Marte, que en un tiempo se consideraba un planeta totalmente inhóspito, ha revelado numerosas sorpresas en los últimos años: cada vez hay más pruebas que sugieren que pudo haber reunido en el pasado las condiciones adecuadas para la vida.
Este es uno de los temas clave que se abordan hoy en COSPAR, la principal conferencia de investigación espacial que se celebra actualmente en Florencia, organizada por el Instituto Nacional de Astrofísica italiano.
"La combinación de múltiples líneas de evidencia (como el descubrimiento por parte del rover Perseverance de la NASA de minerales producidos por microorganismos en la Tierra y de materia orgánica compleja) aumenta la probabilidad de que Marte haya estado habitado, al menos en el pasado", comenta Teresa Fornaro.
Se tendrá la respuesta definitiva cuando se puedan analizar las muestras en la Tierra (Shutterstock).
Fornaro es investigadora del Observatorio de Arcetri del INAF y profesora de astrobiología en la Universidad de Florencia, además de participar en las operaciones científicas del Perseverance.
Vida marciana
Es probable que estas formas de vida marcianas, que pudieron haber poblado el planeta hace miles de millones de años, consistieran en microorganismos que vivían en el subsuelo, protegidos de la radiación que incide sobre la superficie.
"Podría haberse tratado de organismos capaces de obtener energía de las rocas (afirma Fornaro), pero hasta ahora solo hemos reunido pruebas indirectas. La materia orgánica hallada, por ejemplo, presenta una estructura profundamente alterada, lo que dificulta determinar su origen; solo tendremos una respuesta definitiva cuando podamos analizar las muestras en la Tierra".
El rover Rosalind Franklin será lanzado en 2028 y llegará a la superficie marciana en 2030 (Shutterstock).
También podrían surgir pruebas importantes adicionales de las misiones que se dirigen al Planeta Rojo en los próximos años, como la misión ExoMars de la Agencia Espacial Europea, que incluye el rover Rosalind Franklin.
Actualmente, el lanzamiento está programado para 2028, y la llegada a la superficie marciana, para 2030.
"Esa será una misión fundamental para la astrobiología porque hasta ahora los vehículos exploradores solo han podido examinar la superficie, mientras que el Rosalind Franklin podrá perforar el suelo hasta una profundidad de dos metros y estará equipado con los instrumentos más avanzados jamás enviados a Marte", confirma Fornaro.
Agencia ANSA.
GML
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