A casi cinco décadas de su estreno, Jesús de Nazaret continúa siendo una de las producciones religiosas más vistas del mundo y un clásico que, cada Semana Santa, vuelve a reunir a espectadores frente al televisor.
En ese contexto, Robert Powell, el actor británico que dio vida a Cristo en la miniserie dirigida por Franco Zeffirelli, repasó cómo llegó al papel que definió su carrera y explicó por qué espera que la obra siga vigente incluso cuando él ya no esté.
En una entrevista concedida al periodista Gonzalo Valdivia, del diario chileno La Tercera, Powell también sorprendió al revelar que, en un principio, pensó en rechazar el personaje. Por ese entonces consideraba que interpretar a Jesús era una tarea que “escapa al alcance humano”.
El papel único que eclipsó la carrera de Robert Powell
Aunque durante seis décadas trabajó en teatro, cine y televisión, reconoce que existe un personaje que eclipsó al resto de su carrera y que continúa acompañándolo en cualquier lugar del mundo.
Hoy resulta difícil imaginar a otro actor en ese papel, pero Powell asegura que su primera reacción fue negarse: cuando el director italiano le ofreció protagonizar la miniserie sintió que la propuesta superaba cualquier desafío profesional que hubiera enfrentado.
La miniserie de televisión italobritánica "Jesús de Nazaret" se produjo en 1977.
"Para serte sincero, me parecía imposible que un actor interpretara a Cristo. Es algo que escapa al alcance humano", explicó.
En ese momento atravesaba un excelente presente teatral. Integraba el elenco de Travesties, la obra del prestigioso dramaturgo británico Tom Stoppard. Aquel espectáculo estaba por trasladarse desde la Royal Shakespeare Company al West End londinense antes de desembarcar en Broadway.
Aceptar la serie significaba abandonar ese proyecto. Durante una semana evitó responder la propuesta de Zeffirelli hasta que decidió consultar al propio Stoppard. La respuesta del dramaturgo terminó inclinando la balanza.
Stoppard le dijo que sus obras siempre seguirían existiendo y que tendría otras oportunidades para interpretarlas, mientras que la posibilidad de encarnar a Cristo probablemente aparecería una sola vez en toda su vida.
Ese consejo fue decisivo. "Y me obligó a hacerlo. Así que lo hice", resumió el actor.
Hoy día en lugares de Grecia y Rumania lo paran en la calle para saludarlo. "Incluso cuando soy 50 años más viejo", aclaró para luego continuar: "Ha perdurado por 50 años. Espero que perdure mucho más allá de mi muerte. Alguien creará otra versión y será igual de popular. Pero sea lo que sea, creo que la habilidad de Zeffirelli se lo pondrá difícil".
Cómo fue la preparación para interpretar a Cristo
Una vez confirmada su participación, Powell viajó a Marruecos y Túnez, donde se desarrolló buena parte del rodaje.
Powell dejó una obra teatral para su trascendental rol televisivo.
El elenco reunía a varias de las grandes figuras internacionales de la época, entre ellas Anne Bancroft, Olivia Hussey, James Earl Jones, Laurence Olivier, Claudia Cardinale y Anthony Quinn.
Antes de comenzar las filmaciones, el actor emprendió una preparación intensa con la intención de comprender mejor al personaje.
Entre oras cosas, leyó cuidadosamente los Evangelios buscando elementos que le permititieran construir una personalidad más definida de Jesús. Sin embargo, asegura que esa búsqueda terminó generándole una conclusión inesperada.
"No hay nada ahí que te diga algo sobre su carácter. Nada", señaló durante la entrevista. Pese a ello, afirmó tener una convicción personal sobre la figura histórica de Jesús. "Él existe. Existió", sostuvo.
Las pequeñas definiciones, la filosofía actoral de Robert Powell
Más allá de lo que representó Jesús de Nazaret, Powell sostiene que toda su carrera estuvo guiada por una misma idea acerca de la actuación.
El británico no busca exagerar en sus actuaciones.
Para el actor, las interpretaciones más efectivas no son las más exageradas, sino aquellas construidas a partir de pequeños detalles.
"Para mí actuar se trata de definiciones muy pequeñas de la verdad. No se trata de agitar los brazos", explicó.
Ese estilo de interpretación, basado en la contención y la naturalidad, terminó convirtiéndose en una de las características más recordadas de su composición de Cristo.
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