Una fiesta que se espera todos los años y que atrae a turistas de todo el mundo solo para 60 minutos: esa es la Tomatina, la batalla a tomatazos que sigue convirtiendo a la localidad de Buñol (Valencia, España) en una icónica y viral marea roja.
Los camiones cargados con 150 toneladas de tomate pera empezaron a circular al mediodía, tras el tradicional chupinazo (cohete pirotécnico), por unas calles ya abarrotadas de gente desde primera hora de la mañana y así comenzó una de las fiestas más internacionales de España, que en 2027 cumplirá su 80 edición.
En cuestión de segundos, los primeros tomates, cultivados expresamente para la ocasión, transformaron el color, el olor y hasta la textura del municipio valenciano que, como cada último miércoles de agosto, deja la tranquilidad de sus 9.700 habitantes y se convierte en un campo de batalla festivo para más de 22.000 participantes.
Una fiesta con más de 22.000 participantes de todo el mundo. Foto REUTERS/Thomas Peter
Una fiesta multitudinaria
Con el cartel de "todo vendido" colgado por tercer año consecutivo, la Tomatina conserva la apariencia de una pelea improvisada que empezó en 1945 entre un grupo de jóvenes, pero tiene, en realidad, una organización y precisión matemática:
- siete camiones,
- 150 toneladas de tomate -casi siete kilos por persona-
- una hora para convertir el centro del pueblo en una marea roja.
En unas calles en las que da la sensación de no caber ni un alfiler, el primer pensamiento de cualquiera que visualice esta fiesta desde las alturas, en las terrazas y balcones de las casas, es: ¿Cómo va a pasar un camión por ahí? Pero consiguen hacerse hueco sin problemas, y con cadenas humanas de seguridad y vigilancia, en medio de tanta emoción.
Antes del primer tomate llegaron las antiparras o máscaras de buceo, las fundas impermeables para los teléfonos móviles y esa remera vieja -blanca- que ya se da por perdida, una fiesta que tiene sus propios códigos de supervivencia, aunque siempre hay algún participante que se atreve a disfrazarse de tomate.
Diversión y códigos de supervivencia a punto para vivir a pleno la Tomatina en España. Foto AP Photo/Alberto Saiz
Algunos de los combatientes en esta batalla describieron la sensación que se vive dentro como "una experiencia imperdible" y "espectacular", que a muchos les hizo "sentir jóvenes", con expectativas superadas y un efecto casi terapéutico en eso de lanzar "a un rival" un tomate, una emoción que no se podría entender sin estar allí en vivo y en directo.
La Tomatina de este año también pone el foco en derribar barreras y convertirse en una lucha accesible para todos, gracias a un equipo reforzado de voluntarios que asistirán y acompañarán a las personas con discapacidad, así como la incorporación de pictogramas en el recinto y la implantación de la pulsera identificativa + ACCESIBLE.
Una vez más dejó, la Tomatina dejó alguna de las imágenes más icónicas del verano de fiestas populares en España (y contó con más de 400 periodistas y profesionales acreditados de hasta 45 medios de comunicación, que darán cuenta de ello).
Blanca Escribano / EFE
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