El fútbol, a veces, se encarga de escribir guiones que superan cualquier análisis táctico. En Florencio Varela, mientras el reloj marcaba los 85 minutos y la tensión por el resultado ante Defensa y Justicia crecía, se produjo un movimiento en el banco de suplentes que detuvo el tiempo para los hinchas de Belgrano. No fue un cambio más para intentar cerrar un partido que terminaría en un amargo 1 a 1 por un penal en el último suspiro; fue, en esencia, un traspaso de mando generacional cargado de simbolismo y pertenencia.
Franco “el Mudo” Vázquez abandonó el campo de juego con la parsimonia de quien conoce cada rincón del césped profesional. A sus 37 años, cumplidos precisamente este domingo 22 de febrero, el enganche nacido en el “fútbol de los barrios” —con raíces en Barrio Parque y Atlético Carlos Paz— representa el eslabón dorado en la historia reciente del club.
Su regreso a Alberdi, tras 15 años de carrera en Europa, no fue un retiro anticipado, sino una apuesta de calidad para el esquema de Ricardo Zielinski. Vázquez volvió desde el Cremonese de Italia con el mismo guante en el pie izquierdo (también tiene goles de derecha), pero con una madurez física y conceptual que lo transformó en un jugador total: hoy, a su innegable talento creativo, le suma una renovada capacidad para marcar y ocupar posiciones de recuperación de pelota, fruto de su paso por la Serie A y su experiencia internacional con la selección de Italia y la “Scaloneta”.
El “Mudo” es el último sobreviviente de aquel fenómeno conocido como “a lo Belgrano”. Fue protagonista del histórico ascenso de 2011 ante River Plate y pieza clave de un equipo que, bajo la conducción de Zielinski, se hizo internacional y protagonista de los torneos locales antes de su venta al Palermo de Italia.
Aquella era dorada entró en un tobogán descendente tras su partida, culminando en el doloroso descenso de 2019. Hoy, su presencia en el plantel busca recuperar esa chapa de equipo internacional, pero bajo un estilo de juego distinto: uno que prioriza las variantes ofensivas y la asociación de talentos.
Tulián, la “joya”
Cuando el cartel luminoso mostró el número de Vázquez saliendo y el de Ramiro Tulián ingresando, Belgrano le dio la bienvenida oficial a su nueva gran esperanza. Con apenas 18 años recién cumplidos, Tulián es la síntesis perfecta del proyecto formativo que el club pretende consolidar. Su historia es la de un talento moldeado inicialmente en la Liga Cordobesa: se formó en el club Las Flores, tras un paso breve por los scouts de Medea (no llegó a firmar), ambos baluartes de la Primera B local.
Considerado por la dirigencia y el cuerpo técnico como “la joya” de la cantera, Tulián no es un desconocido para el radar nacional. Viene de pisar fuerte en las selecciones juveniles de AFA, habiendo integrado el plantel del Mundial Sub 17 en 2025 y consagrándose campeón en el prestigioso torneo de L’Alcudia. Su debut en Primera es la consecuencia lógica de un proceso donde el “potrero” le dio el carácter y el predio de Villa Esquiú le aportó la disciplina táctica.
La confianza en su potencial es tal que Belgrano no solo le renovó el contrato con una cláusula de salida de 15 millones de dólares, sino que recientemente renegoció con Las Flores para adquirir un 10% adicional de su ficha por 100.000 dólares, asegurando que el club de origen mantenga un beneficio por su crecimiento futuro. Es un jugador de “manejo, lectura de juego y una madurez poco habitual” que ahora asume la responsabilidad de tomar la posta creativa.
Un cambio de dimensiones temporales y conceptuales
La foto del cambio en el minuto 85 implica mucho más que una sustitución posicional. Es un cambio de dimensiones temporales. De un lado, el hombre que vivió la transición del Belgrano aguerrido de la promoción al Belgrano internacional de la última década; del otro, el pibe que representa el futuro de un club que apuesta a las joyas de su semillero para reinventarse.
El ingreso de Tulián por Vázquez abre la puerta a una convivencia táctica que entusiasma al “Ruso” Zielinski. Se vislumbra en el horizonte la posibilidad de un tridente de “10”, donde la experiencia del “Mudo” y la electricidad de Tulián se unan al talento de Lucas Zelarayán. Este Belgrano modelo 2025, de vuelta bajo el mando de Zielinski, busca alejarse de la excesiva dependencia defensiva para construir un fútbol con más variantes, donde el enganche por enganche no sea solo un cambio de nombres, sino una reafirmación de identidad.
Ramiro Tulián mostró aplomo en sus primeros minutos, pidiendo la pelota y animándose a jugar con la misma convicción con la que lo hacía en las canchas de tierra de su barrio. El “Mudo”, desde el banco, observaba el surgimiento de quien está llamado a heredar su legado.
Más allá de la bronca por el empate de Defensa y Justicia en el tiempo adicional, el hincha de Belgrano se llevó de Florencio Varela una certeza: el ciclo de la vida futbolística sigue su curso.
Entre el veterano que volvió enriquecido de Europa y el juvenil que brilla en las selecciones nacionales, el “Pirata” está construyendo un puente hacia un futuro que pretende ser tan glorioso como aquel 2011, pero con la frescura y la calidad técnica que solo el semillero cordobés puede proveer.
El sueño que empezó en el potrero de Las Flores ha dado su primer gran paso en el fútbol grande, y la posta ya está en manos de la nueva generación.
El fútbol, a veces, se encarga de escribir guiones que superan cualquier análisis táctico. En Florencio Varela, mientras el reloj marcaba los 85 minutos y la tensión por el resultado ante Defensa y Justicia crecía, se produjo un movimiento en el banco de suplentes que detuvo el tiempo para los hinchas de Belgrano. No fue un cambio más para intentar cerrar un partido que terminaría en un amargo 1 a 1 por un penal en el último suspiro; fue, en esencia, un traspaso de mando generacional cargado de simbolismo y pertenencia.Franco “el Mudo” Vázquez abandonó el campo de juego con la parsimonia de quien conoce cada rincón del césped profesional. A sus 37 años, cumplidos precisamente este domingo 22 de febrero, el enganche nacido en el “fútbol de los barrios” —con raíces en Barrio Parque y Atlético Carlos Paz— representa el eslabón dorado en la historia reciente del club.Su regreso a Alberdi, tras 15 años de carrera en Europa, no fue un retiro anticipado, sino una apuesta de calidad para el esquema de Ricardo Zielinski. Vázquez volvió desde el Cremonese de Italia con el mismo guante en el pie izquierdo (también tiene goles de derecha), pero con una madurez física y conceptual que lo transformó en un jugador total: hoy, a su innegable talento creativo, le suma una renovada capacidad para marcar y ocupar posiciones de recuperación de pelota, fruto de su paso por la Serie A y su experiencia internacional con la selección de Italia y la “Scaloneta”. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por SportsCenter ESPN (@scespn)
El “Mudo” es el último sobreviviente de aquel fenómeno conocido como “a lo Belgrano”. Fue protagonista del histórico ascenso de 2011 ante River Plate y pieza clave de un equipo que, bajo la conducción de Zielinski, se hizo internacional y protagonista de los torneos locales antes de su venta al Palermo de Italia. Aquella era dorada entró en un tobogán descendente tras su partida, culminando en el doloroso descenso de 2019. Hoy, su presencia en el plantel busca recuperar esa chapa de equipo internacional, pero bajo un estilo de juego distinto: uno que prioriza las variantes ofensivas y la asociación de talentos. View this post on Instagram View this post on Instagram Tulián, la “joya” Cuando el cartel luminoso mostró el número de Vázquez saliendo y el de Ramiro Tulián ingresando, Belgrano le dio la bienvenida oficial a su nueva gran esperanza. Con apenas 18 años recién cumplidos, Tulián es la síntesis perfecta del proyecto formativo que el club pretende consolidar. Su historia es la de un talento moldeado inicialmente en la Liga Cordobesa: se formó en el club Las Flores, tras un paso breve por los scouts de Medea (no llegó a firmar), ambos baluartes de la Primera B local.Considerado por la dirigencia y el cuerpo técnico como “la joya” de la cantera, Tulián no es un desconocido para el radar nacional. Viene de pisar fuerte en las selecciones juveniles de AFA, habiendo integrado el plantel del Mundial Sub 17 en 2025 y consagrándose campeón en el prestigioso torneo de L’Alcudia. Su debut en Primera es la consecuencia lógica de un proceso donde el “potrero” le dio el carácter y el predio de Villa Esquiú le aportó la disciplina táctica.La confianza en su potencial es tal que Belgrano no solo le renovó el contrato con una cláusula de salida de 15 millones de dólares, sino que recientemente renegoció con Las Flores para adquirir un 10% adicional de su ficha por 100.000 dólares, asegurando que el club de origen mantenga un beneficio por su crecimiento futuro. Es un jugador de “manejo, lectura de juego y una madurez poco habitual” que ahora asume la responsabilidad de tomar la posta creativa. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Club Atlético Belgrano (@clubatleticobelgrano)
Un cambio de dimensiones temporales y conceptualesLa foto del cambio en el minuto 85 implica mucho más que una sustitución posicional. Es un cambio de dimensiones temporales. De un lado, el hombre que vivió la transición del Belgrano aguerrido de la promoción al Belgrano internacional de la última década; del otro, el pibe que representa el futuro de un club que apuesta a las joyas de su semillero para reinventarse.El ingreso de Tulián por Vázquez abre la puerta a una convivencia táctica que entusiasma al “Ruso” Zielinski. Se vislumbra en el horizonte la posibilidad de un tridente de “10”, donde la experiencia del “Mudo” y la electricidad de Tulián se unan al talento de Lucas Zelarayán. Este Belgrano modelo 2025, de vuelta bajo el mando de Zielinski, busca alejarse de la excesiva dependencia defensiva para construir un fútbol con más variantes, donde el enganche por enganche no sea solo un cambio de nombres, sino una reafirmación de identidad.Ramiro Tulián mostró aplomo en sus primeros minutos, pidiendo la pelota y animándose a jugar con la misma convicción con la que lo hacía en las canchas de tierra de su barrio. El “Mudo”, desde el banco, observaba el surgimiento de quien está llamado a heredar su legado.Más allá de la bronca por el empate de Defensa y Justicia en el tiempo adicional, el hincha de Belgrano se llevó de Florencio Varela una certeza: el ciclo de la vida futbolística sigue su curso. Entre el veterano que volvió enriquecido de Europa y el juvenil que brilla en las selecciones nacionales, el “Pirata” está construyendo un puente hacia un futuro que pretende ser tan glorioso como aquel 2011, pero con la frescura y la calidad técnica que solo el semillero cordobés puede proveer. El sueño que empezó en el potrero de Las Flores ha dado su primer gran paso en el fútbol grande, y la posta ya está en manos de la nueva generación. View this post on Instagram View this post on Instagram
La Voz
