Momentos de tensión se vivieron en la tarde y noche del martes durante los festejos en el Obelisco por la agónica victoria de la Argentina frente a Egipto por 3 a 2, un triunfo que le dio al conjunto de Lionel Scaloni la clasificación a los cuartos de final del Mundial 2026. En medio del jolgorio y la efusividad, hubo robos de celulares, corridas, botellazos y la Policía de la Ciudad detuvo a 11 personas.
Imágenes que se viralizaron en la red social X mostraron el momento en el que un delincuente fue escoltado por un grupo de uniformados que se encontraba en el lugar. En simultáneo, hinchas del conjunto albiceleste arrojaron vasos y botellas contra el individuo, a la vez que profirieron insultos -cantaron al unísono “¡hijo de puta!”.
Fuentes consultadas por LA NACION indicaron que durante las celebraciones en el centro porteño se concretaron al menos 11 detenciones. A pesar de esos episodios, la convocatoria continuó creciendo con el correr de la tarde. Para las 19, miles de personas seguían llegando al Obelisco con camisetas, banderas e instrumentos para celebrar una clasificación.
Hacia el anochecer se profundizó la intervención policial mientras el mayor grupo de personas desconcentraba del centro porteño. Según pudo saber este medio, entre los detenidos al menos tres personas resultaron heridas durante los enfrentamientos que se produjeron con la Policía.
El mismo clima de montaña rusa emocional se había vivido minutos antes en la Plaza Seeber, donde se instaló la Fan Fest de Palermo y miles de personas siguieron el encuentro a través de una pantalla gigante.
La previa había comenzado como una verdadera fiesta, con bombos, banderas, cánticos y una murga improvisada que acompañó la expectativa por el encuentro. Sin embargo, el panorama cambió rápidamente cuando Egipto abrió el marcador a los 14 minutos del primer tiempo.
La desilusión se profundizó con el segundo tanto del conjunto africano. La plaza quedó prácticamente en silencio y muchos hinchas empezaron a resignarse ante una eliminación que parecía inevitable.
“Fue muy desesperante. No quería que lo metieran. Y cuando Messi erró el penal me dieron ganas de llorar”, contó Luca Monzón, de 22 años, que había llegado junto a su padre, su tío y su hermano para vivir por primera vez un partido de la selección en la Fan Fest.
“Fue infartante”, resumió Inés Umfuhrer, jubilada de 60 años, al recordar un primer tiempo en el que Argentina se fue al descanso abajo en el marcador. Aun así, aseguró que nunca perdió la confianza en una remontada. Esa esperanza comenzó a materializarse con el primer gol argentino, que volvió a encender el ánimo de los presentes. Los hinchas dejaron mantas y reposeras para abrazarse con familiares, amigos e incluso con desconocidos.
El empate terminó de cambiar el escenario. Apenas Lionel Messi convirtió el 2-2, la plaza explotó en un grito unánime y enseguida comenzaron los cánticos dedicados al capitán de la selección.

Desde distintos sectores también volvió a escucharse el clásico “Soy argentino, es un sentimiento que no puedo parar”, mientras la ilusión reemplazaba al silencio que había dominado gran parte del encuentro.
La explosión definitiva llegó en el tiempo agregado. El cabezazo de Enzo Fernández para el 3-2 desató llantos, abrazos, saltos y festejos interminables. “Me volví a ilusionar. Estoy feliz. Este equipo tiene fuerza y corazón”, dijo Sebastián Canavesio, de 54 años, todavía conmovido por la clasificación.

Anabel More, de 27 años, reconoció que tras el segundo gol de Egipto había pensado en abandonar la plaza, pero su pareja la convenció de quedarse. “Me decía: ‘Vamos hasta el último momento, Argentina va a ganar’. Ahora nos vamos al Obelisco a festejar”, contó sonriente.
Imágenes que se viralizaron en redes sociales mostraron el momento en el que el delincuente fue escoltado por un grupo de uniformados y agredido por parte de los hinchasSeguridadLA NACION
