangha explotaron para generar dependencia en sus clientes.

Se cierra un capítulo importante tras la muerte de Matthew Perry (Foto Brian Ach/Invision/AP, archivo)

La resolución del tribunal no solo castiga la muerte del intérprete de “Friends“, sino que busca desarticular la percepción de impunidad en las redes de suministro que operan en los sectores más acaudalados de California.

Actualmente, tras declararse culpable de los cargos federales, Sangha enfrentaba una pena que podría alcanzar los 65 años de prisión. La fiscalía exigía 15 años, y es lo que finalmente lograron: 15 años de prisión, una pena muy elevada y ejemplarizante

Según el análisis de la American Academy of Forensic Sciences, el caso marca un precedente en la persecución de distribuidores de “cuello blanco” que utilizan fachadas empresariales (como su antiguo salón de manicura) para blanquear ingresos provenientes del mercado negro.

Con este veredicto, el sistema judicial estadounidense cierra uno de los capítulos más mediáticos y trágicos relacionados con la crisis de sustancias controladas en la industria del cine contemporánea.

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