Silicon Valley, en California, mantiene su lugar como “meca” de las grandes empresas tecnológicas, como Google o Meta. En el ámbito de la defensa, que gana impulso gracias a varias medidas tomadas por el presidente Donald Trump, ha surgido un protagonista quizá inesperado: el estado de Utah.
El crecimiento tiene varias causas. Responde a una combinación de infraestructura militar, universidades con fuerte perfil tecnológico, un ecosistema emprendedor consolidado y políticas que favorecen la innovación.
Pero detrás del fenómeno, también hay una larga tradición en materia de defensa. El estado alberga grandes instalaciones militares, como la Hill Air Force Base, además de centros de investigación vinculados al Departamento de Defensa y presenta una sólida tradición en ingeniería aeroespacial.
Además, la Universidad de Utah y la Utah State University han favorecido la formación de ingenieros especializados en sistemas espaciales, inteligencia artificial, robótica y tecnologías avanzadas. Todo esto confluye en un ambiente propicio para la instalación de startups dedicadas a la más avanzada tecnología militar.
Combatir con IA y drones
Como lo demuestra el actual conflicto en Oriente Medio y también la guerra en Ucrania, las guerras modernas tienen entre sus principales recursos tecnológicos los drones y la IA. Además de servir para lanzar ataques, los drones constituyen sistemas de vigilancia inteligente, mientras que la IA agiliza y mejora los sistemas de vigilancia estratégica.
Los drones pueden utilizarse para vigilancia o para atacar objetivos enemigos. Foto: National Defense Magazine.
El Salt Lake Tribune habla de una “nueva generación de empresas aeroespaciales y de defensa que se están haciendo un nombre en Utah”. Cita a Adam Robertson, director de tecnología de Fortem Technologies, quien afirma: “Hicimos cosas que la gente decía que no se podían hacer, o que pertenecían a industrias totalmente nuevas; nos atrevimos a intentarlo”.
Fortem desarrolla los drones Drone Hunter, capaces de desplegar una red para capturar y detener dispositivos similares de ataque. Así, pueden proteger bases militares y eventos deportivos, como los partidos del último Mundial.
Además de Fortem, en Utah tienen su sede compañías como Red Cat, Vector y Strider, que están invirtiendo millones de dólares para desarrollar sistemas de defensa cada vez más innovadores.
Según el Salt Lake Tribune, los ejecutivos de las startups reconocen tres razones para el boom tecnológico de Utah:
• Un sistema regulatorio favorable y un gobierno deseoso de atraerlos con incentivos, como créditos fiscales por desempeño.
• Grandes extensiones de terreno, algunas propiedad del ejército, que pueden usarse para probar drones y otros sistemas.
• Una cantera abundante de trabajadores entusiastas y a menudo de tendencia más conservadora que se gradúan de las universidades del estado.
La experiencia en Utah está siendo exitosa. Red Cat recibió un contrato multimillonario para suministrar drones de reconocimiento al ejército. Vector recibió una inversión de 61 millones y ya está planeando una extensión de su sede de Bluffdale.
Donald Trump propuso un presupuesto récord en defensa para 2027. Foto del RQ-4 Global Hawk, avión no tripulado del Ejército de Estados Unidos. AFP.
En materia de defensa, donde el principal cliente es el estado, la decisión de Trump de acelerar distintos programas también es parte del “secreto de Utah”. Para 2027, el presidente propuso un presupuesto histórico para el sector: 1,5 billones de dólares, la mitad para municiones, tanques, aviones y buques.
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