Crisis total en River: el ciclo de Gallardo se desmorona tras caer ante Vélez y hay silencio absoluto

River Plate parece haber entrado en un túnel sin salida. En lo que va de este 2026, el equipo atraviesa un drama que parece ser una extensión de las pesadillas vividas en el año anterior. La derrota de anoche por 0-1 ante Vélez Sarsfield en el Estadio José Amalfitani no es solo un resultado adverso más; es el síntoma de una profunda crisis que mantiene al equipo estancado, sin fluidez en el juego y, ahora, completamente divorciado de los resultados positivos.

El encuentro en Liniers fue un compendio de infortunios para el conjunto de Marcelo Gallardo. Desde lo futbolístico, el equipo volvió a mostrarse inconexo y carente de respuestas ante la adversidad. Para colmo de males, la “ley del ex” se hizo presente de la manera más dolorosa: el único gol del partido fue convertido por Manuel Lanzini, un futbolista al que el propio Gallardo había declarado prescindible en su armado del plantel.

A la derrota se le sumó un parte médico preocupante. River perdió piezas fundamentales durante el transcurso del juego. Franco Armani, quien ya arrastraba molestias, volvió a resentirse de su lesión y tuvo que abandonar el campo. Poco después, la preocupación aumentó con la salida de Juan Fernando Quintero, el jugador encargado de aportar la cuota de calidad y distinción al mediocampo millonario. Sin sus referentes, el equipo quedó a la deriva frente a un Vélez dirigido por Guillermo Barros Schelotto, un viejo conocido de la casa que, en esta oportunidad, logró imponerse tácticamente.

El silencio que aturde y la continuidad en duda

Lo que ocurrió tras el pitazo final alimentó aún más el clima de incertidumbre. A pesar de la enorme expectativa por escuchar las explicaciones del entrenador ante este presente oscuro, Marcelo Gallardo decidió suspender la conferencia de prensa. El silencio se extendió también a los jugadores, quienes se retiraron del estadio sin brindar declaraciones, dejando un vacío que en Núñez se interpreta como una señal de fin de ciclo.

La estadística es implacable: River acumula tres derrotas consecutivas en el Torneo Apertura. Tras un comienzo esperanzador con victorias ante Barracas Central y Gimnasia de La Plata, el equipo se desmoronó tras un empate sin goles frente al Central de Ángel Di María. Desde entonces, la caída ha sido libre: un humillante 1-4 ante Tigre en el Monumental, seguido por un 0-1 contra Argentinos Juniors y la reciente caída en Liniers.

Hoy, la continuidad de Gallardo pende de un hilo. El crédito del entrenador, aunque sostenido por la histórica victoria en Madrid ante el Mellizo Schelotto en 2018, parece estarse agotando ante la falta de respuestas en el presente. El drama es tal que, mientras su archirrival competirá en la Copa Libertadores, River deberá conformarse con disputar la Copa Sudamericana, un objetivo que queda muy por debajo de las pretensiones de su millonario presupuesto.

El futuro inmediato: Banfield e Independiente Rivadavia

El calendario no da tregua y el margen de error ha desaparecido. El próximo desafío para el Millonario será este jueves a las 19.30, cuando reciba a Banfield en un Estadio Monumental que se prevé será un “hervidero” debido al descontento de la hinchada. Un nuevo traspié ante el Taladro podría acelerar decisiones drásticas en la dirigencia.

Posteriormente, el equipo deberá enfocarse en su compromiso contra Independiente Rivadavia, un partido que asoma como otra prueba de fuego para un plantel golpeado anímicamente.

River Plate parece haber entrado en un túnel sin salida. En lo que va de este 2026, el equipo atraviesa un drama que parece ser una extensión de las pesadillas vividas en el año anterior. La derrota de anoche por 0-1 ante Vélez Sarsfield en el Estadio José Amalfitani no es solo un resultado adverso más; es el síntoma de una profunda crisis que mantiene al equipo estancado, sin fluidez en el juego y, ahora, completamente divorciado de los resultados positivos.El encuentro en Liniers fue un compendio de infortunios para el conjunto de Marcelo Gallardo. Desde lo futbolístico, el equipo volvió a mostrarse inconexo y carente de respuestas ante la adversidad. Para colmo de males, la “ley del ex” se hizo presente de la manera más dolorosa: el único gol del partido fue convertido por Manuel Lanzini, un futbolista al que el propio Gallardo había declarado prescindible en su armado del plantel.A la derrota se le sumó un parte médico preocupante. River perdió piezas fundamentales durante el transcurso del juego. Franco Armani, quien ya arrastraba molestias, volvió a resentirse de su lesión y tuvo que abandonar el campo. Poco después, la preocupación aumentó con la salida de Juan Fernando Quintero, el jugador encargado de aportar la cuota de calidad y distinción al mediocampo millonario. Sin sus referentes, el equipo quedó a la deriva frente a un Vélez dirigido por Guillermo Barros Schelotto, un viejo conocido de la casa que, en esta oportunidad, logró imponerse tácticamente.EL SUSPIRO DEL MUÑECO LO DICE TODO… Manu Lanzini cumplió con la ley del ex en el Amalfitani y Marcelo Gallardo no lo podía creer. pic.twitter.com/UEkz3niR1T— SportsCenter (@SC_ESPN) February 22, 2026El silencio que aturde y la continuidad en dudaLo que ocurrió tras el pitazo final alimentó aún más el clima de incertidumbre. A pesar de la enorme expectativa por escuchar las explicaciones del entrenador ante este presente oscuro, Marcelo Gallardo decidió suspender la conferencia de prensa. El silencio se extendió también a los jugadores, quienes se retiraron del estadio sin brindar declaraciones, dejando un vacío que en Núñez se interpreta como una señal de fin de ciclo.La estadística es implacable: River acumula tres derrotas consecutivas en el Torneo Apertura. Tras un comienzo esperanzador con victorias ante Barracas Central y Gimnasia de La Plata, el equipo se desmoronó tras un empate sin goles frente al Central de Ángel Di María. Desde entonces, la caída ha sido libre: un humillante 1-4 ante Tigre en el Monumental, seguido por un 0-1 contra Argentinos Juniors y la reciente caída en Liniers.Hoy, la continuidad de Gallardo pende de un hilo. El crédito del entrenador, aunque sostenido por la histórica victoria en Madrid ante el Mellizo Schelotto en 2018, parece estarse agotando ante la falta de respuestas en el presente. El drama es tal que, mientras su archirrival competirá en la Copa Libertadores, River deberá conformarse con disputar la Copa Sudamericana, un objetivo que queda muy por debajo de las pretensiones de su millonario presupuesto.El futuro inmediato: Banfield e Independiente RivadaviaEl calendario no da tregua y el margen de error ha desaparecido. El próximo desafío para el Millonario será este jueves a las 19.30, cuando reciba a Banfield en un Estadio Monumental que se prevé será un “hervidero” debido al descontento de la hinchada. Un nuevo traspié ante el Taladro podría acelerar decisiones drásticas en la dirigencia.Posteriormente, el equipo deberá enfocarse en su compromiso contra Independiente Rivadavia, un partido que asoma como otra prueba de fuego para un plantel golpeado anímicamente.La Voz