La sublime carrera de Joan Manuel Serrat no necesita presentación, pero sí el hombre detrás de las composiciones y sus pensamientos más profundos, que aflora ocasionalmente en los reportajes que brinda desde que se alejó de los escenarios.
A los 82 años, el cantautor y poeta español está concentrado en la vida familiar como padre de tres hijos, abuelo de seis nietos y flamante bisabuelo de mellizas, tras el nacimiento de las dos hijas de Luna Serrat y el futbolista Dani Ceballos.
A fines de julio Serrat mantuvo un mano a mano con el famoso presentador Juan y Medio para el programa La tarde aquí y ahora, transmitido por Canal Sur, donde habló de todo: sus cinco décadas en la industria musical, la decisión de retirarse y las lecciones de su infancia, que siempre lo acompañan.
Joan Manuel Serrat junto a Juan y Medio en la entrevista íntima. Captura de video YouTube @JoanManuelSerratCanalOficial
La niñez de Serrat y el emotivo recuerdo con su padre
Joan Manuel Serrat Teresa nació el 27 de diciembre de 1943 en el barrio del Poble Sec de Barcelona. "Era un barrio de inmigrantes, yo crecí en una zona del barrio donde la inmigración eran nuestros vecinos y los más desfavorecidos que vivían en las barracas de la parte de arriba de Montjuic", rememoró el autor de Mediterráneo.
La sensibilidad de sus letras, su capacidad de generar empatía y la brillantez para hilar las palabras provienen en gran parte de esos orígenes humildes, donde vivían muchos de los emigrantes llegados de Andalucía.
Juan y Medio le recitó un verso de la canción "Por las paredes" y se detuvo en la frase "las lágrimas oscuras de los andaluces", letra que rinde homenaje a la emigración andaluza en Cataluña y evoca las vivencias de miles de personas que abandonaron su tierra buscando un futuro mejor durante la dictadura franquista.
"La inmigración hizo grande al territorio. La mano de obra de la inmigración fue fundamental en la posguerra y en los años que yo viví" aseguró Serrat.
"La gente a veces tiene miedo por ignorancia. El que viene buscando un lugar donde meter la vida, aquí o allá, más al norte, adonde vaya, es el resultado de que lo echan", reflexionó en la entrevista íntima con Juan y Medio.
Y agregó: "Nadie se va de su casa a no ser que le empujen a irse, esto es definitivo. Todo lo que ignoramos lo despreciamos; y a veces yo leyendo cosas de generaciones anteriores a la mía, noto que son procesos que se replican, réplicas exactas de lo mismo".
Luego contó cómo fue el momento en que tomó la decisión de abandonar sus estudios universitarios para dedicarse por completo a la música. "Mi madre se echó a llorar y yo a mis padres los entiendo; mi familia estuvo haciendo esfuerzos para que yo me convirtiera en un hombre de un nivel económico, social y cultural diferente, para eso se esforzaron", explicó.
"Yo pensaba que eso yo ya lo estaba haciendo, pero claro, dejar la universidad por el títere, pues no lo vieron muy bien. Y mi padre, que nunca se metía en nada, que no le llevaba la contraria a su mujer, salvo en cosas sin importancia alguna, se metió, y salomónicamente le dijo: 'Mujer, deja al chico, que el chico sabrá por qué lo hace'", comentó.
"Puso en mí una confianza que a lo largo de los años la he llevado conmigo y me ha sorprendido mucho. Fue muy generoso mi padre conmigo", expresó Serrat.
Las "memorias del alma" de Joan Manuel Serrat
Juan y Medio le preguntó si llegó a hablar con su padre de política. "Mi casa era una casa de perdedores profundos, mucha gente de mi familia fue asesinada en la guerra, incluidos mis abuelos; mi padre perdió la juventud y la salud en un campo de concentración, pero no perdimos nunca la memoria familiar, en mi casa se hablaba de las cosas", rememoró.
"No ocurría como en general, que no se hablaba, que el miedo le podía a muchos y la gente evitaba hablar con sus hijos de sus dolores profundos. La gente tenía mucho dolor, pero trataba de no contagiar a sus hijos ese dolor, por miedo a que ellos sufrieran lo mismo", explicó.
"Yo tuve suerte de saber su verdad del pasado, que era un pasado muy reciente. El olvido es fatal, de todas las cosas, el olvido es lo peor", sentenció.
El presentador le consultó si su padre pudo verlo triunfar y ser testigo de cómo sus canciones se convirtieron en himnos que atravesaron océanos y continentes.
"Mi padre pudo disfrutar varias cosas, primero la jubilación anticipada. Esa fue otra de las locuras que en un momento determinado le propuse. Le pregunté cuánto ganaba, le dije que lo dejara y que disfrutara de la casa", reveló.
"Mi padre era un hombre sensatísimo, se llenó de orgullo, se fue a la empresa catalana de gas donde trabajaba y le dijo a sus compañeros: 'Mi hijo me ha jubilado'", relató.
El cantautor, risueño durante la entrevista con Juan y Medio. Captura de video YouTube @JoanManuelSerratCanalOficial
"Y las veces en mi vida que yo he estado pensando qué jugada de riesgo hemos hecho, con qué ignorancia veía yo la proyección de futuro de un oficio tan incierto y tan inseguro como el mío", dijo con humor.
Con una gran sonrisa dijo haber visto a su padre ejercer el mejor oficio cuando se jubiló. "Era el chofer de mi madre, la llevaba a la peluquería, a todos lados y tuvo la suerte de ver nacer a mi hija mayor y a mi hijo, que fue quien más lo disfrutó", aseguró.
"Mi padre era un buen hombre, en el mejor sentido de la palabra. Un hombre que amó a su mujer y a sus hijos. Lo que más le envidié a mi padre eran sus habilidades. Lo hacía todo", confesó Serrat.
José Serrat, el padre del artista, era fontanero y trabajaba en una empresa municipal. "En los años '50, mi padre construyó la primera nevera que hubo en su barrio. Funcionaba con hielo y era semejante a lo que sería una nevera pequeña", contó.
Aunque su familia no siempre tenía luz, porque había restricciones, su padre creó una luz especial con las cámaras de camisa y hasta tenían estufa.
"Si había que tirar un taquite, pintar, todo lo hacía él. Y ya de mayor cuando yo necesitaba algo siempre se lo llevaba mi padre. Tenía un bolsito donde llevaba cosas imprescindibles para el uso diario y siempre tenía lo que necesitaba", contó.
"Yo heredé el orden de mi padre, pero no la habilidad. Soy un tipo poco habilidoso, pero una persona ordenada", señaló. Cada noche antes de acostarse Serrat le habla a su padre: "Tengo su foto en la mesilla de noche, lo saludo y nos contamos algunas cosas, algún chascarrillo que nos hemos dejado por contarnos".
El exilio, el último concierto y su opinión del edadismo
Serrat recordó su llegada a México en 1975 tras una larga gira y la decisión de exiliarse allí en medio de la dictadura de Francisco Franco.
"Yo llegué a un territorio donde se vivía de otra manera, se pensaba de otra manera y las cosas pasaban con otros sueños, y fue en ese momento que yo me enamoré de su forma de vivir", reveló sobre el año que pasó en la inmensa capital mexicana.
"No podía volver a España porque había una orden contra mí de busca y captura por denunciar los asesinatos de Estado franquistas", sentenció.
El compositor barcelonés reconoció que él mismo se sorprende cuando repasa los momentos más álgidos de su vida, pero aseguró que no hay arrepentimientos, porque siempre se ha movido por su brújula moral interna.
"Soy un hombre que la vida lo ha tratado muy bien. En todas las peripecias he podido caer de pie después de dar vueltas, y sino he caído de pie, he tenido tiempo para repararme y seguir", comentó.
"No he hecho siempre lo que he querido, pero siempre de lo que he podido hacer, sí escogí. No he hecho las cosas por saber qué camino seguir, sino qué camino no había que seguir", explicó.
Su compañera de vida, Candela Tiffón, con quien lleva 47 años de matrimonio, fue su apoyo fundamental en cada etapa. "La fortuna interviene en un gran porcentaje, y supongo que las buenas intenciones, porque uno va cambiando y el amor se va manifestando de muchas formas, ese amor te da casa, te da familia, hijos, nietos, y ahora bisnietos", resumió.
Joan Manuel Serrat y su esposa, Candela Tiffon, llevan 47 años casados. Foto: EFE
El último concierto de Serrat se llevó a cabo el 23 de diciembre de 2022 en el Palau Sant Jordi de Barcelona, España, y fue el cierre oficial de su gira de despedida, El vicio de cantar 1965-2022.
"Los tiempos son los tiempos. Hay lo que hay. Y el tiempo que me queda prefiero destinarlo a una serie de cosas, caricias, cariños, actividades, cosas que necesito. No estoy en ningún momento aburrido, así que no se preocupen por buscarme trabajo", dijo con humor en diálogo con Juan y Medio.
"El mundo nuestro, artístico, no solamente conlleva lo que la gente ve, el resultado final del producto que la gente ve. Antes hay mucho trabajo, esfuerzo, hay que manejarse con constancia", detalló.
Joan Manuel Serrat se retiró de los escenarios en diciembre de 2022. Foto Clarín/Ramiro Gómez
"La manera de entender el oficio, de entender la industria, de entender los conciertos, toda la manera de expresión, cómo lo tenía que hacer, dónde, se me está haciendo más ajeno y me resulta muy distante", indicó.
"Es bueno lo que ha ocurrido, que he llegado sano y salvo a este punto, con un estado de salud aceptable", celebró.
El cantautor Joan Manuel Serrat fue distinguido por unanimidad con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2024. Foto: EFE/Quique García
"Me llevo muy bien con mis achaques; supongo que tener una vida menos agitada también te ayuda", manifestó. "Tengo en contra el paso del tiempo, pero está bien, es bueno de alguna manera parar cuando tienes vientos a favor", remarcó.
Sobre el final, al ser consultado sobre el edadismo, su respuesta fue contundente: "Primero me parece una idiotez, es de idiotas, es como quemar los libros".
"La vejez ya es bastante complicada por ella misma y difícil de manejar como para que encima se cargue de desprecio, se cargue de silencio, de infantilismo, de 'abuelito, levante la patita', y el abandono en un rincón".
"Te tratan como inferior o inútil. 'Cosas de viejos', siempre se ha dicho así. Evidentemente, cuando uno se hace mayor, pues igual que empiezan a fallarle partes orgánicas muy visibles, también empiezan los problemas mentales, pero esto no es exclusivo de la gente mayor", argumentó.
"Lo que sí es seguro que en un momento u otro le pasa a alguien vivido", sostuvo. El presentador le confesó que cumplió un sueño personal al entrevistarlo y que incluso tenía miedo de desilusionarlo durante el reportaje.
"Tú has estado siempre cerca del humilde, siempre hay en ti compasión, simpatía y el intento de superar el mal. Incluso cuando hablaba con mis amigos de las letras, todos nos sentíamos unidos por algo único, y de verdad, creo que he sido mejor persona gracias a tus canciones. ¿Eres consciente de que eres inolvidable?", le consultó Juan y Medio.
"No, soy consciente de que soy perfectamente olvidable", contestó Serrat con humildad. "Pero tu obra y todo éxito...", lo interrumpió el conductor, pero Serrat insistió: "El éxito dura lo que dura y ve tú a saber cuánto dure esto".
"Díselo a Gardel, que canta cada día mejor", bromeó el presentador. "Díselo a los 9.999 millones que quisieron ser Gardel", retrucó Serrat entre risas.
Todavia no hay comentarios aprobados.