La lavanda es una de las plantas aromáticas más utilizadas en jardines y balcones por sus flores violetas y su perfume. También tiene una característica que permite obtener nuevos ejemplares a partir de una planta adulta.
Aunque suele cultivarse directamente en tierra, existe una alternativa para quienes quieren reproducir lavanda en agua y observar cómo aparecen sus primeras raíces.
Cómo reproducir la lavanda en casa con solo una ramita y un vaso de agua
Para reproducir lavanda en agua, el primer paso es cortar una ramita sana de entre 10 y 15 centímetros de una planta adulta. Conviene elegir un tallo joven, que todavía no tenga flores, y realizar el corte justo por debajo de un nudo con una tijera limpia.
Después hay que retirar las hojas de la mitad inferior del tallo, ya que podrían pudrirse al quedar sumergidas. La parte superior debe conservar algunas hojas para que el esqueje continúe realizando la fotosíntesis.
Una vez preparada la ramita, se coloca en un vaso limpio con agua, cubriendo solamente entre 3 y 5 centímetros de la base. El recipiente debe quedar cerca de una ventana luminosa, pero protegido del sol directo durante las horas de mayor calor.
Cómo reproducir la lavanda en casa con solo una ramita y un vaso de agua. Foto: Freepik
El agua necesita renovarse cada dos o tres días para evitar que se acumulen restos vegetales y microorganismos. También conviene revisar que el tallo permanezca firme y no presente manchas oscuras ni una textura blanda.
Las primeras raíces pueden tardar varias semanas en aparecer, dependiendo de la temperatura y de la variedad de lavanda. Cuando alcancen unos pocos centímetros, la ramita puede trasladarse cuidadosamente a una maceta pequeña con agujeros de drenaje.
Durante los primeros días después del trasplante, el sustrato debe mantenerse ligeramente húmedo, sin encharcarlo. La lavanda tolera mal el exceso de agua, por lo que conviene utilizar una mezcla aireada con perlita o arena gruesa.
Cuándo pasar la lavanda del agua a una maceta
Una vez que aparecen las primeras raíces, no conviene dejar indefinidamente el esqueje dentro del vaso. La lavanda es una especie mediterránea que crece mejor en terrenos aireados y con buen drenaje.
El trasplante puede realizarse cuando las raíces alcanzan unos pocos centímetros y permiten sostener la nueva planta. Hay que manipularlas con cuidado porque las raíces desarrolladas en agua son delicadas.
Una maceta pequeña, de aproximadamente 10 a 12 centímetros de diámetro, resulta suficiente para comenzar. Es indispensable que tenga agujeros inferiores para eliminar el agua sobrante.
Cuándo pasar la lavanda del agua a una maceta. Foto: Freepik
El sustrato puede prepararse con tierra para macetas y un componente mineral, como perlita o arena gruesa lavada, que facilite el drenaje.
Durante los primeros días, la tierra debe mantenerse ligeramente húmeda para favorecer la adaptación. Después, los riegos pueden espaciarse a medida que el esqueje comienza a crecer.
Por qué algunos esquejes de lavanda no desarrollan raíces
Uno de los errores más frecuentes consiste en utilizar ramas que ya tienen flores. Esos tallos pueden perder humedad con mayor rapidez y suelen ser menos adecuados para iniciar la propagación.
También influye la época del año. La primavera y el verano temprano ofrecen temperaturas favorables, mientras que el frío intenso puede retrasar considerablemente la aparición de raíces.
Por qué algunos esquejes de lavanda no desarrollan raíces. Foto: Freepik
Otro problema es dejar demasiadas hojas en el esqueje. La superficie foliar continúa perdiendo agua por transpiración, incluso cuando la rama todavía no desarrolló raíces capaces de reponerla.
La lavanda adulta necesita abundante luz solar y tolera mejor los períodos secos que el suelo permanentemente húmedo. Una vez establecida, puede cultivarse en macetas expuestas al sol durante buena parte del día.
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