Isak Andic, fundador de Mango, resumió en una entrevista cuáles consideraba que eran las claves detrás del éxito de la compañía que creó en 1984.
Para el empresario, no existía una fórmula mágica: el crecimiento era consecuencia del trabajo, de rodearse de buenos profesionales y de tener un rumbo definido. “El secreto es trabajar, tener un gran equipo y tener las ideas claras y transmitir las ideas al equipo completo”, sostuvo Andic al explicar su visión sobre el mundo empresarial.
Su filosofía estaba vinculada a una idea sencilla, pero que, según él, resultaba fundamental: todos los integrantes de una compañía tenían que saber hacia dónde se dirigía el proyecto. Para el fundador de Mango, no alcanzaba con tener una buena idea si no existía un equipo capaz de llevarla adelante.
El trabajo como una de las claves del éxito
Andic comenzó su trayectoria comercial mucho antes de convertir a Mango en una marca internacional. Nacido en Estambul en 1953, se trasladó a España cuando tenía 14 años y durante su adolescencia comenzó a vender ropa y calzado en mercadillos. Con el tiempo abrió distintos negocios vinculados a la moda hasta fundar Mango en 1984.
Su primera tienda de Mango abrió en Barcelona. Foto: EFE/Andreu Dalmau
Su primera tienda de Mango abrió en el paseo de Gràcia de Barcelona. A partir de allí, la empresa comenzó un proceso de expansión que la llevó a convertirse en una compañía con presencia internacional.
Para Andic, sin embargo, el crecimiento no podía explicarse solamente por una oportunidad de mercado. En otra de sus intervenciones, resumió su filosofía con una frase todavía más directa: “Mi secreto ha sido trabajar, trabajar y trabajar”. También insistió en la importancia de rodearse de un buen equipo.
El empresario consideraba que comenzar desde cero era posible siempre que se identificara una oportunidad y se trabajara sobre ella. También defendía la necesidad de aprender de los errores y no tener miedo a los fracasos.
La importancia de tener un buen equipo
Otro de los pilares de su pensamiento empresarial era la elección de las personas que lo acompañaban. Andic sostenía que una compañía necesitaba profesionales competentes, pero también valoraba especialmente las características personales de quienes formaban parte de ella.
En una entrevista llegó a señalar que había contratado trabajadores muy cualificados que terminaron generando un mal ambiente y de los que finalmente tuvo que prescindir.
Para él, el equipo debía compartir una misma dirección. Por eso consideraba fundamental transmitir con claridad las ideas y los objetivos para que todos pudieran trabajar en el mismo sentido.
Esa concepción también quedó reflejada en los últimos años de su gestión. Antes de su muerte, Andic había destacado que Mango contaba con uno de los mejores equipos directivos de su historia y había confiado buena parte de la gestión en Toni Ruiz, quien posteriormente asumió la presidencia de la compañía.
Otro de los pilares de su pensamiento era la elección de las personas.
La filosofía detrás de una marca que se volvió global
Andic también vinculaba el éxito de Mango con una idea que estuvo presente desde los primeros años: hacer que la moda fuera accesible. Según explicó, la compañía buscó ofrecer prendas con diseño, calidad y precios competitivos, acompañadas por una experiencia de compra cuidada. Para él, la moda era además un proceso permanente de creatividad y evolución.
Mango fue fundada en 1984 y comenzó su expansión internacional después de abrir aquella primera tienda en Barcelona. Actualmente está presente en más de 120 mercados y continúa funcionando como una empresa familiar.
Andic murió en diciembre de 2024, pero su filosofía empresarial quedó incorporada al legado de la compañía. Su propia explicación sobre el éxito resulta, en ese sentido, mucho menos sofisticada que el tamaño que finalmente alcanzó su negocio: trabajar, elegir un buen equipo, tener las ideas claras y conseguir que todos sepan hacia dónde avanzar.
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