Durante años, los pasos fronterizos, en el sur de California, presentaban largas filas de migrantes y múltiples operativos para detener a quienes cruzaban de manera ilegal. El endurecimiento de las políticas migratorias, desde enero de 2025, redujo esos cruces. Entonces, la Patrulla Fronteriza de California (CBP) está cambiando de estrategia.
En mayo de 2026, los agentes de la CBP realizaron 9.998 detenciones a lo largo de frontera entre Estados Unidos y México. Aunque fue el registro mensual más alto del segundo gobierno de Donald Trump hasta ese momento, continuó siendo extraordinariamente bajo en términos históricos.
El sector de San Diego también registró un aumento durante la primavera. En mayo, las detenciones subieron alrededor de un 20% respecto del mes anterior. Sin embargo, el volumen total continúa muy lejos de los niveles observados durante los años de mayor presión migratoria, destaca WOLA.
Las restricciones impuestas para pedir asilo en la frontera y la existencia de menos posibilidades de solicitar protección en territorio estadounidense contribuyen a que los migrantes ilegales estén modificando las rutas de ingreso.
En busca de nuevas rutas de entrada
En este contexto, un artículo del San Diego Union-Tribune explica que la CBP ahora destina más agentes a los puestos de control en las carreteras. Justin De La Torre, jefe de la agencia en San Diego, le explica al periódico que algunos controles que durante los años de mayor llegada de solicitantes de asilo funcionaban de manera limitada están recuperando actividad.
Los agentes de la CBP refuerzan los controles en carreteras de San Diego. Foto: CBP.
La CBP tiene cuatro puntos de control que dependen de la estación de San Clemente. Estos controles forman parte de una red destinada a detectar personas que intentan avanzar hacia el interior del país después de haber cruzado la frontera. Entre las rutas controladas hay varios corredores estratégicos, como las interestatales 5, 8 y 15.
Estos controles, sin embargo, cumplen una función diferente de los puestos oficiales de entrada. Mientras que instalaciones como San Ysidro u Otay Mesa gestionan el ingreso de quienes ingresan de manera legal, los puestos de control situados más al norte buscan detectar a personas que atravesaron la frontera sin autorización y están viajando hacia otras zonas de Estados Unidos.
De todas formas, afirma la organización por los derechos civiles WOLA, que haya menos cruces terrestres no significa necesariamente que haya menos migrantes ilegales. En junio, por ejemplo, la Guardia Costera interceptó frente a San Diego una embarcación que transportaba a 19 ciudadanos mexicanos, entre ellos un menor.
Este tipo de episodios refleja una de las características de la nueva realidad fronteriza: cuando los cruces terrestres disminuyen, algunos intentos pueden desplazarse hacia rutas más difíciles y peligrosas.
El jefe De la Torre le dice al San Diego Union-Tribune que la CBP ahora puede patrullar la totalidad de las 60 millas de su jurisdicción. “Podemos patrullar la costa y establecer nuestros puntos de control, lo que nos permite detectar grupos que lograron eludirnos justo en la frontera”, explica.
Gracias a los controles en las carreteras, la Patrulla Fronteriza detuvo a narcotraficantes y decomisó drogas. Foto: CBP.
Añade que sus agentes también han detenido a personas que transportaban contrabando (incluidas drogas y armas), así como a traficantes de personas que son ciudadanos estadounidenses o que viven en Estados Unidos. Desde el 1º de octubre de 2025, realizaron un centenar de detenciones.
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