En 2025, una red de escuelas privadas nacida en Texas sorprendió por su método de enseñanza: dos horas de clase y ausencia de profesores. Los alumnos se sientan frente a una pantalla y un sistema de inteligencia artificial toma las decisiones. La experiencia, que tiene sus críticos, sigue expandiéndose por Estados Unidos.
La cofundadora de Alpha School, MacKenzie Price, le dijo a The Washington Post que al elaborar el innovador proyecto se “dieron cuenta de que los niños no necesitan sentarse en clase todo el día haciendo actividades académicas”. Por ello comenzar a recurrir a aplicaciones como IXL, un software que adapta las lecciones según el desempeño de cada alumno. Con auriculares y dispositivos electrónicos, estos responden ejercicios de matemáticas o lectura mientras el sistema mide su nivel de concentración y ayuda a evitar la dispersión.
A pesar del poco tiempo que pasan en las aulas, los creadores de Alpha School afirman que los chicos “aprenden el doble que en las aulas tradicionales” y obtienen resultados que les permiten ubicarse “entre el 1% superior en todo el país”.
Luego de las dos horas de estudio, el resto de la jornada tiene objetivo distintas experiencias prácticas, como andar bicicleta ocho kilómetros sin detenerse o a escalar una pared de roca. Los más grandes realizan proyectos de gestión, como la gestión simulada de una propiedad en Airbnb.
Expansión acelerada
En poco tiempo, Alpha School abrió centros de enseñanza en casi todo el país. De esta manera, se sube a la ola del movimiento de padres que están a favor de la libertad de elección escolar y del uso intensivo de la tecnología. Por eso, no dudan en pagar una matrícula que arranca en 40.000 dólares.
Después de las dos horas de clase, los más pequeños participan de experiencias creativas, ayudados por orientadores. Foto: Alpha School.
En una entrevista con el portal Axios, Price afirma que "si un niño viene con nosotros y está atrasado, podemos ayudarlo a ponerse al día, y si llega porque se ha aburrido en la escuela tradicional, porque es más avanzado, podemos superar sus límites por completo".
De todas formas, la presencia humana no está del todo ausente. En lugar de profesores, en estos centros hay “orientadores” que cobran unos 100.000 dólares. Ellos no elaboran planes de estudio ni imparten clases; son una especie de entrenadores cuyo principal objetivo es motivar a los estudiantes.
Este año, Alpha School abrió centros en California, Nueva York, Virginia, Carolina del Norte, Florida y Puerto Rico. Price dice que le “encantaría poder llevar este modelo educativo a cada vez más personas y hacerlo más accesible”.
Las críticas a la modalidad que proponen las escuelas Alpha
El sistema, por supuesto, ya es blanco de las críticas. “Uno de los principales beneficios de la educación es la socialización de los jóvenes”, afirma Bryan Proffitt, vicepresidente de la Asociación de Educadores de Carolina del Norte. Agrega que “los profesores ayudan a los alumnos a comprender cómo tratarse entre sí y cómo relacionarse con los demás”.
Los orientadores no participan de la enseñanza, que queda a cargo de la inteligencia artificial. Pero sí en las tareas prácticas, actividades y cuidados de los alumnos. Foto: Alpha School.
“Piensa en tus años de instituto; seguro que tenías algún profesor peculiar que te hacía reflexionar sobre quién eras”, dice Proffitt a Axios. Añade: “La idea de que las máquinas puedan satisfacer esas necesidades de nuestros hijos es absurda”.
Luego, Proffitt afirma: "Es una escuela privada de 45.000 dólares gestionada por una empresa con fines de lucro; nada de eso debería tener que ver con la educación de los jóvenes".
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