Jesús Sola es pastor de ovejas en Tortuera, un pequeño pueblo de Guadalajara, España, donde viven apenas unas 100 personas.
Su vínculo con el campo comenzó desde la infancia, a los 5 años ya acompañaba a su padre a trabajar con las ovejas.
Aunque su madre quería que estudiara una carrera, Jesús eligió quedarse en el pueblo y continuar con el oficio familiar.
Hoy tiene su propia explotación de unas 2.000 ovejas. Vive con su esposa y sus dos hijos, que estudian en una la escuela local, donde hay apenas nueve alumnos.
Jesús Sola, pastor de ovejas, cuenta cómo es realmente la vida en el campo
Para Jesús, dedicarse al pastoreo no es un trabajo más. Es una forma de vida que exige estar disponible los 365 días del año.
“El pastor es un oficio duro porque es muy esclavo. El problema de ser pastor o ganadero es que tienes que estar todos los días. Te tiene que gustar”, explicó en una entrevista con Michel Ferrer para el podcast Morir de éxito.
Esa rutina no entiende de horarios. El día comienza cuando sale el sol y termina cuando cae la tarde. “El ganado no tiene reloj. Trabajas un poco con el sol, desde que sale hasta que se pone. Así funcionamos: no llevamos ni reloj”, contó.
Jesús, pastor de ovejas, vive en Tortuera, un pequeño pueblo de apenas 100 habitantes.
La exigencia del oficio también es, para él, una de las razones por las que cada vez menos jóvenes quieren dedicarse a la ganadería. “La gente joven no quiere este trabajo porque es de lunes a domingo”, sostuvo.
Sin embargo, hay algo de esa vida que Jesús no cambiaría: el contacto con la naturaleza. “Para mí lo duro sería trabajar en una oficina porque si me encerraran en un sitio sin poder ver el horizonte me daría la sensación de que estoy en una cárcel”, expresó.
Para Jesús, vivir en el campo implica entender que la naturaleza no es solo el lugar donde trabaja. “Vivir aquí me ha enseñado a respetar el entorno. Porque tú sabes que si tú respetas el entorno, luego ese entorno te da comida, o sea, te da pastos”, señaló.
Qué piensa Jesús Sola de la soledad del campo
Pasar tantas horas solo podría ser uno de los aspectos más difíciles del oficio. Sin embargo, Jesús no lo ve necesariamente como algo negativo. Para él, hay momentos en los que estar solo también permite desconectar y encontrarse con uno mismo.
“A veces la soledad es buena. En exceso no porque te vuelves un poco loco, pero de vez en cuando hace falta soledad para encontrarse a sí mismo”, reflexionó.
El trabajo como pastor de ovejas suele ser solitario.
De hecho, ese tiempo a solas también le permite leer, uno de sus pasatiempos favoritos. "Cuando estoy con las ovejas en el campo, leo. Es una cosa que me gusta mucho, porque me meto mucho en el libro”, contó.
“En casa no me concentro, pero en el campo, no sé por qué motivo, me concentro mucho en lo que estoy leyendo”, agregó.
Además, insistió que la soledad no significa para él vivir aislado. Al contrario, considera que el contacto con otras personas también es necesario, incluso para quienes pasan buena parte de su vida en el campo.
En ese sentido, remarcó: “Si una persona no socializa, se vuelve muy rara. Se vuelve egoísta también”.
“A veces prefiero la soledad, a veces compañía. No te sientes mal estando solo, de vez en cuando lo necesitas y es bueno, yo creo. Y la compañía también, porque es muy importante socializar”, concluyó.
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