Ana Fernández tiene una rutina sencilla cuando se levanta en casa: toma café y normalmente no acompaña esa bebida con alimentos. La nutricionista Elisa Blázquez analizó qué puede haber detrás de ese hábito.
La actriz, de 36 años, descubrió además una diferencia llamativa durante sus viajes. Cuando duerme en un hotel, el poco apetito de sus mañanas habituales desaparece.
Ese contraste llevó a Fernández a preguntarse por qué puede pasar de desayunar solo café a tener ganas de comer huevos, panceta y otros alimentos apenas cambia de escenario.
Ana Fernández tiene 36 años y solo desayuna café: una nutricionista explica qué supone este hábito
“En el día a día, solo desayuno un café”, contó Ana Fernández durante una conversación en el pódcast Sincericidio, junto a Celia Gallego.
Para Elisa Blázquez, el dato importante no es únicamente que la actriz no desayune alimentos sólidos. La nutricionista considera necesario observar por qué no aparece el hambre durante esas primeras horas.
Una posibilidad está relacionada con el ritmo de la mañana. Prisas, responsabilidades, mirar el celular apenas se despierta y salir rápidamente de casa pueden coincidir con una menor percepción del apetito.
Ana Fernández tiene 36 años y solo desayuna café: una nutricionista explica qué supone este hábito.
Blázquez explica que por la mañana el cortisol ya se encuentra fisiológicamente elevado y ayuda al organismo a activarse. Si a eso se suma estrés mental, sostiene, la señal de hambre puede quedar atenuada.
Por eso diferencia entre dos situaciones. Una persona puede despertarse sin hambre real y esperar para comer, o puede acostumbrarse a tomar solamente café mientras atraviesa mañanas aceleradas.
“No pasa absolutamente nada por no desayunar en la primera hora del día”, aclaró la especialista. Para ella, el punto es identificar cuál de esos escenarios explica el hábito.
Qué le ocurre a Ana Fernández cuando desayuna en un hotel
La propia experiencia de Fernández aporta el contraste. La actriz contó que sus desayunos cambian apenas viaja y pasa la noche en un hotel.
“No sé por qué, es coger un avión y estar en un hotel y sentir un hambre desproporcionada”, explicó. Entonces aparecen comidas que prácticamente desaparecen de sus mañanas en casa.
Entre los ejemplos mencionó desayunos abundantes con huevos y pancenta crujiente. Después del viaje, aseguró, vuelve a su rutina de café hasta que llega una nueva estadía fuera.
Qué le ocurre a Ana Fernández cuando desayuna en un hotel.
Blázquez relaciona esa diferencia con varios cambios simultáneos. En un hotel puede haber menos obligaciones inmediatas, más tiempo disponible y una mañana que no empieza automáticamente con las mismas tareas de todos los días.
También está la comida a la vista. Un buffet reúne preparaciones listas para servir, aromas y numerosas alternativas en un mismo espacio, factores que pueden favorecer la aparición del apetito.
El descanso es otro elemento que puede variar. Según la nutricionista, durante períodos más tranquilos y con mejores horas de sueño algunas personas advierten que vuelven a levantarse con hambre.
Qué conviene comer cuando aparece hambre por la mañana
La recomendación de Blázquez no consiste en obligarse a desayunar todos los días ni en evitar hacerlo cuando se está de vacaciones. “Si te levantas con apetito, come”, señaló. A partir de ahí, la especialista pone el foco en la composición de esa primera comida.
Su propuesta incluye proteínas, grasas saludables y alimentos reales. Es una combinación diferente de un desayuno basado principalmente en productos de pastelería, harinas refinadas y grandes cantidades de azúcar.
El buffet de un hotel puede facilitar justamente ese segundo escenario. La cantidad de opciones disponibles hace más sencillo acumular alimentos que en una mañana normal quizás ni siquiera estarían presentes en casa. En el caso de Ana Fernández, la diferencia es especialmente marcada: pasa del café de sus días habituales a desayunos mucho más abundantes cuando viaja.
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