Instituto y la Gloria en los últimos minutos: las claves del triunfo 2-1 ante Atlético Tucumán

Instituto volvió a mostrar carácter en casa. En un encuentro que tuvo tensión, polémica y reacción, el equipo dirigido por Diego Flores se impuso 2-1 frente al Decano y sumó tres puntos que consolidan una identidad en construcción.

Un primer tiempo con intensidad y un penal que abrió el camino

El arranque fue parejo, con pocas situaciones claras, pero con un Instituto decidido a asumir el protagonismo. La movilidad de Jhon Córdoba por el sector derecho fue clave: desbordó, generó infracciones y complicó a la defensa tucumana durante los primeros 45 minutos.

El 1-0 llegó tras una acción dentro del área en la que el árbitro sancionó penal por un claro agarrón. La protesta de los futbolistas visitantes fue inmediata, pero la decisión estaba tomada. Luna asumió la responsabilidad y, con categoría, convirtió para poner en ventaja a la Gloria.

A partir de allí, el conjunto cordobés mostró tranquilidad y una búsqueda directa, apoyado en una línea de tres defensores que funcionó con orden. Las proyecciones de Cerato y Sosa permitieron amplitud y equilibrio, en una estructura que empieza a reflejar la impronta que Flores pretende consolidar.

Instituto en su partido ante Defensa. (Nicolás Bravo / La Voz).

El golpe inesperado y los cambios que torcieron la historia

Cuando el hincha todavía disfrutaba del buen cierre del primer tiempo, el empate llegó apenas comenzado el complemento. Atlético Tucumán aprovechó un descuido y definió por debajo de las piernas de Roffo para el 1-1.

El impacto fue inmediato. Instituto perdió fluidez durante algunos minutos y el partido se volvió más trabado. Entonces, Flores movió el banco: desarmó la línea de tres, apostó por mayor peso ofensivo y mandó a la cancha a Lázaro y Méndez. Más tarde, profundizó la apuesta con variantes ataque por ataque.

El equipo ganó agresividad y velocidad. Generó varias situaciones claras, aunque falló en la definición. Sin embargo, la insistencia tuvo premio.

Instituto | Matías Fonseca en el partido vs. Atlético Tucumán en Alta Córdoba. (Nicolás Bravo / La Voz)

La Gloria apareció en el cierre

Cuando el empate parecía definitivo, llegó la explosión. Jeremías Lázaro encabezó una corrida determinante, envió el centro al corazón del área y allí apareció Cerato, solo, para definir el 2-1 definitivo.

El gol desató la euforia en Alta Córdoba y terminó de inclinar el partido. Instituto se agrandó en los minutos finales, sostuvo la intensidad y hasta generó otra acción que obligó al árbitro Herrera a revisar una posible roja tras una infracción sobre Lázaro cuando se iba mano a mano.

Fue un triunfo trabajado, con reacción anímica y convicción táctica. El ciclo de Diego Flores sigue sumando señales positivas y la Gloria empieza a consolidar un ADN competitivo que ilusiona a su gente.

Instituto volvió a mostrar carácter en casa. En un encuentro que tuvo tensión, polémica y reacción, el equipo dirigido por Diego Flores se impuso 2-1 frente al Decano y sumó tres puntos que consolidan una identidad en construcción.Un primer tiempo con intensidad y un penal que abrió el caminoEl arranque fue parejo, con pocas situaciones claras, pero con un Instituto decidido a asumir el protagonismo. La movilidad de Jhon Córdoba por el sector derecho fue clave: desbordó, generó infracciones y complicó a la defensa tucumana durante los primeros 45 minutos.El 1-0 llegó tras una acción dentro del área en la que el árbitro sancionó penal por un claro agarrón. La protesta de los futbolistas visitantes fue inmediata, pero la decisión estaba tomada. Luna asumió la responsabilidad y, con categoría, convirtió para poner en ventaja a la Gloria.A partir de allí, el conjunto cordobés mostró tranquilidad y una búsqueda directa, apoyado en una línea de tres defensores que funcionó con orden. Las proyecciones de Cerato y Sosa permitieron amplitud y equilibrio, en una estructura que empieza a reflejar la impronta que Flores pretende consolidar.El golpe inesperado y los cambios que torcieron la historiaCuando el hincha todavía disfrutaba del buen cierre del primer tiempo, el empate llegó apenas comenzado el complemento. Atlético Tucumán aprovechó un descuido y definió por debajo de las piernas de Roffo para el 1-1.El impacto fue inmediato. Instituto perdió fluidez durante algunos minutos y el partido se volvió más trabado. Entonces, Flores movió el banco: desarmó la línea de tres, apostó por mayor peso ofensivo y mandó a la cancha a Lázaro y Méndez. Más tarde, profundizó la apuesta con variantes ataque por ataque.El equipo ganó agresividad y velocidad. Generó varias situaciones claras, aunque falló en la definición. Sin embargo, la insistencia tuvo premio.La Gloria apareció en el cierreCuando el empate parecía definitivo, llegó la explosión. Jeremías Lázaro encabezó una corrida determinante, envió el centro al corazón del área y allí apareció Cerato, solo, para definir el 2-1 definitivo.El gol desató la euforia en Alta Córdoba y terminó de inclinar el partido. Instituto se agrandó en los minutos finales, sostuvo la intensidad y hasta generó otra acción que obligó al árbitro Herrera a revisar una posible roja tras una infracción sobre Lázaro cuando se iba mano a mano.Fue un triunfo trabajado, con reacción anímica y convicción táctica. El ciclo de Diego Flores sigue sumando señales positivas y la Gloria empieza a consolidar un ADN competitivo que ilusiona a su gente.La Voz