John Malkovich: su pasión por Sabato y por qué usa música de Piazzolla en el espectáculo que trajo a Buenos Aires

Que Buenos Aires es una ciudad teatral por excelencia lo viene a confirmar, una vez más, John Malkovich. Trae un espectáculo, en una única función, para el cual las localidades más caras están agoradas desde hace semanas.

Bigote y chivita canosa, la cabeza rapada, un traje azul oscuro y una camisa con cuello Mao plagada de pequeños dibujos. Así decide recibir Malkovich a Clarín en la única entrevista que concede a un medio argentino aquí, en Buenos Aires.

John Malkovich (72), que efectivamente se llama John Malkovich, fue candidato a dos Oscar, el primero por su primera actuación en cine, interpretando al ciego de En un lugar del corazón (1985), al lado de Sally Field, el segundo como malvado enfrentado a Clint Eastwood en En la línea de fuego (1994). Y lo vimos en Relaciones peligrosas y fue dirigido por Spielberg, Bertolucci, Woody Allen, Roland Joffe, Paolo Sorrentino, los hermanos Coen, Spike Jonze, Robert Zemeckis, Liliana Cavani, Stephen Frears y Raúl Ruiz.

Pero esta vez, lo veremos, como cuando hizo un unipersonal sobre Informe sobre ciegos, que combinaba la lectura dramatizada de este capítulo de Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sabato con el concierto para piano y cuerdas de Alfred Schnittke, en el Teatro Coliseo en 2016, sobre el escenario.

John Malkovich. Después de "Informe sobre ciegos" trae "El infame Ramírez Hoffman". Fotos Mariana Nedelcu

El infame Ramírez Hoffman se basa en textos del chileno Roberto Bolaño, y ya pasó por distintas ciudades de los Estados Unidos y Europa, y en su gira latinoamericana se la vio en Brasil y el 23 y 24 de marzo en Santiago de Chile.

Un aviador-poeta represor

La base argumental es narrar la historia de Ramírez Hoffman, un aviador-poeta que “escribe versos en el cielo mientras participa del aparato represivo de la dictadura chilena”. Se trata, claro, de una parodia oscura.

Malkovich, como narrador, estará acompañado por la pianista Anastasya Terenkova -autora del espectáculo con él-, Andrej Bielow (violín) y Fabrizio Colombo (bandoneón), ya que la propuesta teatral fusiona literatura, música en vivo, con mucho tango, y actuación. Interpretarán obras de Astor Piazzolla, Antonio Vivaldi, Erik Satie y el español Alberto Iglesias.

Malkovich en un momento de su espectáculo, basado en textos de Roberto Bolaño. Foto Magyar Zené Haza - Mohai Balázs

Qué hizo John Malkovich en Buenos Aires

El actor pasó por Buenos Aires antes de viajar a Santiago de Chile. Llegó el viernes, cenó en una reconocida parrilla junto al Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri y su esposa, los músicos que lo acompañan y los productores del espectáculo en nuestro país y Chile, Diego Kolankowsky y Lucas Jinkis.

El sábado por la mañana partió de su hotel en Recoleta hacia el Obelisco, y subió al mirador para observar Buenos Aires desde su cúpula. Luego, él y los músicos fueron recibidos por la ministra de Cultura de la Ciudad, Gabriela Ricardes, y el director del Teatro Colón, Gerardo Grieco, e hizo una visita integral por el teatro, incluyendo la Sala Principal, el escenario, el Salón Dorado, las salas de ensayo y los camarines. Luego almorzó, mantuvo la entrevista exclusiva con Clarín y, a la tarde, ensayaron en el Auditorio de la Fundación Beethoven.

Las entradas para la única función del espectáculo de este viernes a las 21 en el teatro Opera van desde los $45.000 a los $225.000. Las más caras fueron las primeras en agotarse.

"Buenos Aires es una ciudad con una historia muy interesante, muy complicada. Sigue siendo así. Y hermosa", le dijo a Clarín.

Alto, mide 1,83, recibió a Clarín en La mansión del hotel Recoleta Grand, donde se hospedó, y se hospeda ahora, a horas de la función.

Su amor por Buenos Aires

-Bienvenido a Buenos Aires, un lugar que conocés muy bien. ¿Cuáles son las razones por las que amás Buenos Aires?

-Creo que… Probablemente… siempre estuve en Sudamérica. No tengo ni idea del origen de eso. Creo que mi interés empezó con la lectura, realmente. Leía muchas de las grandes novelas sudamericanas, no solo de la Argentina, sino toda Sudamérica. Y eso realmente inclinó mi interés. Luego, muchos años atrás, nos trajo una pieza que Anastasya (Terenkova) y yo hicimos, Informe sobre ciegos, parte de la novela de Ernesto Sabato Sobre héroes y tumbas. Y… Buenos Aires, en particular, es una ciudad con una historia muy interesante, muy complicada. Sigue siendo así. Y hermosa.

El espectáculo une literatura, música y actuación.

-¿Qué sabés de nuestra historia reciente?

-No diría que una cantidad considerable, pero… Tengo conocimientos pasados, de un poco más de tiempos de la Segunda Guerra Mundial, realmente. Pero mucho de eso viene de la lectura, también, ¿sabés? En el libro de Sabato, el último capítulo, es realmente increíble. La historia de Argentina es increíblemente fascinante y evocativa.

-¿Cuántas veces has estado aquí, en Buenos Aires?

-Esta es la cuarta vez.

"La historia de Argentina es increíblemente fascinante y evocativa", dijo.

-Y has ido a Mendoza y otros lugares.

-Sí, hace unos años hicimos en Mendoza nuestra obra, Informe sobre ciegos.

También está presente Anastasya, que había venido con Malkovich con Informe sobre ciegos. Malkovich, al no contar con el financiamiento para llevar la obra de Sabato al cine, adaptó Informe a un formato más teatral.

Malkovich junto a la pianista Anastasya Terenkova, coautora del espectáculo y que toca en vivo.

Tangos antiguos, tangos modernos y Piazzolla

-¿Cómo fue creado “El Infame Ramírez Hoffman”, el espectáculo que combina teatro, música y literatura?

Anastasya: -Bueno, primero fue la idea de John para trabajar en este material. Hemos estado discutiéndolo desde hace varios años. Y, de nuevo, fue la visión de John para empezar a construir este espectáculo alrededor del tema del tango. Paradójicamente, parecía y sonaba conveniente a este material, a su ritmo, a su estructura fracturada, de alguna manera.

Y cuando empezamos a trabajar en diferentes capítulos, he hecho una selección de tangos. Desde el principio, tenemos Oblivion, de Piazzolla, Libertango… Tenemos dos imperativos en el programa. El principal, que fue el punto de partida, y luego escuchamos la resonancia.

El escritor chileno Roberto Bolaño, autor de "La literatura nazi en América" que sirvió de base para el espectáculo.

Yo, como música, estaba leyendo el texto de Bolaño e intentando escuchar qué es lo que significa, musicalmente hablando. Y muy rápido, creo que llegamos a la conclusión de que necesitábamos expandir los tangos. Necesitábamos ir más allá. Necesitábamos tener piezas más grandes, colores, estados emocionales. Por eso tenemos tres tipos diferentes de tangos, que ya son la base del programa. Tenemos a Piazzolla, a tangos clásicos, tangos modernos, y tangos de la guerra.

-John, ¿recordás cuándo escuchaste por primera vez la música compuesta por Astor Piazzolla?

-No recuerdo en particular, pero puedo imaginar que en los años ‘80.

De Astor Piazzolla interpretan "Libertango" y "Oblivion". Y sí, hay un bandoneonista en escena.

-Pero no aquí.

-No aquí, en los Estados Unidos. El primer tango, claro, lo escuchabas en el radio, como piezas clásicas de los años ‘40, ‘50, etc. La primera vez, recuerdo que me hizo una gran impresión y me hizo reflexionar sobre lo que podía ser hecho con ello… El primero que escuché fue el del Gato Barbieri, cuando compuso la música para Ultimo tango en París. Veinte años después de haberla visto cuando estaba en la escuela, la vi en la televisión inglesa. Y sin esa banda sonora, no estoy seguro de que ese filme pudiera existir. Eso le dio todo. Y se me puso en la cabeza, es terrible decirlo, pero pensé que no podía existir la película sin la banda sonora…

La música lo dice todo. Desde entonces he escuchado mucho y cuando leí el libro de Bolaño fue algunos años antes de que empezara a estar involucrado en colaboraciones con música clásica. Pero Anastasya y yo, cuando empezamos a trabajar juntos, que fue hace 10 años, comenzamos a discutirlo. Me tomó muchos años, porque trabajo mucho. Me tomó hasta la pandemia cuando nadie podía trabajar, y yo podía decir “no tengo que trabajar, puedo hacer lo que quiero”. Y muy rápido adapté todo el libro La literatura nazi en América, de Roberto Bolaño.

Una imagen de la puesta en escena de "El infame Ramírez Hoffman", que se verá este viernes en el Opera.

-¿Todo el libro? ¿Completo?

-Sí. Y mi idea fue hacerlo de la misma manera, de la misma forma que ahora, pero todo el libro. Y me di cuenta muy temprano que esto tomaría una semana si hiciera todo el libro. Lo hubiéramos podido hacer en una semana: 7 programas de 90 minutos cada uno.

El proceso de adaptación y de hacer el espectáculo, la investigación de la música nunca termina, es decir, cada vez que ensayamos o lo escuchamos cambiamos algo. Y me imagino que seguirá mientras lo hagamos, porque es una pieza viva, no es una película. No existe excepto cuando la hacés.

John Malkovich en su visita del sábado al Teatro Colón. Foto Prensa Gobierno de la Ciudad

Una única oportunidad de verlo

-¿Pero por qué solo una noche en Buenos Aires?

-Bueno, no puedo responder eso. Esta performance dura como 82 minutos, un poco menos de una hora y media, pero ésta es una pieza muy compleja. Nunca realmente entiendo por qué, porque parece que no sería tan difícil vender tickets (sonríe). Mañana vamos a Santiago de Chile, estrenaremos allí, y la noche después. Es ahí donde ocurre esta pieza, aunque tiene una historia común con la Argentina, con Brasil, con Perú, con la mayoría de América del Sur, de una manera u otra. Y el resultado podría ser afectado, porque no lo hago en español, lo cual es ciertamente desafortunado, pero no creo que pueda.

-Pero hablás español.

-Mmmm… No, entiendo mucho español y he trabajado en español, pero esto es tan preciso que mi español nunca sería tan preciso, y Bolaño es muy elegante y muy preciso, limpio, cristalino como escritor.

Malkovich "no se atreve" a hacer la obra en español, aunque es un idioma que comprende muy bien.

-¿Y creés que la reacción del público en Brasil, en Chile y en la Argentina será la misma?

-Dudo, porque para Chile es una historia tan personal. Bolaño, por supuesto, era chileno. Ramírez Hoffman, que es el personaje de esta pieza, era chileno. El genocidio que creo yo, fue el germen de la idea de esta pieza, fue el de Chile. El golpe (de Estado) brasileño fue bastante diferente, el argentino fue bastante diferente. Cuando vine aquí antes, con Informe sobre ciegos, yo reparé en el Nunca más de Sabato sobre los resultados del comité que él presidió sobre la desaparición de personas. Y esto no es disimilar, excepto que uno es ficción en algún modo, y el otro bueno, desafortunadamente, es no ficción. Y ninguno de ellos es ficción en el sentido más amplio. Creo que ambas son grandes piezas de recuerdo, para recordar el costo de las cosas.

De qué habla el espectáculo, según Malkovich

-Quiero saber, en tus propias palabras, cuáles son los temas de que hablás en este espectáculo.

-(William) Faulkner tenía un gran texto, que tiene mucho que ver conmigo. Creo que fue en 1949, cuando ganó el Nobel de literatura. Hizo un muy breve discurso, con muy, muy hermosas palabras sobre la necesidad de la escritura. Y dijo que los escritores, muchos de los escritores de su tiempo, escribían sobre la derrota en la que nadie pierde nada de valor, de victorias sin esperanza y, lo peor de todo, sin pena o compasión.

John Malkovich y sus primeros días en la Argentina, antes de subir al mirador del Obelisco.

Ese es, creo, el tema de la obra. En un nivel determinado, en la mayoría de las interacciones humanas, o internacionales, o intercambios, donde hay una victoria y una derrota, las cosas de valor siempre se pierden para algunas personas. Cuando la Unión Soviética colapsó, incluso si eras un enemigo inmortal de la Unión Soviética, tendrías que respetar lo que se perdió, o no sos… No quiero decir que no sos una persona, pero si no lo respetás, no tenés una perspectiva sobre las cosas.

Entonces, realmente esta pieza creo que es sobre uno de los temas de La literatura nazi en América. Bueno, son 40 obituarios falsos de nazis falsos que nunca existieron, muchos de ellos de origen sudamericano, después de la Segunda Guerra Mundial. Algunos de Europa, algunos de América, no creo que haya de México. Pero en un nivel determinado, El infame Ramírez Hoffman es esencialmente sobre la pérdida. La pérdida de talento, la pérdida de visión, la pérdida de estudios, la pérdida del intelecto, la pérdida de emociones, la pérdida de sentimientos.

Y eso es… la pérdida de la ideología, creo. Y la mayoría de la ideología, fuera de ser un ser humano, no es útil. Y nos recuerda el costo de la ideología también. Todo suena como que va a salvar el mundo, y de alguna manera siempre acaba matándonos.

Y una película rodada en Chile

-Hablabas del golpe Estado en Chile, y filmaste recientemente en Rapa Nui y en Santiago “Wild Horse Nine”, una película de Martin McDonagh, junto a Sam Rockwell, sobre dos agentes de la CIA involucrados en el derrocamiento de Salvador Allende. ¿Es una comedia?

-Es gracioso. Si el filme es una comedia… Creo que hay cosas muy graciosas en él. Hay cosas muy graciosas en Dostoyevsky, pero no lo llamaría una comedia. Hay cosas graciosas en Faulkner, pero no lo llamaría una comedia. Hay cosas graciosas en (García) Márquez, pero no lo llamaría una comedia. Sí, es gracioso, pero también… Creo que es un tema que asusta mucho a los chilenos y para los americanos, y creo que para el mundo en general. Es una manera de decir miren lo que hemos hecho, lo cual creo que es más que justo.

John Malkovich junto a Sam Rockwell en la película de Martin McDonagh ("3 anuncios por un crimen") sobre el golpe de Estado en Chile.

-¿Por qué sos actor?

-En algún nivel creo que es porque la única cosa en la que realmente creo es el talento de las personas, y su creatividad y sus posibilidades. Su potencial para la expresión humana. Y creo que ser alguien en las artes, no en particular ser un actor, que no sé si es un arte, ni siquiera sé cuán artístico es, de nuevo, como dijo Faulkner hablando de ser escritor, el punto es ayudar al hombre, a la humanidad a sostenerse, al recordarle el corazón, el orgullo, y el sacrificio que han sido la gloria de su pasado. Y la voz del poeta no debe ser solo un recuerdo del hombre, sino uno de los pilares, los propósitos para ayudarle a sostenerse. ¿En qué sentido podemos sostenernos como seres humanos?

Pero estudiar el costo de ser humano y nuestras acciones y nuestras interacciones con la gente y nuestras reacciones, creo que es bastante suficiente para la gente. Y si podemos, de alguna manera pequeña, mostrarles una historia que conocen, pero mostrarles, tal vez, una coloración diferente y precisa de esa historia, eso es valioso, porque causa reflexión.

Cualquier cosa que cause actual reflexión es valiosa. Y si como actor, o director, o escritor, o lo que sea, si puedo hacer eso, entonces estoy feliz, estoy contento.

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