En tierra santafesina, a lo largo de la orilla del Paraná, el impacto de dos gestas históricas decisivas para la formación de la Nación argentina sigue resonando sobre los pobladores locales y los turistas llevados por un recorrido histórico y natural que indefectiblemente desemboca en un itinerario marcado por los sabores regionales.
En el término de un año, entre febrero de 1812 y febrero de 1813, Manuel Belgrano y José de San Martín, cada uno a su manera y con sus armas, encaramados sobre las barrancas costeras del río, encabezaron dos epopeyas de afirmación de la soberanía, la independencia y el sentimiento patriótico, conceptos entonces esenciales para vislumbrar un futuro posible y hoy decididamente devaluados.
Mientras la impronta del creador del estandarte celeste y blanco revive en el Monumento a la Bandera, en Rosario, unos 20 kilómetros hacia el norte, el menos transitado Campo de la Gloria rescata los avatares del Combate de San Lorenzo, la única batalla que enfrentó al Libertador y su ejército de Granaderos contra las tropas realistas en suelo rioplatense.
Vista aérea del Pórtico del Campo de la Gloria, donde en 1813 se libró el Combate de San Lorenzo.
Ese espacio verde donde hubo fuego cruzado de cañones y fusiles, choques de sables y corceles -hoy acotado a las imágenes familiares de chicos que remontan barriletes o grupos embarcados en picnics y mateadas-, es el punto de partida del circuito concebido para homenajear a San Martín y sus soldados.
Un monumento realizado en bronce por los escultores rosarinos Erminio Blotta y Pedro Cresta en 1965 parece despegar del Pórtico del Combate para ir en auxilio del pino -plantado por curas franciscanos a fines del siglo XVIII, secado por una tormenta de granizo y viento en 2022 y protegido por una reja metálica-, a cuyos pies el héroe nacido en Yapeyú redactó el parte oficial de la batalla que acababa de librar con éxito.
Espadaña del convento San Carlos Borromeo, en San Lorenzo, Santa Fe.
Al fondo, del otro lado de la avenida Sargento Cabral, asoman la torre del campanario de la parroquia San Lorenzo Mártir y la espadaña del convento San Carlos, que San Martín improvisó como mirador para anticipar la llegada de las fuerzas españolas enviadas desde Montevideo. Más tarde, esa medida previsora le valdría el triunfo y la celebración del Te Deum de la victoria en el templo todavía a medio construir y terminado en 1828.
A cada paso por San Lorenzo reviven pasajes de la vida y la obra del “Padre de la Patria”, hasta que el Complejo Museológico pone en su debido lugar cada una de esas piezas sueltas.
Allí, el Convento San Carlos Borromeo resguarda los sitios donde se alojaban la figura más reverenciada del pueblo y su tropa, y el comedor donde fueron atendidos los heridos y murió el sargento Cabral, y el Museo de Historia Regional añade las huellas de la megafauna prehistórica, usos y costumbres de las comunidades originarias y los habitantes ribereños, el proceso de colonización española, el nacimiento de Santa Fe de la Vera Cruz y las primeras oleadas inmigratorias.
El convento San Carlos Borromeo alberga uno de los cuatro museos del Complejo Museológico de San Lorenzo.
El relato sobre San Martín y sus proezas se amplía en el Museo Sanmartiniano y se torna vívido con la exhibición de sus cartas y otros objetos personales, una copia del parte de la batalla, la túnica del fraile Pedro García -al frente de la parroquia durante la visita de San Martín- y la urna que guarda las cenizas de Carlos Venielli, autor en 1907 de la “Marcha de San Lorenzo”.
El Museo de Árboles Históricos completa el recorrido por el complejo, como una suerte de plataforma directa hacia los espacios a cielo abierto de San Lorenzo. Los colores naturales de la vegetación ribereña florecen cara a cara con los modernos diseños de los juegos infantiles en el Polideportivo Municipal y la Plaza del Barco, antesalas para disfrutar al atardecer hasta despuntar el espectáculo nocturno que brinda el túnel de veinte chorros de agua en la plaza Ovidio Lagos.
Postal nocturna de la plaza San Martín, en San Lorenzo.
Más cerca del frente costero, en Boulevard Urquiza y Ricchieri, la brisa del río acompaña los tres Corazones de Hierro creados por Alejandro Marmo. La obra del artista plástico bonaerense es la mejor referencia para empezar a desandar a pie los dos niveles de la pasarela. Desde la baranda que bordea la Costanera sobre el paredón costero, la vista del Paraná en primerísimo plano es una postal de cielo, islas y agua amarronada imposible de abarcar con una única imagen.
Entre los componentes identitarios de San Lorenzo -donde los vestigios sanmartinianos y el río ocupan un lugar primordial- se cuelan los alfajores “San Martín” y “Malvinas”, dos de los más exquisitos recuerdos que pueden empujar a los visitantes a volver a San Lorenzo.
Se trata de una idea con fines solidarios impulsada hace poco más de un año por Germán Bonansea -empleado del Complejo Museológico- y la fundación de veteranos de la Guerra de Malvinas Héroes de la Patria y puesta en marcha por un fabricante de Rosario, para que la recaudación de la venta de este producto autóctono se destine a organizaciones sin fines de lucro, escuelas rurales y viajes de estudio.
La renovada pasarela de la Costanera de San Lorenzo, con la vista abierta al río Paraná.
El paladar agradece con bocado de las variedades de chocolate blanco y negro y el refrescante aire fresco que esparce el río, un estímulo para emprender un relajado trayecto por los sabores típicos. A seis cuadras del Campo de la Gloria, la cervecería artesanal Bowie invita a probar las bondades de la variedad dorada “Caravana”.
Esa exquisitez baja en alcohol y copada por el sabor del lúpulo sin filtrar resulta un aperitivo que entona antes de dar cuenta del mousse de chocolate con corazón de pistacho, la torta de frutos rojos, el baguette de jamón crudo, rúcula y nueces, las cartas fuertes servidas en la silenciosa atmósfera del salón decorado con macetas desbordadas de plantas del café y vivero Arboredo Jardinería.
El fuerte apego de la gastronomía regional a los pescados de río se nota en las empanadas de la panadería La Italiana, un detalle infaltable en el circuito de parrillas y asadores.
Parroquia San Lorenzo Mártir, finalizada en 1828.
El restaurante Carbón propone un plato de pescado de río grillado con papas rústicas, limones quemados y salsa criolla como alternativa válida a las carnes asadas y a su incomparable colita de cuadril con papas españolas gratinadas con crema y queso, coronado con un postre de frutillas a la crema, panacota de frutos rojos o trifle de maracuyá.
A su vez, el Bodegón del Club Libertad suele gratificar a los comensales con su abundante parrillada y la desmesura de las “pizzanesas” La Libertad (milanesa con pandeta, queso cheddar, huevo frito y cebolla de verdeo) y Bodegonera (carne con tallarines, panceta y huevo frito).
El menú de estos comedores populares reserva otro lugar singular en El Viejo Bodegón, renombrado por su parrillada con verduras, el locro, las empanadas fritas, las pastas caseras y los pescados. Son solo algunas opciones a tener en cuenta, como para dejar atrás San Lorenzo con espíritu sanmartiniano y el cuerpo y el alma más que fortalecidos.
Pizzanesa, una desmesura gastronómica del Bodegón del Club Libertad, en San Lorenzo.
Miniguía
Cómo llegar. De la ciudad de Buenos Aires son 325 km por ruta 9 (Panamericana ramal Campana) y Avenida Circunvalación de Rosario; en la rotonda anterior al puente a Victoria, girar a la izquierda por la avenida San Martín (ruta 11).
Aerolìneas Argentinas vuela directo (1 h.) de Aeroparque a Rosario; ida y vuelta con impuestos, desde $ 220.000.
Bus semicama de Retiro a Rosario (4 a 5 hs.), $ 18.000 a $ 33.000; cama ejecutivo, $ 27.000 a $ 43.000.
Tren Mitre de Retiro a Rosario (7 hs. 30’), $ 11.700 en Primera y $ 14.000 en Pullman de lunes a jueves; viernes, sábado y domingo, $ 13.000 en Primera y $ 16.800 en Pullman. De 3 a 12 años, 50%; jubilados y pensionados, 60%.
Colectivo Galvense de Rosario a San Lorenzo (45’), $ 5.300; micro TATA Rápido, $ 5.250.
Complejo de cabañas Fratelli en Granadero Baigorria, en el camino de Rosario a San Lorenzo.
Dónde alojarse. Cabañas Fratelli: dos noches para dos personas en cabañas totalmente equipadas con desayuno, wi-fi, reposeras, sombrillas, canchas de fútbol y de vóley playero y cochera, $ 220.000; para 4, $ 400.000 (www.cabañas-fratelli.com.ar).
Hotel Los Álamos: habitación doble con desayuno, cochera y wi-fi, $ 86.000; cuádruple, $ 114.000 (03476- 15246314).
Cuánto cuesta. Entrada general a los cuatro museos del Complejo Museográfico, $ 8.500; jubilados, pensionados y menores de 12 años, $ 3.000.
Caja de 12 alfajores "sanmartinianos" Héroes de la Patria, $ 20.000; media docena, $ 10.000.
Atardecer en el Campo de la Gloria. Foto Santa Fe Turismo
Pescado de río grillado con papas rústicas, limones quemados y salsa criolla en el restaurante Carbón, $ 35.000; burrata con rúcula, jamón crudo, albahaca, tomate cherry confitado, almendras y aliño de oliva y naranja, $ 18.000; colita de cuadril con papas españolas gratinadas con crema y queso, $ 48.000; panacota de frutos rojos, $ 10.000; trifle de maracuyá, $ 9.000 (03476-15587486).
Parrillada en El Bodegón del Club Libertad, $ 35.000; pizzanesa para dos, $ 80.000; para 4, $ 130.000 (03476-15363500).
Dónde informarse
www.sanlorenzo.gob.ar
www.rosario.tur.ar
www.santafe.tur.ar
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