El destino pica en punta entre las preferencias de los argentinos, más desde este año en que comenzó a operar un vuelo directo que conecta la isla con Buenos Aires. Entre enero y mayo 2026 en Aruba recibieron casi 60.000 visitantes argentinos, un 193% más que en el mismo período el año pasado, y nuestro país se convirtió en el principal mercado emisor de Sudamérica.
El turismo es, además, el motor económico de esta isla, uno de los destinos más buscadas del Caribe, que se destaca, entre otras cosas, por estar fuera de la zona de huracanes. La actividad representa más del 70% del PBI de un lugar donde predominan las postales de arena y mar, el atractivo de la cultura local y la buena gastronomía.
Hay tres factores que motivan la elección de los visitantes, explica Ronella Croes, CEO de Aruba Tourism Authority, el ente de promoción turística, de paso por una Buenos Aires que la recibe con mucho frío: "Se sienten seguros y destacan la calidad de sus playas (y lo bonitas que son) y la hospitalidad (los arubianos hablan en cuatro idiomas). Esto puede sonar cliché, pero es lo que hace que nuestro trabajo -comunicar todo esto- sea un desafío. Hay que sumar hoteles de calidad, gastronomía, diversidad de actividades, una isla donde no hay contraste entre pobreza e infraestructura turística, donde la gente vive bien, hay buena calidad de vida... todos factores que contribuyen a la experiencia".
Las playas de Aruba, una isla en el Caribe sur. Foto Shutterstock
El turismo, parte de la cultura
Pero detrás de estas postales perfectas, de las vacaciones soñadas, de las playas lindas y los buenos hoteles, hay también una mirada que va un poco más allá y una planificación para que la actividad siga siendo económicamente redituable ahora y en el futuro, sin que esto implique ir en detrimento de su naturaleza protegida ni en contra del bienestar de la comunidad.
Está claro y Croes lo confirma: "El turismo es parte de la cultura local". Por eso hay una preocupación constante para que ese crecimiento turístico y económico no entre en conflicto con la vida de la gente, con los recursos naturales ni con la identidad.
El Faro California. Foto Shutterstock
Y por eso también lanzaron hace poco la campaña "Cuando amas a Aruba, Aruba te ama", que explican como una evolución en su visión como destino que propone disfrutar el lugar con respeto. El destino 'le da al visitante', le da un tiempo de relax, de reconexión con la familia o los amigos, días de playa, encuentros con la vida marina, acercamiento a la cultura local, etc., pero cada huésped también puede jugar un rol activo en la experiencia durante su estadía en la isla colaborando en su cuidado.
No sorprende este nuevo paso en la construcción de Aruba como destino turístico, algo que comenzó en 1986, con el cierre de la refinería y la reconversión hacia el turismo. De esta planificación forma parte también, por ejemplo, la decisión, por ley, de tener como máximo un 40% de la infraestructura hotelera all inclusive. O la prohibición de usar plásticos de un solo uso o protectores solares con químicos como la oxibenzona, que dañan los corales. Lógicamente no van a estar mirando qué crema se pone cada persona, pero sí buscan distintos modos de informar y crear conciencia.
"Ahora llega el tiempo en que queremos esos ingresos, queremos crecer económicamente, pero también queremos prestarle más atención a la protección de nuestro hogar", explica Croes para rápidamente hablar de sostenibilidad en busca de evitar ciertas prácticas que generen impactos negativos, y al mismo tiempo de la importancia de instalar el concepto de turismo regenerativo, que va un poco más allá y plantea que la actividad también debe restaurar, rehabilitar y "dar más de lo que tomás".
La famosa Palm Beach, en Aruba. Foto Shutterstock
Más turistas vs. Mejores turistas
Son muy interesantes los datos que manejan, basados en una encuesta global que realizaron el año pasado en todo el mundo sobre el turismo en general (no centrado en Auba, sino en los viajes a nivel mundial): el 73% de los viajeros quiere generar un impacto positivo y el 97% está dispuesto a hacer algo para apoyar al destino. Pero solo el 23% dijo sentir que la industria del turismo le da orientación y herramientas para viajar de manera responsable.
Y eso es lo que empezaron a trabajar; en acercar las herramientas con carteles que indiquen qué cuidados tener en determinados lugares, con guías para el turista, con análisis del flujo en tiempo real en determinadas atracciones que permita redireccionar a la gente. Explicar, enseñar, pedir: no tomarse fotos sentado en el divi divi (el típico árbol de Aruba), admirar la flora y la fauna con distancia o disfrutar de las ruinas de Bushiribana (patrimonio con más de 150 años) sin mover ni apilar rocas y sin ingresar en la estructura.
Distrito de San Nicolás. Foto ATA / Agencia de Turismo de Aruba
"Queremos posicionar a Aruba de manera diferente, como un destino en el que cuando estés pensando en vacaciones en la playa visualices no solo la playa, sino también este mensaje de protección, esta concientización", señala Croes.
Tienen un reto importante y ella sabe que puede sonar contradictorio el crecimiento del turismo que vive actualmente la isla vs. la idea de no querer más turistas, sino mejores.
"Estamos agradecidos por el éxito que ha tenido Aruba, que creció un 10% hasta mayo (a nivel global, teniendo en cuenta todos los mercados). La demanda es fuerte, pero nuestra visión está basada en que en algún momento tendremos un desarrollo más estable, no vamos a crecer de más y podremos redistribuir un poco más (y mejor) a los que visitan Aruba. Hablamos de tener un visitante de alto valor por el aspecto económico, pero también porque comparte esta visión, el estilo de vida, que busca experiencia de alto valor y bajo impacto", resume.
Un tranvía para recorrer el centro. Foto ATA / Agencia de Turismo de Aruba
Por ahora no sufren los embates del turismo masivo, pero ven lo que pasa en otros lugares del mundo y saben que no quieren llegar a eso. Es más, cada año consultan a la población local (Encuesta de Sentimiento Local) para detectar señales de alarma como presiones en el flujo del tránsito, el encarecimiento de la vivienda por los alquileres turísticos y el pedido del residente por cuidar y preservar la cultura y la autenticidad.
Es muy importante el equilibrio y por eso en la isla sostienen: "Una Aruba maravillosa para vivir es una Aruba maravillosa para visitar".
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