Si se repasan los números gruesos de Javier Milei y su gobierno en las encuestas, queda claro que el oficialismo no transita un gran momento ante la opinión pública. La imagen del Presidente y su gestión tienen un apoyo apenas superior al 30% y un rechazo claramente por encima del 50%. La mirada sobre la situación económica actual es más crítica aún y las expectativas, que en algún momento fueron el combustible libertario, se fueron moderando a medida que se fue estirando el ajuste.
Con ese escenario estadístico, cualquiera podría suponer que viene muy complicado el camino hacia la reelección, "el" objetivo central de la Casa Rosada, blanqueado con anticipación por sus principales funcionarios. Sin embargo, como anticipó Clarín en un informe especial este fin de semana, los primeros sondeos enfocados en el 2027 ubican a Milei y La Libertad Avanza al frente.
¿Los votantes se contradicen a sí mismos? ¿No les gusta este gobierno pero la mayoría optaría por su continuidad? Sin entrar en ponderaciones psicológicas, la respuesta parece más cruda y desalentadora: aun cuando cuestionan el modelo libertario, un sector importante del electorado teme que las soluciones que le propone la oposición los hundan un poco más.
El dilema del nuevo outsider
Los rivales de Milei ya parten con un desafío muy complejo. Cuando a la gente le preguntan sobre la próxima administración, se sostiene la demanda de "algo nuevo", que "no esté relacionado con partidos tradicionales". Es decir, antes de que termine su primer mandato el presidente más outsider de la historia moderna argentina, la sociedad sigue reclamando propuestas disruptivas.
Dante Gebel, el outsider que por ahora no prende.
Pero cuando esas mismas encuestas les proponen como variantes a dirigentes por fuera de la política clásica que ya dejaron trascender cierta intención electoral, quedan más cerca del margen de error que de pelear en serio por el poder.
Los dos casos testigo, hasta ahora, son el pastor influencer Dante Gebel y el empresario y expresidente de River Jorge Brito. Por el momento, generan poco y nada. ¿Será porque esos mismos entrevistados saben o intuyen que los impulsan dirigentes y sectores de poder tradicionales? ¿O simplemente porque no los conocen? Dudas.
Los límites de Bregman y Kicillof
En ese contexto, hoy, la sorpresa en las encuestas viene por el lado quizá más outsider de la política local: la izquierda. Con nombre y apellido: Myriam Bregman. La diputada del PTS, que en la última presidencial quedó quinta entre cinco con menos del 3% de los votos, ahora en los sondeos triplica en general ese número y en algunos estudios, incluso, llega a los dos dígitos.
Más interrogantes: ¿realmente una parte del electorado argentino está virando a la izquierda? ¿O, como en la época del "que se vayan todos", un sector se recuesta sobre la oposición más intransigente, sabiendo que no va a ganar?
Myriam Bregman crece en las encuestas pero tendría un límite.
Bregman suele integrar con Milei los podios de los relevamientos electorales. ¿Y el tercer elemento quién es? Axel Kicillof, sin ninguna duda el candidato más competitivo de la oposición en general y el peronismo en particular. Como adelantó Clarín, el gobernador está en promedio a 7,4 puntos de Milei para una primera vuelta y a 6,2 para un eventual balotaje.
Pero el gobernador, llamativamente, en lugar de trabajar 24 horas para ver cómo le gana al Presidente actual, debe gastar buena parte del día en la interna con Cristina Kirchner/La Cámpora. Con una paradoja: mientras el público en general lo ve como una variante del kirchnerismo, él intenta diferenciarse de su mentora. Una fórmula de construcción rara, que por ahora no le alcanza para ganar.
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