Hubo un tiempo en que Charlie Sheen encarnaba el exceso sin frenos en Hollywood. El hombre que cobraba sueldos astronómicos por episodio en Dos hombres y medio, que fumaba crack antes de ir al rodaje sintiéndose “como una cáscara vacía” y que presumía de tener “sangre de tigre” tras ser despedido entre escándalos planetarios, ha encontrado su verdadero reto.
Y no tiene nada que ver con fiestas de cinco días ni con alfombras rojas. A sus 61 años, confiesa que la prueba más dura de su vida ocurre dentro de casa.
Del desenfreno mujeriego al agotamiento paternal
Durante su charla en el podcast The Wild Project, el actor rememoró una de las anécdotas más disparatadas de su madurez. Se trata de la época en la que salía con cinco o seis mujeres simultáneamente y, cansado de hacer malabares y mentir, decidió convocarlas a todas en su casa durante cinco días de convivencia y fiesta. “Pasamos cinco días enteros de fiesta, amor y paz”, explica.
Jordi Wild y Charlie Sheen durante el podcast (The Wild Project / YouTube).
Al comparar aquel pasado salvaje con su realidad cotidiana actual, Sheen pone los pies sobre la tierra: “Soy padre soltero con gemelos de 17 años, así que es mucho curro, es mucho trabajo; es peor que las cinco o seis relaciones a la vez, esto pesa más, pero es mucho más normal”.
Escribir sin parachoques
Tras pasar más de una década en el "rincón de pensar" de Hollywood, Sheen ha regresado sobrio y dispuesto a tomar el control absoluto de su historia. Para sus recién publicadas memorias (The Book of Sheen), rechazó de lleno recurrir a un escritor fantasma: ”Me lo propusieron y pensé: 'Vale, le cuento mi vida a un desconocido, pasa por su filtro, empieza las frases con la palabra 'yo' y eso me parece una falsificación'”.
Airear sus peores episodios no ha sido solo un ejercicio de transparencia para él mismo, sino que confiesa que también ha sido una estrategia de supervivencia frente al chantaje. Tras años siendo extorsionado por personas que amenazaban con destapar su vida privada, decidió contarlo todo él mismo: “Les he quitado todas las balas de las pistolas”.
"Soy padre soltero con gemelos de 17 años, así que es mucho trabajo, pero es mucho más normal” (EFE).
Crítico con la industria actual
Desencantado con el rumbo de la industria, Sheen no duda en cargar contra el modelo actual de Hollywood y las grandes plataformas de streaming: “No soy muy fan del tipo de películas que hace Hollywood hoy en día. Todo es algoritmo, las de Netflix, las de Prime... todo tiene el mismo color, el CGI es peor cada día que pasa y no me importan una mierda esas películas”.
Para él, el cine de superhéroes y las superproducciones de 500 millones de dólares han sustituido las buenas historias por plantillas repetitivas que no dejan ningún poso en el espectador. “No necesitamos otra película de superhéroes; no tienen la misma estructura ni se te quedan en el corazón”.
Frente a la tiranía de la pantalla verde y los efectos digitales, Sheen reivindica la vuelta al cine independiente, al estilo de joyas como Reservoir Dogs o Obsesión, donde el peso recae en la interpretación y el guion: “Prefiero historias reales sobre gente real en situaciones reales. Para hacer gran cine solo necesitas un gran guion, intérpretes con talento y toneladas de pasión; no necesitas CGI”.
"Ser padre soltero de dos adolescentes de 17 años da muchísimo más trabajo que haber salido con seis mujeres a la vez" (AP).
En esta nueva etapa de su vida, el actor no busca volver a convulsionar la industria, más bien prefiere centrarse en proyectos con alma y ser un pilar presente para sus hijos: “Siempre quiero ser fiable, pero no predecible”. Una lección de redención para una estrella que tocó el abismo.
La Vanguardia.
GML
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