Franco Vázquez volvió a casa. Y lo hizo fiel a su estilo: sin estridencias, sin discursos largos, con frases cortas y el mensaje claro. “El Mudo” llegó este lunes por la mañana a Córdoba, aterrizó a las 8.27 desde Madrid y empezó a cerrar un círculo que Belgrano intentó dibujar durante muchos años. Catorce temporadas después, el club que lo formó consiguió repatriarlo. Y él, sin levantar la voz, dejó en claro que quiere hablar donde siempre se sintió más cómodo: en la cancha.
Familia, cámaras y un puñado de micrófonos lo esperaron en el aeropuerto. No fue una escena multitudinaria, pero sí cargada de simbolismo. Vázquez regresa como el cuarto refuerzo celeste y con una mochila llena de fútbol europeo. Palermo, Sevilla, Italia, España. Todo eso quedó atrás. Ahora es Alberdi.
“Estoy contento de estar acá después de mucho tiempo. Habrá que hacer algunas cosas y luego pensar en lo que viene”, fue lo primero que dijo. Nada de promesas rimbombantes. Apenas una sonrisa, el bolso al hombro y el regreso que tanto se había hecho esperar.
“Elegí volver porque tenía ganas de regresar. Y se dio ahora. Estoy feliz. Ahora a disfrutar”. El momento, el tiempo y las ganas coincidieron. Antes no se había podido. “Yo ya tenía pensando hace bastante tiempo volver. Antes no se pudo lograr por temas familiares”, explicó, como quien se saca una espina vieja.
Belgrano lo buscó durante años y esta vez la historia tuvo final feliz. También pesó la relación con el DT. “Tengo buena relación con el Ruso, pero la idea mía era igual volver”. Ricardo Zielinski aparece como un respaldo, no como condición.
Sobre su posible debut, fue cauto. “No sé si voy a jugar el jueves, todavía tengo que hacer la revisión médica y hablar con el técnico”. Primero los papeles, después la pelota. Aunque dejó un mensaje tranquilizador: “Físicamente vengo bien, con rodaje. Vengo de un fútbol diferente y soy yo el que se tendrá que adaptar”.
Vázquez sabe que el Belgrano que dejó no es el mismo que encuentra. “Cambió mucha gente en el club desde cuando yo me fui. Conozco a todos los compañeros porque siempre he seguido los partidos de Belgrano. Pero ahora los voy a conocer bien”. Nunca dejó de mirar de reojo al Pirata.
También habló de su rol en la cancha. Sin exigencias, sin condiciones. “Tengo que hablar con el entrenador antes de pensar en qué parte de la cancha voy a jugar”. Y agregó: “Venía jugando en el mediocampo y también como delantero. Pero se juega diferente en Italia. Si hace falta que acá juegue de doble cinco, lo haré. Juego donde el equipo me lo pida, me adaptaré a lo que quiera el técnico”.
Antes de irse, dejó un guiño para la gente. “Se hizo larga la espera para volver. Yo siempre tuve la idea de volver y se dio ahora. Le quiero agradecer al hincha por el cariño y ojalá las cosas salgan bien”.
No dijo mucho más. No hizo falta. El Mudo volvió. Belgrano lo esperaba. Y ahora, como él mismo lo dejó entrever, las respuestas llegarán donde mejor se siente: con la pelota en los pies.
Franco Vázquez volvió a casa. Y lo hizo fiel a su estilo: sin estridencias, sin discursos largos, con frases cortas y el mensaje claro. “El Mudo” llegó este lunes por la mañana a Córdoba, aterrizó a las 8.27 desde Madrid y empezó a cerrar un círculo que Belgrano intentó dibujar durante muchos años. Catorce temporadas después, el club que lo formó consiguió repatriarlo. Y él, sin levantar la voz, dejó en claro que quiere hablar donde siempre se sintió más cómodo: en la cancha.Familia, cámaras y un puñado de micrófonos lo esperaron en el aeropuerto. No fue una escena multitudinaria, pero sí cargada de simbolismo. Vázquez regresa como el cuarto refuerzo celeste y con una mochila llena de fútbol europeo. Palermo, Sevilla, Italia, España. Todo eso quedó atrás. Ahora es Alberdi. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de La Voz del Interior (@lavozcomar)
“Estoy contento de estar acá después de mucho tiempo. Habrá que hacer algunas cosas y luego pensar en lo que viene”, fue lo primero que dijo. Nada de promesas rimbombantes. Apenas una sonrisa, el bolso al hombro y el regreso que tanto se había hecho esperar.“Elegí volver porque tenía ganas de regresar. Y se dio ahora. Estoy feliz. Ahora a disfrutar”. El momento, el tiempo y las ganas coincidieron. Antes no se había podido. “Yo ya tenía pensando hace bastante tiempo volver. Antes no se pudo lograr por temas familiares”, explicó, como quien se saca una espina vieja.Belgrano lo buscó durante años y esta vez la historia tuvo final feliz. También pesó la relación con el DT. “Tengo buena relación con el Ruso, pero la idea mía era igual volver”. Ricardo Zielinski aparece como un respaldo, no como condición.Sobre su posible debut, fue cauto. “No sé si voy a jugar el jueves, todavía tengo que hacer la revisión médica y hablar con el técnico”. Primero los papeles, después la pelota. Aunque dejó un mensaje tranquilizador: “Físicamente vengo bien, con rodaje. Vengo de un fútbol diferente y soy yo el que se tendrá que adaptar”.Vázquez sabe que el Belgrano que dejó no es el mismo que encuentra. “Cambió mucha gente en el club desde cuando yo me fui. Conozco a todos los compañeros porque siempre he seguido los partidos de Belgrano. Pero ahora los voy a conocer bien”. Nunca dejó de mirar de reojo al Pirata.También habló de su rol en la cancha. Sin exigencias, sin condiciones. “Tengo que hablar con el entrenador antes de pensar en qué parte de la cancha voy a jugar”. Y agregó: “Venía jugando en el mediocampo y también como delantero. Pero se juega diferente en Italia. Si hace falta que acá juegue de doble cinco, lo haré. Juego donde el equipo me lo pida, me adaptaré a lo que quiera el técnico”.Antes de irse, dejó un guiño para la gente. “Se hizo larga la espera para volver. Yo siempre tuve la idea de volver y se dio ahora. Le quiero agradecer al hincha por el cariño y ojalá las cosas salgan bien”.No dijo mucho más. No hizo falta. El Mudo volvió. Belgrano lo esperaba. Y ahora, como él mismo lo dejó entrever, las respuestas llegarán donde mejor se siente: con la pelota en los pies.
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