“No sería desacertado referirse a las capacidades de la inteligencia artificial de frontera como algo parecido a armas nucleares digitales”. La frase, que alude a los modelos de IA más avanzados y potentes del momento, la disparó el director de la CIA, John Ratcliffe, un funcionario norteamericano que no acostumbra a hablar en público.
Ratcliffe presentó además cambios internos en la agencia de inteligencia y, a pesar del riesgo, defendió una adopción más rápida de tecnologías emergentes. El foco estuvo puesto en la IA, la computación cuántica, la biotecnología, la ciberseguridad y la competencia geopolítica con China.
“En conversaciones con muchos de los otros asesores de seguridad nacional y seguridad económica del presidente estamos hablando del impacto de estos modelos de IA de frontera”, dijo Ratcliffe, cuando hizo la comparación nuclear.
La analogía del director de la central de inteligencia norteamericana hizo eco en un auditorio repleto de Washington DC, donde AWS, la división de computación en la nube de Amazon, organiza todos los años una conferencia sobre IA y cloud para el ecosistema gubernamental de Estados Unidos. Y resonó fuerte porque Claude Mythos Preview, el modelo de Anthropic con capacidades avanzadas para ciberseguridad, se ofrece a través de Amazon Bedrock, la plataforma de AWS para desplegar modelos de inteligencia artificial generativa en entornos empresariales.
Por el ruido que hizo Mythos Preview (las capacidades para hackear de manera asistida -o incluso automática- que tiene el modelo), de hecho, el sistema está limitado a organizaciones habilitadas. Incluso, hace tres semanas, Andy Jassy, CEO de Amazon, le dijo al secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, que investigadores de la empresa habían logrado usar un modelo de Anthropic (Fable 5) para obtener información que se podría usar en ciberataques, según reportó el Wall Street Journal.
A eso le siguió una restricción del Departamento de Comercio de Estados Unidos sobre Claude Mythos 5 y Claude Fable 5, que había obligado a Anthropic a suspender el acceso a esos modelos para ciudadanos extranjeros. La medida, dictada el 12 de junio por motivos de seguridad nacional, fue levantada días después, según informó The New York Times.
Ratcliffe aseguró que la inteligencia artificial, combinada con otras tecnologías emergentes, ya forma parte de la disputa por el poder global. “La nación que mejor aproveche el poder de la tecnología determinará el futuro global”, sostuvo.
Su argumento apuntó directamente a los llamados modelos de IA de frontera, es decir, los sistemas más avanzados disponibles o en desarrollo, incluidos los que sostienen productos comerciales como ChatGPT, Claude o Gemini, pero también versiones especializadas o de uso restringido para empresas, gobiernos o tareas técnicas.
La IA como ventaja militar y nuevo riesgo global
El presidente norteamericano, Donald Trump, junto con el director de la Central de Inteligencia Norteamericana (CIA), John Ratcliffe, en Washington en abril de este año. Foto: ReutersEn su discurso, Ratcliffe ubicó a la inteligencia artificial dentro de una transformación más amplia de la guerra y la seguridad nacional. Según dijo, los avances en “IA, computación cuántica y biotecnología” van mucho más allá de su impacto económico: “Están, mientras hablamos, reescribiendo la realidad del conflicto y la guerra asimétrica”.
Para explicar ese cambio, mencionó el uso de robots y drones impulsados por IA. En una fábrica, dijo, esas tecnologías pueden mejorar velocidad y eficiencia. En el campo de batalla, en cambio, “su eficiencia y su letalidad pueden ser igualmente devastadoras”.
El jefe de la CIA vinculó esa transformación con Ucrania, donde los drones baratos y cada vez más precisos se convirtieron en una de las armas centrales del conflicto. “Gran parte de la razón de ello es la tecnología y cómo los drones se han convertido en máquinas de matar de bajo costo y supereficientes”, afirmó.
Ahora bien, en un tramo más oscuro de su discurso, el funcionario admitió que la preocupación de fondo es que los mismos avances que permiten automatizar procesos civiles también pueden acelerar operaciones militares, tareas de vigilancia, análisis de inteligencia, ciberataques o campañas de manipulación.
Ratcliffe dijo que los “adversarios” de EE.UU. también están mirando esa carrera: “Nuestros adversarios en todo el mundo también lo ven mientras trabajan para robar y manipular los avances de Estados Unidos para sus propios fines y beneficios”.
La frase “armas nucleares digitales” no apuntó a la literalidad de que un modelo de IA tenga el mismo funcionamiento que una bomba nuclear. A lo que apuntó Ratcliffe fue a que la capacidad de alterar equilibrios de poder que tienen estas herramientas es análoga a lo que fue el Proyecto Manhattan y la carrera armamentista de la Guerra Fría.
Por esto el director de la CIA insistió en que quien domine esas capacidades antes que sus rivales podría obtener una ventaja decisiva en inteligencia, defensa, ciberseguridad y operaciones militares.
“Cada decisión algorítmica tiene implicaciones para la ventaja estratégica de Estados Unidos y para la seguridad nacional de todo nuestro pueblo”, remató.
Tecnología más rápida, decisiones humanas
Transformaciones en la CIA, empujadas por la IA. Foto: APEl discurso también funcionó como una defensa de la transformación interna de la CIA. En un debate atravesado por la competencia tecnológica con China, varios tramos del keynote, más allá de la intervención de Ratcliffe, insistieron en la necesidad de que Estados Unidos lidere el proceso de transformación de la IA.
En Washington hay una preocupación real por el desarrollo de modelos de frontera chinos, como DeepSeek y Qwen, y por la velocidad con que Beijing busca convertir esos avances en poder económico, militar y de inteligencia.
Por esto, Ratcliffe dijo que las tecnologías emergentes y China serían las principales prioridades de la agencia. “Dieciocho meses después, ese enfoque no ha cambiado. Pero lo que sí ha cambiado es el ritmo al que evoluciona la tecnología”, señaló.
La adopción de IA, dijo, ya está transformando la forma de trabajo de la agencia. “Nuestra adopción generalizada de la IA está transformando literalmente la forma en que hacemos negocios. Vamos a correr riesgos inteligentes, a experimentar y luego vamos a corregir el rumbo sobre la marcha”, aseguró.
A su vez, Ratcliffe pidió moverse rápido, pero también marcó un límite claro sobre la importancia de la intervención humana: las decisiones finales deben seguir en manos humanas.
“La buena inteligencia siempre va a requerir un buen juicio y sólo las personas pueden y deben decidir cuál es el camino correcto a seguir”, dijo.
La frase es importante porque separa el uso de IA como herramienta de análisis, automatización o apoyo operativo de la delegación completa de decisiones sensibles. En inteligencia, ese límite puede involucrar evaluaciones sobre fuentes humanas, operaciones encubiertas, ciberacciones, objetivos militares o amenazas contra infraestructura crítica.
Ratcliffe incluso planteó que el perfil tradicional del agente de inteligencia va a cambiar. “Más oficiales de la CIA tendrán que sentirse tan cómodos manejando líneas de código como lo están manejando activos y fuentes humanas”, sostuvo.
La comparación con “armas nucleares digitales” deja así una señal política sobre cómo ve la CIA a la IA: como una parte del núcleo de la competencia geopolítica actual. La agencia quiere incorporarla más rápido, usarla en más áreas y formar oficiales capaces de operar en ese nuevo entorno.
Pero que, a su vez, tengan al juicio humano como variable irremplazable de la ecuación.
