El resultado esperable terminó por darse en Río Cuarto: Estudiantes y San Lorenzo igualaron 0-0 en un pobre encuentro. El Ciclón no aprovechó el envión tras vencer a Unión en la fecha pasada y tampoco pudo imponerse ante un rival que perdió 16 de los 22 partidos que jugó por torneos locales en 2026.
Difícil saber y entender qué pueden sentir los hinchas de San Lorenzo al ver jugar a su equipo amado. Y no se trata de criticar al recién arribado Néstor Gorosito, porque desde hace años el Ciclón juega un fútbol sin sabor, más allá de algunos encuentros aislados. La sensación es que los partidos del elenco de Boedo duran más de 90 minutos: parecen eternos. Mucho más cuando los rivales son de relieve bajo, como esta noche el muy pobre Estudiantes de Río Cuarto. Todo le cuesta a San Lorenzo, hasta acumular un par de pases en campo rival. Ni hablar de generar alguna situación de peligro. En la etapa inicial, en la fresca Córdoba, apenas inquietó al arquero Lucas Bruera con un cabezazo desviado de Rodrigo Auzmendi y con un disparo lejano de Matías Reali.
Estudiantes hace lo que puede. Ya la formación inicial evidencia demasiado: la mayoría de los futbolistas no tienen pasado en elencos fuertes del país. Son jugadores de mediano nivel, en el mejor de los casos. Por algo está último en la tabla anual y en la de promedios. Eso sí: tiene ganas y orgullo. La rebeldía lo hizo jugar un duelo de igual a igual. De todos modos, culminó la etapa inicial sin probar al arco de José Devecchi. La más destacada fue un potente remate de Alejandro Cabrera que casi se cuelga en el ángulo izquierdo.
Nada cambió en el complemento. Peor aún: se profundizó el mal juego. A las pocas situaciones de peligro se le sumaron insólitos errores en las entregas, pases mal dados a pocos metros de distancia.
La única clara de la segunda parte nació desde el laboratorio de Boedo y casi Alexis Cuello anota tras un pase atrás de la barrera de Reali. Bruera se quedó con el disparo del atacante. No hubo más.
Hay números que pueden explicar por qué el empate sin goles era un resultado esperable. Sucede que San Lorenzo no anotó en 9 de los 23 partidos por campeonato local del año y Estudiantes se fue sin gritos en 16 de los 22 duelos que disputó.
Los cambios tampoco le funcionaron a Gorosito ni a Forestello. Pero el entrenador local la pasó un poquito peor porque le ocurrió algo insólito: puso al colombiano Yeison Moreno, que se lesionó en el segundo pique que metió y tuvo que ser reemplazado por su compatriota Juan Chala. Tampoco es un dato menor que los técnicos hayan realizado solo 3 de las 5 modificaciones posibles. Tal vez ambos sintieron que no había demasiado para hacer y se resignaron.
Un empate olvidable en otro juego sin pena ni gloria para San Lorenzo, ese grande que desde hace tiempo no sabe a qué juega.
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