Insólito I. Periodistas de TN perpetrados en algún lugar de la Casa Rosada y que escondían entre sus ropas anteojos con ojivas de inteligencia artificial toman imágenes de un pasillo y las exhiben en la pantalla de esa señal. Insólito II. Funcionarios con anteojeras ideológicas y prejuicios raciales acusan a los movileros de TN de poner en riesgo la vida del Presidente, la seguridad nacional y el tránsito por el estrecho de Ormuz. Insólito III. Por un pasillo que eventualmente podría ser el grabado en forma subrepticia llega al despacho presidencial, para conferenciar con Milei, el norteamericano Peter Thiel, megaempresario tecnológico, megamillonario, megaproveedor de la CIA, megaaliado de Trump y megafacho; así, también la Casa Blanca, el Pentágono, Wall Street y Silicon Valley quedan involucrados en el escándalo del Pasillogate. Insólito IV. Por la severa falla en el dispositivo de protección del Presi, caen bonos y acciones, sube el riesgo país y se derrumba el valor FOB en Londres de las motosierras. Insólito V. Fuerzas de tierra, mar y aire ocupan primero el pasillo de la discordia y, en una segunda fase, todos los pasillos de la sede gubernamental, también los de la quinta de Olivos, incluidos los que conducen al área de caniles. Insólito VI. Se prohíbe el ingreso de periodistas, camarógrafos, fotoperiodistas, iluminadores, apuntadores, vestuaristas y maquilladores a Balcarce 50; a los periodistas acreditados allí les borran las huellas digitales, decisión que recibe una dura condena de organismos de derechos humanos: “¡Les están cortando los dedos!”. Insólito VII. La SIDE logra decodificar mensajes entre los invasores y TN: la operación mediática se denomina “A por Milei”. Insólito VIII. La jornada concluye sin que se haya tenido conocimiento de una nueva inversión inmobiliaria de Manu Adorni. Insólitos IX y X, de forma.
Todos creían que Javi andaba por Israel distraído, paseando o, como se lo vio, micrófono en mano rindiendo tributo a Nino Bravo –sin los atributos necesarios, es cierto–. Pero no. Asistido por agentes del Mossad, antes de subirse al avión que lo traería de raje al país diseñó y monitoreó en tiempo real la contraofensiva: despliegue militar en los intersticios de la Casa Rosada, control de daños diplomáticos, despojo de las señales identitarias de los cagatintas y, por supuesto, la reacción en las redes. Solo se ausentó un minuto de su puesto de mando para tuitear: “¡NOLSALPP!” (no odiamos lo suficiente a los periodistas pasilleros).
El lamentable atentado de TN contra la libertad de circulación en Casa de Gobierno viene a ratificar que mis colegas no reparan en formas ni modales en busca del Oscar al periodismo de investigación. Me pregunto: ¿por qué ahora, en plena primavera libertaria? ¿Dónde estaban cuando Massita orquestaba desde Economía, gracias a la brecha cambiaria, la mayor recaudación de dólares de que se tenga memoria desde los tiempos de Néstor y Tobi? ¿Por qué en esos días no le hicieron una cámara oculta a Elías Piccirillo, “el rey del blue”? ¿Acaso creen que van a encontrar en Balcarce 50 la memoria informática del affaire $LIBRA, nuevos audios sobre el mítico 3% de Karina en la Andis, contratos de Lule y Martín Menem como proveedores de organismos del Estado? Una cosa es desconfiar de la honorabilidad de los Milei y su gente, y otra, subestimarlos. Después de La Rosadita, Cuadernos y José López, en la política argentina desaparecieron los bolsos, no se filma nada, rotan los choferes y si en el baúl tenés 10 millones de dólares y armas largas no vas de visita a un convento. ¿El Pelu firmó un contrato por 5 millones de dólares con Hayden Davis? No me consta, y además en ese momento era nuevito. Manu Adorni también aprendió: le llevó tres departamentos y una casa encontrar prestamistas en el PAMI.
Quiero ver cómo se las arregla ahora el periodismo para informar desde un café fuera de la Casa Rosada. Qué van a hacer sin acceso a las fuentes, sin frecuentar los patios, alejados del trepidante día a día del corazón del poder. Che, ¿no se largarán a inventar historias, como que Carlos Frugoni, secretario de Infraestructura del Ministerio de Economía, tiene departamentos (ocho) y sociedades (dos) en Estados Unidos que nunca declaró? Mmmm, peligro total. Pelu, urgente cese de las hostilidades. ¡Que vuelvan!
Por suerte, a ninguno de estos amarillos se le ocurrió hacer un consolidado del progreso libertario en el campo del real estate. Cualquiera que sume las propiedades de Manu (cuando termine de comprar), de Frugoni, de los hermanos Milei en Miami y de los funcionarios beneficiados por créditos hipotecarios blandos llegará a la conclusión de que estamos ante un gobierno de innegable vocación inmobiliaria. Los ladrillos avanzan.
Si hubiese que sacrificar a Frugoni o él decidiera dedicarse 24 x 7 a su business, ya tenemos reemplazante. Una estrella naciente del universo influencer: la escribana todoterreno de Adorni.
Habrás podido ver, Javi, que volviste y la casa está en orden. Que el Pasillogate no te tape el bosque.
Insólito I. Periodistas de TN perpetrados en algún lugar de la Casa Rosada y que escondían entre sus ropas anteojos con ojivas de inteligencia artificial toman imágenes de un pasillo y las exhiben en la pantalla de esa señal. Insólito II. Funcionarios con anteojeras ideológicas y prejuicios raciales acusan a los movileros de TN de poner en riesgo la vida del Presidente, la seguridad nacional y el tránsito por el estrecho de Ormuz. Insólito III. Por un pasillo que eventualmente podría ser el grabado en forma subrepticia llega al despacho presidencial, para conferenciar con Milei, el norteamericano Peter Thiel, megaempresario tecnológico, megamillonario, megaproveedor de la CIA, megaaliado de Trump y megafacho; así, también la Casa Blanca, el Pentágono, Wall Street y Silicon Valley quedan involucrados en el escándalo del Pasillogate. Insólito IV. Por la severa falla en el dispositivo de protección del Presi, caen bonos y acciones, sube el riesgo país y se derrumba el valor FOB en Londres de las motosierras. Insólito V. Fuerzas de tierra, mar y aire ocupan primero el pasillo de la discordia y, en una segunda fase, todos los pasillos de la sede gubernamental, también los de la quinta de Olivos, incluidos los que conducen al área de caniles. Insólito VI. Se prohíbe el ingreso de periodistas, camarógrafos, fotoperiodistas, iluminadores, apuntadores, vestuaristas y maquilladores a Balcarce 50; a los periodistas acreditados allí les borran las huellas digitales, decisión que recibe una dura condena de organismos de derechos humanos: “¡Les están cortando los dedos!”. Insólito VII. La SIDE logra decodificar mensajes entre los invasores y TN: la operación mediática se denomina “A por Milei”. Insólito VIII. La jornada concluye sin que se haya tenido conocimiento de una nueva inversión inmobiliaria de Manu Adorni. Insólitos IX y X, de forma.Todos creían que Javi andaba por Israel distraído, paseando o, como se lo vio, micrófono en mano rindiendo tributo a Nino Bravo –sin los atributos necesarios, es cierto–. Pero no. Asistido por agentes del Mossad, antes de subirse al avión que lo traería de raje al país diseñó y monitoreó en tiempo real la contraofensiva: despliegue militar en los intersticios de la Casa Rosada, control de daños diplomáticos, despojo de las señales identitarias de los cagatintas y, por supuesto, la reacción en las redes. Solo se ausentó un minuto de su puesto de mando para tuitear: “¡NOLSALPP!” (no odiamos lo suficiente a los periodistas pasilleros).El lamentable atentado de TN contra la libertad de circulación en Casa de Gobierno viene a ratificar que mis colegas no reparan en formas ni modales en busca del Oscar al periodismo de investigación. Me pregunto: ¿por qué ahora, en plena primavera libertaria? ¿Dónde estaban cuando Massita orquestaba desde Economía, gracias a la brecha cambiaria, la mayor recaudación de dólares de que se tenga memoria desde los tiempos de Néstor y Tobi? ¿Por qué en esos días no le hicieron una cámara oculta a Elías Piccirillo, “el rey del blue”? ¿Acaso creen que van a encontrar en Balcarce 50 la memoria informática del affaire $LIBRA, nuevos audios sobre el mítico 3% de Karina en la Andis, contratos de Lule y Martín Menem como proveedores de organismos del Estado? Una cosa es desconfiar de la honorabilidad de los Milei y su gente, y otra, subestimarlos. Después de La Rosadita, Cuadernos y José López, en la política argentina desaparecieron los bolsos, no se filma nada, rotan los choferes y si en el baúl tenés 10 millones de dólares y armas largas no vas de visita a un convento. ¿El Pelu firmó un contrato por 5 millones de dólares con Hayden Davis? No me consta, y además en ese momento era nuevito. Manu Adorni también aprendió: le llevó tres departamentos y una casa encontrar prestamistas en el PAMI.Quiero ver cómo se las arregla ahora el periodismo para informar desde un café fuera de la Casa Rosada. Qué van a hacer sin acceso a las fuentes, sin frecuentar los patios, alejados del trepidante día a día del corazón del poder. Che, ¿no se largarán a inventar historias, como que Carlos Frugoni, secretario de Infraestructura del Ministerio de Economía, tiene departamentos (ocho) y sociedades (dos) en Estados Unidos que nunca declaró? Mmmm, peligro total. Pelu, urgente cese de las hostilidades. ¡Que vuelvan!Por suerte, a ninguno de estos amarillos se le ocurrió hacer un consolidado del progreso libertario en el campo del real estate. Cualquiera que sume las propiedades de Manu (cuando termine de comprar), de Frugoni, de los hermanos Milei en Miami y de los funcionarios beneficiados por créditos hipotecarios blandos llegará a la conclusión de que estamos ante un gobierno de innegable vocación inmobiliaria. Los ladrillos avanzan.Si hubiese que sacrificar a Frugoni o él decidiera dedicarse 24 x 7 a su business, ya tenemos reemplazante. Una estrella naciente del universo influencer: la escribana todoterreno de Adorni.Habrás podido ver, Javi, que volviste y la casa está en orden. Que el Pasillogate no te tape el bosque.OpiniónLA NACION
