“Si algo está mal, si puedes arréglalo. Pero entrénate para no preocuparte. Preocuparse nunca arregla nada”.
La preocupación forma parte de la vida cotidiana y puede aparecer frente a situaciones laborales, familiares, económicas o personales. Pensar una y otra vez en un problema, sin avanzar hacia una posible solución, puede convertirse en una fuente adicional de desgaste.
La frase de Ernest Hemingway plantea una distinción sencilla: cuando existe algo concreto que puede hacerse, el paso siguiente es actuar. Cuando una situación no depende de la propia voluntad, en cambio, continuar anticipando escenarios no cambia el resultado.
El escritor estadounidense fue conocido por una narrativa directa y por personajes que enfrentan conflictos, pérdidas y situaciones límite. Buena parte de su obra estuvo atravesada por experiencias que conoció de cerca, como la guerra, el periodismo y los viajes.
Hemingway también construyó una imagen pública asociada con la aventura, la pesca, la caza y los viajes. Sin embargo, su mayor reconocimiento llegó por su trabajo literario y por un estilo que tuvo una fuerte influencia en la literatura del siglo XX.
La frase en inglés circula como una de las reflexiones atribuidas a Hemingway sobre la preocupación: “If something is wrong, fix it if you can. But train yourself not to worry. Worry never fixes anything”.
Su trabajo como corresponsal durante la Guerra Civil Española influyó en Por quién doblan las campanas, publicada en 1940. Foto: AP.
La idea puede dividirse en dos acciones. La primera consiste en identificar aquello que tiene una solución concreta y ocuparse de resolverlo. La segunda apunta a entrenarse para no convertir la preocupación en una respuesta permanente frente a los problemas.
En ese sentido, el planteo no propone ignorar las dificultades. El foco está en diferenciar entre preocupación y acción: pensar sobre un problema no equivale a modificarlo.
La frase suele aparecer acompañada por una primera línea que amplía la reflexión: “Worry a little bit every day and in a lifetime you will lose a couple of years”. La versión completa sostiene que dedicar una parte de cada día a preocuparse puede terminar consumiendo años de vida.
El consejo coincide con uno de los rasgos que suelen asociarse con la escritura de Hemingway: frases breves, lenguaje directo y una tendencia a expresar ideas complejas sin recurrir a explicaciones extensas.
Quién fue Ernest Hemingway
Ernest Hemingway en el Ritz de París. Durante su etapa en Francia compartió círculos con escritores y artistas que formarían la llamada “Generación perdida”. Foto: ARCHIVO.
Ernest Miller Hemingway nació el 21 de julio de 1899 en Oak Park, Illinois. Comenzó a trabajar como periodista a los 17 años y durante la Primera Guerra Mundial se incorporó como conductor de ambulancias en Italia. Allí resultó herido y recibió una condecoración del Gobierno italiano.
Durante la década de 1920 vivió en París y formó parte del grupo de escritores estadounidenses que se instalaron en Europa después de la Primera Guerra Mundial. En esos años publicó Fiesta (The Sun Also Rises), una de sus primeras novelas importantes.
Entre sus obras más conocidas también se encuentran Adiós a las armas, Por quién doblan las campanas y El viejo y el mar. Esta última recibió el Premio Pulitzer de Ficción en 1953.
En 1954 obtuvo el Premio Nobel de Literatura por su dominio del arte de la narrativa y su influencia sobre el estilo contemporáneo. Hemingway murió el 2 de julio de 1961 en Ketchum, Idaho, a los 61 años.
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