El análisis del ADN resolvió un misterio de más de cuatro siglos. Francisco I de Médici y su esposa, Bianca Cappello, murieron de malaria y no, como sostuvieron otros historiadores, envenenados con arsénico por enemigos políticos, entre ellos el hermano y cuñado de ambos, el cardenal Fernando, quien habría querido heredar el trono.
Investigadores de las universidades de Pisa y Yale, en un estudio publicado en Science y difundido por CNN, desmienten la teoría del envenenamiento que circuló durante mucho tiempo en el ámbito académico.
El gran duque Francisco está sepultado en las Capillas Mediceas. En sus huesos, los investigadores encontraron pruebas de una infección provocada por la picadura de dos tipos de mosquitos.
Los restos de Francesco I de' Médici (División de Paleopatología, Universidad de Pisa).
Francisco y Bianca murieron con pocas horas de diferencia, tras varios días de agonía, en octubre de 1587, luego de haber permanecido en la villa medicea de Poggio a Caiano, una zona conocida en aquella época por la presencia de estos peligrosos parásitos.
Giovanni, un hermano menor de Francisco, había muerto a los 19 años, veinticinco años antes, tras un viaje a la Maremma junto a su madre, Leonor de Toledo, y su hermano Garzia.
Fueron exhumados en 2004
Los restos de Francisco y Giovanni fueron exhumados en 2004 en el marco del denominado Medici Project. Más de veinte años después, los científicos encontraron en los huesos de ambos rastros de una variedad renacentista hasta ahora desconocida de Plasmodium falciparum.
Las vísceras (restos del hígado humano) y dos crucifijos, encontrados en la cripta de la iglesia de Santa María Bonistallo, cerca de Florencia, Italia. Los restos pertenecían al matrimonio (AP).
"En aquella época tanto Bianca como Francisco fueron diagnosticados con fiebres intermitentes", explicó la coautora del estudio, Valentina Giuffra, historiadora de la medicina en la Universidad de Pisa. "El análisis genético confirma ahora con certeza científica que no fueron envenenados".
El estudio demuestra cómo las avanzadas técnicas de análisis de ADN antiguo permiten reconstruir la historia y, al mismo tiempo, orientar la investigación sobre una enfermedad que continúa siendo mortal y afecta a millones de personas en todo el mundo, añadió Adalgisa Caccone, de la Universidad de Yale.
El hallazgo en Francisco de rastros de dos especies de malaria (además de Plasmodium falciparum, también el más común Plasmodium malariae) coincide con análisis realizados sobre muestras de la misma época procedentes de Bélgica.
Investigadores trabajan en los restos exhumados de las Tumbas de los Médici en Florencia (División de Paleopatología, Universidad de Pisa).
Sin embargo, señaló Alexander Ochoa, de Yale, quien coordinó la investigación, serán necesarios nuevos estudios de secuenciación para confirmar que ambas especies coexistían efectivamente en el centro de Italia durante el siglo XVI.
No todos están convencidos de la nueva conclusión. Donatella Lippi, profesora de Historia de la Medicina de la Universidad de Florencia y coautora del estudio de 2006 que sostenía la hipótesis del asesinato, continúa creyendo que Francisco fue envenenado.
"Contraer malaria no significa necesariamente morir por esa enfermedad", declaró a CNN, citando documentos de la Biblioteca Vaticana que describen erupciones cutáneas, fiebre e inflamación, síntomas compatibles también con un envenenamiento agudo por arsénico.
Agencia ANSA.
GML
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