El estreno de la segunda temporada de Cien años de soledad, la adaptación audiovisual de la famosa novela de Gabriel García Márquez, volvió a poner en el centro de la escena a uno de los principales autores del realismo mágico.
Es que, además de convertir historias y personajes de ficción en literatura, el escritor colombiano también supo poner en palabras su propia vida.
En 2002 publicó Vivir para contarla, el primer tomo de sus memorias, en el que reconstruyó sus primeros años de vida, desde su infancia en Aracataca hasta su juventud y sus comienzos como escritor y periodista.
“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”. Así comienza el libro en el que García Márquez vuelve sobre su infancia y su pasado para reconstruirlos a través de la memoria.
Para Márquez, entonces, los recuerdos no eran simplemente una reproducción de lo que ocurrió. Lo que vivimos también se transforma cuando lo recordamos y, sobre todo, cuando lo convertimos en una historia.
Justamente, en el libro el escritor vuelve sobre su pasado para reconstruir las experiencias, los lugares y las personas que marcaron su vida y que, con el tiempo, también alimentaron sus relatos.
Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez
En Vivir para contarla, García Márquez vuelve a los primeros años de su vida y reconstruye el camino que lo llevó a convertirse en escritor. El relato comienza en Aracataca, el pueblo colombiano donde nació en 1927, y tiene como uno de sus escenarios principales la casa de sus abuelos maternos, Nicolás Márquez y Tranquilina Iguarán.
La primera edición de Cien Años de Soledad.
Su infancia junto a ellos fue determinante. Durante esos primeros años se empapó de historias familiares, supersticiones, recuerdos de guerras, relatos sobre muertos y acontecimientos extraordinarios. Años más tarde, muchos de esos recuerdos se transformarían en inspiración y terminarían apareciendo, atravesados por la ficción, en sus obras.
También vuelve sobre la figura de su abuelo, un coronel retirado que tuvo una influencia decisiva en su infancia, y sobre la relación con sus padres, especialmente con su padre, Gabriel Eligio García, con quien mantuvo durante gran parte de su juventud un vínculo distante y tenso.
El libro también recorre sus primeros acercamientos a la literatura y al periodismo. Aunque no llegó a terminar la carrera, García Márquez estudió Derecho en Bogotá y comenzó a trabajar como periodista mientras desarrollaba su vocación literaria.
En 1947 publicó en El Espectador su primer cuento, La tercera resignación, y poco a poco comenzó a construir una trayectoria que lo llevaría a convertirse en uno de los escritores más reconocidos de la literatura en español.
El éxito de Cien años de soledad
Después de los años que reconstruye en Vivir para contarla, la carrera de García Márquez continuó creciendo hasta convertirse en uno de los escritores más influyentes de la literatura latinoamericana.
En 1967 publicó Cien años de soledad, la novela que lo llevó a la fama internacional y que con el tiempo se convirtió en una de las obras fundamentales de la literatura del siglo XX.
El escritor colombiano Gabriel García Márquez. Foto: EFE.
La primera edición del libro, de 8.000 ejemplares, se agotó en apenas dos semanas. El furor por la novela no solo se midió en ventas sino también en los múltiples reconocimientos internacionales que recibió, entre ellos el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos y el Premio Internacional Neustadt de Literatura.
Para entonces, García Márquez ya se había consolidado como una de las grandes figuras de la literatura en español. Y en 1982 llegó la coronación con el Premio Nobel de Literatura.
Además de Cien años de soledad, García Márquez escribió otras obras como El coronel no tiene quien le escriba, El otoño del patriarca, Crónica de una muerte anunciada y El amor en los tiempos del cólera, entre otras.
García Márquez murió el 17 de abril de 2014, en Ciudad de México, a los 87 años. Diez años después, el 6 de marzo de 2024, se publicó su novela póstuma En agosto nos vemos, una novela que había dejado terminada pero que permaneció inédita durante años.
En agosto nos vemos se publicó en marzo de 2014. Foto: Cézaro Luca - Clarín.
La publicación coincidió con el aniversario de su nacimiento y volvió a llevar su nombre a las librerías. A más de una década de su muerte, las obras de García Márquez siguen vigentes y continúan haciendo lo que él mismo planteó; volver sobre la vida, rescatar aquello que permanece en la memoria y transformarlo en una historia para contar.
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