En un estadio Invencible de Rosario repleto desde las diez de la mañana, el inicio del judo en los Juegos Suramericanos trajo una catarata de emociones y tres nuevas medallas para la delegación nacional. Porque en una jornada donde el rugido de "¡Argentina, Argentina!" bajó desde las tribunas -colmadas de chicos que llegaron en excursiones escolares- cada vez que un compatriota pisaba el tatami, el equipo cosechó una presea de plata y dos de bronce.
Con seis representantes distribuidos en siete categorías de la modalidad Shiai, los festejos llevaron las firmas de Agustina De Lucía (hasta 63 kilos), Galo Villavicencio (-60 kg) y Joaquín Tovagliari (-66 kg), respectivamente.
Agustina de Lucía se quedó con la presea de plata. Foto: Fernando de la Orden / FTP CLARIN.
Mejorando el bronce obtenido en Asunción 2022, De Lucía se colgó la medalla plateada tras caer por 10-0 ante la venezolana Anriquelis Barrios. Y con ciertas sensaciones encontradas por subirse al podio, pero sin el máximo objetivo cumplido, la emoción la desbordó al dimensionar el camino recorrido. "Estoy contenta, aunque un poco angustiada porque quería otro color. Pensé en mi familia... mi papá estuvo haciendo mucho tiempo de chofer para llevarme y traerme, juntando plata para los pasajes. Esto es para ellos. Cuando te va mal o quedás abajo, estas cosas te hacen valorar muchísimo subir al podio", confesó con la voz quebrada.
La judoca, que representa al club Tiro Suizo y comparte su pasión deportiva con su pareja y entrenador ("hablamos el mismo idioma; en casa se come y se duerme judo"), valoró el inmenso apoyo local. "Es una locura. Siento que están valorando también esto, que acá no es solamente fútbol. Fue muy lindo", le respondió a Clarín con una sonrisa de oreja a oreja, para instantes después dejar en claro que su conexión con el público fue total: antes de marcharse al vestuario hizo una pausa para fotografiarse con un niño que se acercó tímidamente a mostrarle un dibujo sobre ella. "¡Sos un capo!", le contestó al verlo.
De Lucía junto a su pequeño fanático que la retrató durante la competencia de judo.
La otra historia de superación y desarraigo la protagonizó Galo Villavicencio. Oriundo de Pirané, Formosa, venció al ecuatoriano Juan Pablo Ayala para subirse al tercer escalón del podio. El campeón sudamericano 2026 y oro en el Open Panamericano de Lima llegó a esta cita tras una dura preparación que lo obligó a mudarse a Buenos Aires hace tres años y realizar extensas concentraciones en Brasil. "Todo el esfuerzo dio sus frutos", aseguró, mientras le dedicaba el logro a su novia, la también judoca Agustina Lahiton, quien debió bajarse del torneo a último momento por un desgarro, pero lo acompañó desde las gradas.
Galo Villavicencio se quedó con el bronce en los Juegos Suramericanos. Foto: Fernando de la Orden / Deportes - FTP CLARIN.
El cierre de la cosecha nacional llegó de la mano de Joaquín Tovagliari, quien se quedó con el bronce al superar al paraguayo Mateo Ortiz. Su logro tuvo un sabor a revancha, ya que minutos antes había sufrido un durísimo revés en las semifinales, cuando todo el estadio llegó a gritar lo que parecía ser su victoria y el pase a la final, pero una revisión de video (VAR check) determinó que había tocado a su rival por debajo de las rodillas, otorgándole el triunfo al contrincante.
Joaquín Tovagliari conquistó la tercera medalla argentina en judo. Foto: Fernando de la Orden - FTP CLARIN.
Lejos de desanimarse por ese fallo frustrante, Tovagliari utilizó el calor del público como su principal combustible para cambiar el chip. "Es impresionante el público. Cuando subía al tatami y sentía todo el grito de la gente, era decirme a mí mismo 'acá dejo todo'. No hay forma de salir de ahí si no es dejándolo todo", relató mano a mano con este diario, luego de un alocado grito con el público al quedarse con el bronce.
En Rosario, la efervescencia de la localía también se encargó de colgarse su propia medalla. Una energía inagotable que sin dudas servirá de impulso para este sábado y domingo, jornadas en las que el judo continuará su curso y la delegación argentina irá por más, con la ilusión intacta de seguir conquistando nuevos podios.
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