El bloque mayoritario del PJ, el Justicialista, tiene actualmente 21 senadores en el Congreso y las simpatías no fueron suficientes para rechazar la reforma laboral en la Cámara Alta. La bancada que responde a los lineamientos de Perón es la más baja desde 1983. En el Senado hay 28 peronistas y hasta diciembre eran 34.
La semana próxima se discutirá en el recinto la baja de edad de imputabilidad y la ley de Glaciares. La interna se profundiza en el mientras tanto.
El armado del PJ en el Senado quedó constituido por el interbloque “Popular” y reúne a tres sectores distintos. Los frentes en disputa están conformados por el justicialismo, dirigido por el formoseño José Mayans. Lo ampañan Anabel Fernández Sagasti, de Mendoza y Juliana Di Tullio, bonearense. Todos son legisladores cercanos a Cristina.
Por otro lado, Convicción Federal también responde a la alianza y está presidido por Fernando Salino, de San Luis. Reúne a cinco senadores, incluyendo al líder: Guillermo Andrada (Catamarca), Sandra Mendoza (Tucumán), Fernando Rejal (La Rioja) y Carolina Moisés (Jujuy). Todo el bloque es cercano a dirigencias provinciales que tienen diferencias marcadas con el kirchnerismo.
El tercer grupo que integra al interbloque Popular son los dos santiagueños del Frente Cívico, conducidos por el exgobernador Gerardo Zamora.
Cómo escaló la interna
Mientras La Libertad Avanza logra conquistas consecutivas y significantes en el Legislativo, el peronismo nacional enfrenta disputas que cada vez se acercan más a lo irreconciliable.
La disconformidad con las decisiones del peronismo K viene en escalada. El mayor conflicto reside en la oposición de Convicción Federal hacia la decisión justicialista de no integrar las comisiones en el Senado.
Estos son grupos especializados que estudian, modifican, debaten, organizan las iniciativas legislativas antes de que se discutan. El peronismo no participó ni en el armado de la reforma laboral ni en el del presupuesto 2026.
El gobernador salteño, Gustavo Sáenz, había denunciado que el peronismo viene amenazando con la forma en la que se deberían votar los proyectos. El dirigente está distanciado de Kirchner y también recordó que “intervinieron al PJ de Misiones, Salta y Jujuy”.
El legislador Mayans respondió a las acusaciones y le dijo a LA NACIÓN que en el bloque no se amenaza a nadie, pero que “cada uno debe hacerse cargo de lo que vota, sobre todo cuando se trata de medidas que desfinancian a las provincias”.
A eso se le suma la suspensión de la senadora de Convicción Federal, Carolina Moisés, decidida por la intervención del PJ de Jujuy. Esta legisladora, junto al catamarqueño Guillermo Andrada y la tucumana Sandra Mendoza habían votado a favor del Presupuesto 2026 presentado por el oficialismo.
La senadora jujeña denunció que lleva tiempo recibiendo aprietes y ataques de parte de aliados peronistas, buscando que modifique sus votos y poniendo en duda sus argumentos.
La postura de Mayans de no integrar las comisiones fue duramente confrontada por Salino. El jefe de Convicción Federal solicitó ser parte de los grupos especializados de Relaciones Exteriores y de Acuerdo para contribuir en la iniciativa del tratado Mercosur-Unión Europea cuando llegue a la Cámara Alta.
La justificación apunta a que la no participación demuestra y asienta la debilidad estructural del peronismo. Por otro lado, también se reunirá el bloque de Convicción Federal para evaluar si serán parte de las comisiones de Presupuesto, Minería, Justicia y Asuntos Penales.
El bloque mayoritario del PJ, el Justicialista, tiene actualmente 21 senadores en el Congreso y las simpatías no fueron suficientes para rechazar la reforma laboral en la Cámara Alta. La bancada que responde a los lineamientos de Perón es la más baja desde 1983. En el Senado hay 28 peronistas y hasta diciembre eran 34.La semana próxima se discutirá en el recinto la baja de edad de imputabilidad y la ley de Glaciares. La interna se profundiza en el mientras tanto. El armado del PJ en el Senado quedó constituido por el interbloque “Popular” y reúne a tres sectores distintos. Los frentes en disputa están conformados por el justicialismo, dirigido por el formoseño José Mayans. Lo ampañan Anabel Fernández Sagasti, de Mendoza y Juliana Di Tullio, bonearense. Todos son legisladores cercanos a Cristina.Por otro lado, Convicción Federal también responde a la alianza y está presidido por Fernando Salino, de San Luis. Reúne a cinco senadores, incluyendo al líder: Guillermo Andrada (Catamarca), Sandra Mendoza (Tucumán), Fernando Rejal (La Rioja) y Carolina Moisés (Jujuy). Todo el bloque es cercano a dirigencias provinciales que tienen diferencias marcadas con el kirchnerismo. El tercer grupo que integra al interbloque Popular son los dos santiagueños del Frente Cívico, conducidos por el exgobernador Gerardo Zamora.Cómo escaló la internaMientras La Libertad Avanza logra conquistas consecutivas y significantes en el Legislativo, el peronismo nacional enfrenta disputas que cada vez se acercan más a lo irreconciliable.La disconformidad con las decisiones del peronismo K viene en escalada. El mayor conflicto reside en la oposición de Convicción Federal hacia la decisión justicialista de no integrar las comisiones en el Senado.Estos son grupos especializados que estudian, modifican, debaten, organizan las iniciativas legislativas antes de que se discutan. El peronismo no participó ni en el armado de la reforma laboral ni en el del presupuesto 2026.El gobernador salteño, Gustavo Sáenz, había denunciado que el peronismo viene amenazando con la forma en la que se deberían votar los proyectos. El dirigente está distanciado de Kirchner y también recordó que “intervinieron al PJ de Misiones, Salta y Jujuy”.El legislador Mayans respondió a las acusaciones y le dijo a LA NACIÓN que en el bloque no se amenaza a nadie, pero que “cada uno debe hacerse cargo de lo que vota, sobre todo cuando se trata de medidas que desfinancian a las provincias”.A eso se le suma la suspensión de la senadora de Convicción Federal, Carolina Moisés, decidida por la intervención del PJ de Jujuy. Esta legisladora, junto al catamarqueño Guillermo Andrada y la tucumana Sandra Mendoza habían votado a favor del Presupuesto 2026 presentado por el oficialismo.La senadora jujeña denunció que lleva tiempo recibiendo aprietes y ataques de parte de aliados peronistas, buscando que modifique sus votos y poniendo en duda sus argumentos. La postura de Mayans de no integrar las comisiones fue duramente confrontada por Salino. El jefe de Convicción Federal solicitó ser parte de los grupos especializados de Relaciones Exteriores y de Acuerdo para contribuir en la iniciativa del tratado Mercosur-Unión Europea cuando llegue a la Cámara Alta. La justificación apunta a que la no participación demuestra y asienta la debilidad estructural del peronismo. Por otro lado, también se reunirá el bloque de Convicción Federal para evaluar si serán parte de las comisiones de Presupuesto, Minería, Justicia y Asuntos Penales.La Voz
