Miguel Bernardeau pasa buena parte del año entre rodajes, viajes y promociones, pero cuando tiene tiempo libre suele buscar un lugar concreto: el mar.
El actor valenciano practica surf desde hace años y también incorporó apnea, buceo y navegación a una relación con el agua que comenzó cuando todavía era chico.
Miguel Bernardeau cambia los rodajes por las olas
“El surf se ha convertido en una gran pasión”, contó Miguel Bernardeau al hablar de una actividad que ya ocupa un lugar estable fuera de los sets.
El actor explicó en El Hormiguero que una de las cosas que más disfruta es utilizar el surf como una excusa para viajar y conocer nuevos lugares. También busca comprobar hasta dónde puede llegar cuando está dentro del agua.
“Disfruto de encontrar mis límites con el mar”, señaló. Esa búsqueda le dejó algunas lesiones, aunque aseguró que ninguna fue lo suficientemente grave como para hacerle abandonar la tabla.
Miguel Bernardeau cambia los rodajes por las olas: “El surf se ha convertido en una gran pasión”.
Su relación con el océano empezó mucho antes de convertirse en actor. Bernardeau contó que fue su madre, Ana Duato, quien lo llevó al agua desde pequeño, le enseñó a nadar y practicaba snorkel con él.
Su padre, el productor Miguel Ángel Bernardeau, le enseñó otra actividad: navegar en catamarán. El surf apareció después, cuando vio a una persona sobre una ola en una playa y quiso probarlo.
El día que pasó tres horas a la deriva en el Mediterráneo
La relación de Bernardeau con el mar también tuvo momentos difíciles. En 2024 recordó una situación en la que estuvo cerca de ahogarse mientras navegaba con un amigo.
Los dos iban en catamarán por el Mediterráneo cuando la embarcación volcó. Un problema durante el incidente los dejó aproximadamente tres horas a la deriva antes de poder salir de aquella situación.
El episodio no hizo que abandonara los deportes acuáticos. Bernardeau siguió practicando surf y también comenzó a trabajar técnicas de apnea con Miguel Lozano, subcampeón mundial de apnea profunda.
La relación de Bernardeau con el mar también tuvo momentos difíciles.
El entrenamiento de apnea le permitió aprender a controlar la respiración y conocer cómo responde su cuerpo cuando disminuyen los niveles de oxígeno.
El actor encontró además una relación directa con su profesión. Explicó que controlar mejor la respiración también puede ayudarlo frente a la cámara, especialmente para relajarse y manejar determinadas emociones durante una escena.
Cuando un rodaje de 12 horas lo obligó a dejar la tabla
El surf acompaña a Miguel Bernardeau en muchos de sus viajes, pero los rodajes ponen límites concretos. Durante la filmación de Zorro en Gran Canaria prácticamente no pudo practicarlo. Las jornadas podían extenderse durante 12 horas. Al terminar, contó, llegaba a casa con ganas de dormir y evitaba arriesgarse a una caída que pudiera detener la producción.
Durante todo aquel período solo surfeó un día. En cambio, aprovechó el mar de Gran Canaria para practicar buceo y apnea cuando encontraba tiempo fuera del set. La disciplina también apareció durante otros trabajos. En Élite, la serie que lo convirtió en Guzmán Nunier y multiplicó su reconocimiento internacional, el surf llegó incluso a entrar en la ficción durante la cuarta temporada.
Después llegaron proyectos como 1899, La última, Zorro y Querer. En 2026 también participó en La fiera, una película centrada en los deportes de riesgo y en la relación de sus protagonistas con el peligro.
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