Llegar a la Fundación Proa es una experiencia única: el edificio es de por sí una obra de arte y lo es también el laberinto de vidrio y acrílico que está en la vereda, mirando al río, y en el que juegan niños y niñas que van de paseo a La Boca. Este mediodía de otoño, organizado por un especialista, comienza aquí un recorrido singular por la barrio, que permite resignificar este rincón sur de la ciudad. De manera que el primer paso invita con una muestra que, hasta principios de agosto, podrá verse en la Fundación y que, por primera vez en la Argentina, propone un conjunto representativo de obras pertenecientes a la Dia Art Foundation, la mítica institución fundada en Nueva York en 1974.
“Prenumbra_ Dia Art Foundation” está organizada por Dia Art Foundation. Foto: Patricio Pidal, gentileza Fundación Proa.
La muestra colectiva de Agnes Martin, Andy Warhol, Felix Gonzalez-Torres, James Turrell, John Chamberlain, Richard Serra, Robert Irwin, Tehching Hsieh y Walter De Maria despliega una constelación de prácticas que van desde 1962 hasta 2018, de la mano de artistas que lideraron una verdadera revolución estética durante las últimas décadas del siglo pasado.
Desde que la Dia Art Foundation nació a mediados de los años 70 en Nueva York, transformó de manera radical el vínculo entre la obra, el espacio arquitectónico y el espectador. En Proa, la curaduría, a cargo de Humberto Moro (director adjunto de programación) y con la asistencia de Ella den Elzen, propone sumergirse en este legado bajo la invitación a ser parte de una experiencia sensorial apenas se cruza la puerta de entrada.
De la representación a la experiencia
Y es bajo esta concepción que elementos como la materia bruta (chatarra de autos en el caso de John Chamberlain), la escala monumental (Andy Warhol), la percepción óptica y de la luz (Turrell e Irwin), las emociones (Agnes Martin) y la temporalidad (De Maria) se convierten en materiales de trabajo, deslizando el foco de la representación tradicional hacia la experiencia personal.
Luego de sentir en el cuerpo la paz y la serenidad de las pinturas de Agnes Martin, se pasa a la sala donde Andy Warhol le dio forma a las sombras abstractas: una monumental serie de pinturas serigrafiadas en las que el artista se aleja de la iconografía pop más reconocible de los bienes de consumo para adentrarse en una secuencia rítmica y serial en la que las penumbras parecen cobrar vida propia en la mirada del espectador.
En la misma sala, las esculturas en acrílico de John Chamberlain invitan a dejarse atravesar por las formas, que pueden verse diferentes según desde dónde se las mire gracias a la luz que las atraviesa, así como las chatarras de autos transformadas en piezas de arte.
“Prenumbra_ Dia Art Foundation” está organizada por Dia Art Foundation. Foto: Augusto Zanela, gentileza Fundación Proa.
James Turrell y Robert Irwin utilizan en sus obras la luz como material esencial, pero no como recurso para iluminar un objeto, sino como el medio espacial mismo. En las piezas de Turrell, la luz adquiere una corporeidad en sí misma que modifica la percepción de la distancia, la materialidad y las formas. Y Richard Serra invita a recorrer piezas de acero de gran magnitud y tamaño producidas manualmente por él.
En otra de las salas, un banco de madera, la oscuridad y una pantalla muestran la pieza cinematográfica de Walter De Maria filmando durante horas el desierto: otra vez aparece la calma, como la que producen los cuadros de Agnes. El paseo termina en la librería de la Fundación, mirando hacia el río: las cortinas azules translúcidas de Felix Gonzalez-Torres transforman el espacio en una convivencia entre transparencia y opacidad.
Como lo explica Adriana Rosenberg, presidenta de Fundación Proa, la llegada de esta muestra a Buenos Aires, que cuenta con el patrocinio de Tenaris y Ternium, repara en las búsquedas más radicales de los últimos sesenta años que confluyen en una misma pregunta: de qué manera miramos y habitamos nuestros espacios en una era dominada por la inmediatez.
Ciencia, fotografía y tejido comunitario
La recorrida puede seguir por la Fundación Andreani, a pocos metros de Proa, donde el edificio creado por Clorindo Testa, que mantiene su fachada histórica, aloja propuestas de cruce entre ciencia, fotografía y tejido comunitario que invitan a ser parte de otra experiencia que atraviesa todos los sentidos.
En la primera sala, el artista audiovisual, músico y docente de la UBA Gabriel Valansi deconstruye el átomo visual en el marco del bicentenario del nacimiento de la fotografía. En dos pantallas enfrentadas pueden verse la génesis de la emulsión analógica y el píxel, la unidad digital.
Muestra en Fundación Andreani. Foto: gentileza.
Lo extraordinario de la muestra radica en su metodología técnica. Valansi utilizó el microscopio electrónico del Departamento de Física de la Universidad de Buenos Aires para capturar imágenes a escalas absolutamente invisibles para el ojo humano: gracias a este experimento se pueden ver la célula de la fotografía analógica y el píxel en tamaños reconocibles para nuestra mirada.
En Espejismo, Ernesto Ballesteros: propone entrar en un laberinto con pequeñas ventanas donde se exhiben dibujos. Entrar en él es dejarse perder en la dimensión sin tiempo del arte.
En el piso de arriba, el enjambre textil llamado Tensión, una propuesta del colectivo Trabajadoras de Tejido, Técnica y Trampa (T.T.T.T.), integrado por las artistas e investigadoras Flor Sánchez Elia, Ju Ishii, Julia Hadida y Nereida, convoca a perderse en los hilos de la memoria.
Formadas en el Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella (edición 2023–2024), este grupo sitúa su práctica en la intersección de las artes visuales, la danza contemporánea y la performance social.
“Prenumbra_ Dia Art Foundation” está organizada por Dia Art Foundation. Foto: Augusto Zanela, gentileza Fundación Proa.
Tensión es una instalación inmersiva que funciona como un laboratorio vivo: gran parte de las piezas textiles de la exhibición se producen en las salas de la fundación, mostrando los sistemas de relevos y los saberes compartidos y utilizando máquinas de tejer históricas de la industria nacional, las clásicas Knittax de la década de 1960.
"Tejer aquí no es un gesto artesanal, utilitario o doméstico, sino una práctica conectiva y micropolítica. La red resultante funciona como un refugio textil que tensiona de manera poética las posibilidades, las alianzas y las trampas de la construcción de lo común en la sociedad actual", dicen las artistas.
Un decenio de arte
Ya avanza la tarde y el paseo puede terminar en Ungallery, que celebra un decenio de arte con su muestra colectiva Diez. Esta exposición conmemorativa se estructura como un gesto de gratitud y un homenaje explícito hacia los creadores que han acompañado las transformaciones del espacio de exhibición a lo largo de este decenio de existencia en el circuito comercial e institucional.
Más que una revisión antológica lineal, la propuesta reúne una cartografía diversa de estéticas federales que van desde la fotografía contemporánea, el dibujo y la pintura hasta las instalaciones.
Recorrer el barrio de La Boca es en sí mismo una experiencia artística, no solo por la cercanía al río, sino también por sus casas de colores, sus calles adoquinadas y sus plazas con frondosos árboles. En Proa, en Andreani y en Ungallery, pero también en los talleres de los artistas del barrio, la defensa de la obra de arte se basa en la fuerza de la experiencia física, que no puede ser reproducida en las pantallas de los celulares, las computadoras o los televisores. Es una invitación a parar el ritmo y tomar un respiro.
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