El corte de pelo adecuado cambia por completo nuestra imagen, pero no siempre acertamos ni tenemos claro cuál es el idóneo para nosotras, ya sea por la forma de nuestro rostro, por nuestro tipo de cabello o por nuestra edad. Por eso conviene apoyar las decisiones capilares en la experiencia de quienes lo ven a diario: las peluqueras Olga G. San Bartolomé y Conchi Arias, ambas miembros del comité de expertos de la revista Lecturas, analizan las claves para adaptar cada corte a cada etapa de la vida.
El error que todas cometemos: seguir con el corte de los 20
Antes de hablar de cortes concretos, ambas expertas coinciden en señalar el fallo más habitual: aferrarse a un estilo que ya no acompaña. "Uno de los mayores errores que pueden cometer es seguir llevando exactamente el mismo corte o el mismo color que a los 20. El cabello cambia y el rostro también, así que necesitamos adaptar las líneas, el volumen y hasta la forma de trabajar la textura", explica Conchi Arias.
A los 40: sentirse identificada, no encajar
La primera gran transición llega a los 40 años, una etapa en la que cambia también la prioridad a la hora de elegir corte. "A los 40, las mujeres ya no buscan tanto encajar, sino sentirse identificadas con el look que llevan", aporta Olga G. San Bartolomé, quien señala que a esta edad muchas mujeres ganan seguridad en sí mismas y pierden el miedo a experimentar con su cabello.
Entre los cortes recomendados para esta etapa destaca de nuevo el microbob, un corte que queda justo por encima de la mandíbula "y precisamente esa medida hace que tenga un punto muy sexy y muy sofisticado", apunta Olga. Suele llevarse con la parte frontal ligeramente desfilada, "algo que aporta muchísimo movimiento y le da ese toque más juvenil y fresco sin necesidad de llevar un flequillo marcado".
Flippy bob, un corte inspirado en los noventa que ha regresado con fuerza. Foto: Pexels
Otra opción muy recomendada es el flippy bob, un corte inspirado en los noventa que ha regresado con fuerza "pero adaptado a una versión mucho más elegante y actual": un bob pulido, con las puntas ligeramente giradas hacia fuera, que mantiene una sensación de look cuidado sin resultar rígido ni demasiado clásico.
A los 50 años: realzar sin renunciar a la longitud
Pasados los 50, el objetivo se vuelve más estratégico: se trata de realzar los mejores rasgos y disimular las áreas que menos gustan, ganando seguridad en el proceso. Muchas mujeres asumen que el pelo corto es la única vía, pero las expertas matizan que no hace falta renunciar del todo a las melenas midi o largas, siempre que se eviten los extremos.
Corte microbob en capas. Foto: Pexels
El preferido de Olga G. San Bartolomé para esta etapa sigue siendo el microbob, por su versatilidad: "Permite jugar con diferentes acabados sin necesidad de cambiar de corte. Puedes llevarlo más elegante, más desenfadado o mucho más sofisticado según cómo trabajes el volumen y la textura".
Sobre su efecto en el cuello, añade que "al dejar el cuello completamente despejado, estiliza muchísimo la figura y resulta especialmente favorecedor si tienes el cuello más largo o delicado".
Entre quienes prefieren longitudes intermedias, el long bob es otra opción muy valorada: más allá de ser un paso intermedio entre el corto y el muy largo, admite variantes como el corte mariposa, el shaggy o distintos tipos de flequillo.
Los cortes como mariposa o shaggy ayudan a rejuvenecer el rostro sin dejar el cabello tan corto. Foto: Pexels
A los 60 y 70: pixies híbridos y cortes de bajo mantenimiento
Llegados los 60 años, es momento de hacer balance capilar. El cabello se enfrenta a una etapa compleja porque los signos de envejecimiento ya hacen mella, en parte por las consecuencias hormonales de la postmenopausia, así que conviene tratar en profundidad la hidratación y fortalecer el cabello con cortes que ayuden a dar movimiento a un pelo debilitado y que ha perdido volumen.
A esta edad es habitual que se busquen cortes con capas y opciones cortitas de bajo mantenimiento. Quienes prefieren llevarlo muy corto optan por el microbob, el bob o el clavicut, mientras que las expertas destacan especialmente los pixies híbridos como los favoritos: opciones como el shaggy muy cortito, el mixie (una mezcla de mullet y pixie) o el bixie (a medio camino entre bob y pixie).
Todos comparten un mismo recurso: las capas y la personalización de cada corte. "Al trabajarse con capas y dejar zonas más largas, conseguimos suavizar facciones y evitar que el rostro se vea demasiado estructurado", aclara Olga.
El corte se adapta a ti, no al revés
El hilo conductor de todos los consejos de Olga G. San Bartolomé y Conchi Arias es el mismo: no existe una edad límite para llevar un tipo de corte concreto, sino una forma de trabajarlo que cambia con el tiempo. Adaptar las líneas, el volumen y la textura del cabello a cada etapa —en lugar de aferrarse a lo que funcionaba años atrás— es, según ambas expertas, el verdadero secreto para lucir un look favorecedor a los 40, 50, 60 o 70 años.
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