En los Alpes suizos hay un parque solar que funciona de una manera que parece contradictoria: sus paneles están diseñados para flotar sobre el agua, pero durante una parte del año terminan apoyados directamente sobre el fondo del embalse.
La instalación se encuentra en el Lac des Toules, un embalse artificial situado en Bourg-Saint-Pierre, en el cantón del Valais, a unos 1.810 metros de altitud. Allí, Romande Energie puso en funcionamiento en diciembre de 2019 un proyecto piloto que se convirtió en el primer parque solar flotante de este tipo en un entorno alpino.
La particularidad no está solamente en la altura. El nivel del agua del embalse cambia de forma considerable durante el año debido a su utilización para la producción hidroeléctrica. Por eso, la estructura solar tuvo que ser diseñada para acompañar esos movimientos y soportar condiciones meteorológicas extremas.
1.400 paneles que no siempre están sobre el agua
El parque está compuesto por 1.400 paneles solares bifaciales, distribuidos en estructuras flotantes de aluminio y polietileno. En total, la instalación ocupa unos 2.240 metros cuadrados.
Los paneles están sujetos mediante un sistema de anclaje que permite que toda la plataforma siga las variaciones del nivel del embalse. No se trata, por tanto, de una estructura rígida colocada a una altura fija sobre el agua.
La solución resulta especialmente llamativa cuando llega el momento en que el embalse pierde buena parte de su agua. Según Romande Energie, la estructura queda varada durante casi seis meses al año debido al ciclo de explotación del lago. El fondo fue previamente acondicionado para que las plataformas pudieran apoyarse allí cuando el nivel del agua descendiera.
Guillaume Fuchs, responsable del proyecto solar flotante de Romande Energie, explicó a SWI swissinfo.ch cómo afrontaron esta situación desde el diseño: "Cuando el lago se vacía completamente a finales de marzo, las plataformas reposan sobre el fondo que ha sido previamente nivelado".
El comportamiento del Lac des Toules es clave para entender la particularidad de la instalación. Foto: capturaYT
Un lago que se vacía y vuelve a llenarse
El comportamiento del Lac des Toules es clave para entender la particularidad de la instalación. No es un lago natural convencional, sino un embalse destinado a la producción hidroeléctrica. Su nivel puede variar alrededor de 15 metros en la zona donde se encuentra el parque solar. La estructura debe, por tanto, subir y bajar junto con el agua y, cuando esta desaparece temporalmente, soportar su propio peso sobre el fondo.
La ingeniería tuvo que tener en cuenta además el hielo, la nieve, el viento y los cambios extremos de temperatura. Romande Energie señala que el sistema debe resistir temperaturas de entre -25 °C y 30 °C, vientos de hasta 120 km/h y acumulaciones de nieve y hielo propias de la alta montaña.
El frío y la nieve también juegan a favor
La ubicación, que podría parecer un inconveniente, ofrece algunas ventajas para la producción solar. Los paneles utilizados son bifaciales, por lo que pueden captar radiación por sus dos caras. En los Alpes, además, la nieve puede reflejar la luz y aumentar la cantidad de radiación disponible para las células fotovoltaicas.
Fuchs explicó que "los paneles ganan en eficacia a bajas temperaturas y podemos aprovechar el reflejo de la luz sobre la capa de nieve". El proyecto nació precisamente para comprobar si estas condiciones podían compensar las dificultades de construir y mantener una instalación solar en un entorno de alta montaña.
En sus primeros años, el rendimiento obtenido fue superior al de una instalación comparable en terreno llano, aunque no alcanzó las previsiones iniciales. Romande Energie informó en 2023 de una producción media de unos 1.400 kWh por kW instalado, un 30% más que la referencia prevista para una instalación en zonas bajas.
Romande Energie informó en 2023 de una producción media de unos 1.400 kWh por kW instalado, un 30% más que la referencia prevista para una instalación en zonas bajas. Foto: capturaYT
La nieve también fue uno de los desafíos
La estructura puede soportar hasta unos 50 centímetros de nieve. Además, los paneles están inclinados para facilitar que la nieve se deslice cuando aumenta la radiación solar. Por eso, luego de diferentes pruebas llegaron a una conclusión: "Una inclinación de 37 grados de los paneles permite el deslizamiento de la nieve sin comprometer la eficiencia de las células fotovoltaicas".
El hielo también planteaba un problema. En invierno, la superficie del embalse puede llegar a congelarse con una capa de hielo considerable. El sistema de flotación permite que las estructuras se eleven cuando se forma hielo en la superficie.
Una planta pensada para aprovechar un embalse ya existente
El embalse cuenta con carreteras, conexiones eléctricas y otras infraestructuras asociadas a la producción hidroeléctrica. Romande Energie considera que esta integración permite reducir el impacto adicional sobre el territorio.
En 2023, Guillaume Fuchs, entonces codirector de la unidad de Soluciones Energéticas de Romande Energie, afirmó en un comunicado de la empresa: "Creemos en este proyecto de gran envergadura y contemplamos incluso desarrollar la energía solar alpina en otros lagos artificiales de Suiza".
De experimento a proyecto de mayor escala
El proyecto de mayor escala previsto para el mismo embalse contempla una instalación que ocuparía una parte mucho mayor de su superficie y podría producir más de 22 millones de kWh al año, suficiente para cubrir el consumo medio de más de 6.200 hogares, según las previsiones publicadas por la compañía.
La experiencia del parque piloto también permitió detectar problemas que deberán corregirse en una instalación más grande. Foto: IG/romandeenergie
La experiencia del parque piloto también permitió detectar problemas que deberán corregirse en una instalación más grande, entre ellos las sombras producidas por las montañas y por los propios paneles, además de la acumulación de nieve.
El resultado es una instalación que cambia de aspecto con las estaciones: durante parte del año, los 1.400 paneles forman una superficie fotovoltaica flotante sobre el embalse; cuando el agua desciende, la misma estructura queda apoyada sobre el fondo hasta que el ciclo hidroeléctrico vuelve a elevar el nivel del lago.
Una solución pensada para que un mismo espacio pueda cumplir dos funciones: producir energía hidroeléctrica y, al mismo tiempo, aprovechar la superficie del embalse para generar electricidad solar.
Nota creada con asistencia IA
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