Las semillas de chía ganaron una notable popularidad en el ámbito de la alimentación saludable durante los últimos años, reconocidas por su alto valor nutricional y sus múltiples beneficios, que van desde la prevención de enfermedades cardíacas hasta la regulación del sistema digestivo. Sin embargo, este pequeño producto natural, derivado de la Salvia hispánica, puede generar reacciones adversas o interferir con tratamientos médicos en determinados grupos de personas.
La versatilidad de la chía permite su inclusión en diversas preparaciones, como licuados, jugos, ensaladas y pastas. Es una fuente destacada de fibra, ácidos grasos omega-3, magnesio, calcio y vitaminas. Además, se le atribuyen acciones vasodilatadoras, antitrombóticas, antiinflamatorias y un rol en el fortalecimiento de articulaciones, músculos y huesos, e incluso en la pérdida de peso. No obstante, precisamente por sus potentes propiedades, existen condiciones de salud bajo las cuales su consumo debe ser evitado o, al menos, supervisado por un profesional.

Uno de los grupos en riesgo son las personas con hipertensión arterial que están bajo tratamiento farmacológico. El consumo excesivo de semillas de chía puede generar una reducción adicional de la presión sanguínea, lo que podría disminuir la efectividad de los medicamentos prescritos. Las propiedades intrínsecas de la chía son capaces de incidir en los niveles de presión arterial, lo que hace imprescindible la moderación y la consulta médica antes de su incorporación regular a la dieta.
Asimismo, quienes toman anticoagulantes deben abstenerse de consumir chía. Este superalimento incrementa el riesgo de hemorragias o sangrados, ya que puede interferir directamente con la acción de estos fármacos. Esta interacción eleva la posibilidad de sufrir complicaciones graves, por lo que la recomendación es clara: evitar su ingesta y consultar con el médico tratante.

Finalmente, las personas con alergias a frutos secos o a plantas de la misma familia botánica de la chía (Salvia hispánica) también deben evitar su consumo. Las reacciones alérgicas a este tipo de alimentos pueden manifestarse con severidad, lo que incluye síntomas como erupciones cutáneas, hinchazón o dificultad para respirar. Es crucial estar alerta ante cualquier señal de alergia o intolerancia y, en caso de presentarse, buscar atención médica de inmediato para un diagnóstico y manejo adecuados. La precaución es la clave para disfrutar de una dieta equilibrada y segura.
Cómo usar las semillas de chía
Las semillas de chía son súper versátiles y se pueden usar tanto en preparaciones dulces como saladas. Una de las formas más populares de consumirlas es en budines de chía, que se preparan hidratándolas en leche vegetal o animal durante varias horas hasta que adquieren una textura gelatinosa. A esta base se le pueden sumar frutas frescas, miel, cacao, yogur o manteca de frutos secos. También quedan muy bien en batidos y licuados, ya sea enteras o molidas, lo que aporta fibra y una textura más espesa sin alterar demasiado el sabor.
En el terreno salado, la chía se puede incorporar a panes, galletas y crackers caseros, mezclándola con harinas o usándola como topping antes de la cocción. Otra preparación práctica es el “huevo de chía”, que se obtiene al mezclar las semillas con agua y dejar reposar, ideal como reemplazo del huevo en recetas veganas. Además, se pueden espolvorear sobre ensaladas, sopas o platos de arroz y verduras, o incluso usar en rebozados, sumando crocancia y un plus nutricional a las comidas diarias.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA
A pesar de sus múltiples beneficios para la salud, este superalimento puede ser perjudicial para ciertas personas; conocé los riesgos antes de incorporarlo a tu dietaCuidado del cuerpo y bellezaLA NACION
