Elton John cumple 79: la historia de Candle in the Wind, una de las canciones más vendidas en todo el mundo

A los 79 años que cumple este 25 de marzo, Elton John a no necesita demostrar nada. Y sin embargo, sigue ahí. No sólo por lo que hizo a lo largo de su trayectoria, sino por lo que todavía generan sus canciones. Con más de cinco décadas de carrera, una sociedad creativa clave con Bernie Taupin y un repertorio que atravesó generaciones, logró algo que pocos: que su obra siga sonando actual incluso con el paso del tiempo.

Su presente lo encuentra atravesado por una ceguera en el ojo derecho y una disminución visual producto de una infección ocular que sufrió durante unas vacaciones en Francia en 2024, un nuevo golpe en una salud que ya le marcó varios límites a lo largo de los años, con cirugías de cadera y rodilla, infecciones graves y hasta una operación por cáncer de próstata detectado a tiempo.

En ese contexto, donde lo físico impone límites pero su música sigue vigente -y tras haberse despedido de los escenarios con su gira Farewell Yellow Brick Road-, hay canciones que ayudan a entender mejor su recorrido. Temas que no solo marcaron su carrera, sino que lograron trascender lo musical para convertirse en símbolos. Candle in the Wind es uno de esos casos.

Publicada en 1973 dentro del disco Goodbye Yellow Brick Road, Vela bajo el viento en español, fue concebida como un homenaje a Marilyn Monroe, quien había muerto once años antes. No fue su primera canción, pero sí una de las que dejó ver con claridad su costado más sensible.

Desde el inicio, la propuesta fue distinta. Taupin no la llevó al glamour, la llamó por su nombre de pila, Norma Jean, y puso el foco en lo que había detrás, la fragilidad, la exposición constante y la soledad que trae la fama.

Cuando la blonda estaba en su mejor momento, a mediados de los años ’50 y comienzos de los ’60, consolidada como ícono de Hollywood, Elton John era apenas un adolescente.

Pero cuando años después escribe la letra, ya no lo hace desde afuera. Lo hace atravesado por sus propias experiencias con la fama, los excesos y las adicciones. Por eso la canción no suena a un homenaje frío, sino a una mirada empática, sobre lo que implica sostener una imagen y lo que pasa cuando alguien deja de ser persona para convertirse en símbolo.

Esa idea aparece también en la letra, cuando dice: “Tuviste la gracia de mantenerte erguida mientras los que te rodeaban iban a gatas, surgieron de la nada y susurraron en tu cerebro, te pusieron en la cinta de correr y te hicieron cambiarte de nombre”. Ahí hay presión, hay exposición y una identidad que se va moldeando hasta dejar de ser propia.

Con los años, esa idea no sólo se mantuvo, sino que creció. En 1997, tras la muerte de Diana, Princesa de Gales, la canción encontró otra historia. Taupin reescribió la letra como “Goodbye England’s Rose” y Elton la interpretó en vivo, solo al piano y vestido de negro, durante el funeral en la Abadía de Westminster. Fue uno de los momentos más emotivos del último adiós y una escena que recorrió el mundo.

Después de cantar en el funeral, con la emoción todavía a flor de piel, el cantautor no se fue a descansar. Se fue directo al estudio de George Martin, el productor histórico de The Beatles. Grabó apenas dos tomas de la misma canción, sin margen, todavía cargando lo que había pasado horas antes, y se fue a su casa.

Una semana después, esa versión que reza “Adiós rosa de Inglaterra, siempre vivirás en nuestros corazones” salió a la calle vendió más de 33 millones de copias y se convirtió en uno de los sencillos más vendidos de la historia, a la altura de “White Christmas” de Bing Crosby.

Dos mujeres, dos épocas, una misma idea. En ambas, Elton John encontró una manera de hablar de la fama desde su costado más frágil. Donde el brillo no alcanza y lo que queda es, simplemente, lo humano.

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