A más de 24 horas del ataque a tiros ocurrido en la Escuela Normal N°40 Mariano Moreno, en la ciudad santafesina de San Cristóbal, una de las principales preguntas que atraviesan a la comunidad es dónde se encuentra actualmente el adolescente que protagonizó el tiroteo en el que murió un alumno de 13 años y otros dos resultaron heridos.
Según información confirmada a LA NACION por el gobierno de Santa Fe, el joven fue trasladado a la capital provincial y permanece alojado en un lugar cuya ubicación es estrictamente confidencial, incluso para parte de los funcionarios que intervienen en el proceso. La reserva responde a una protección legal prevista en el marco del proceso penal juvenil y se mantendrá durante todas las etapas de la causa.
Al tratarse de un menor de edad, el caso se rige por una normativa específica. Tras la modificación del régimen aplicable en la provincia, los menores imputables quedan sometidos a un proceso penal especial, en el que las medidas adoptadas tienen carácter de resguardo y seguridad, y no punitivo como en el sistema de adultos. En ese contexto, el alojamiento no se realiza en una cárcel ni en una comisaría, sino en espacios preparados para este tipo de situaciones.
El adolescente se encuentra acompañado por su madre, quien oficia como referente afectiva y asume la responsabilidad legal que establece el Código Procesal Penal de menores. Se trata de un derecho previsto para los imputados jóvenes y forma parte de las garantías del proceso. La permanencia junto a un adulto responsable es considerada un elemento central en el abordaje institucional de este tipo de hechos.
La ubicación exacta del lugar donde está resguardado es conocida únicamente por el Servicio Penitenciario provincial, la fiscal a cargo de la investigación y el entorno familiar directo. Ni siquiera todos los organismos del Estado que participan del seguimiento del caso tienen acceso a esa información sensible. El objetivo es evitar filtraciones, preservar la integridad del joven y prevenir reacciones sociales que puedan poner en riesgo su seguridad.
El esquema no es excepcional. Desde el gobierno provincial indicaron que situaciones similares se aplicaron en otros casos de menores involucrados en hechos graves, como el de Jeremías Monzón, en los que los adolescentes son alojados en ámbitos reservados mientras avanza el proceso judicial y se evalúan las medidas a adoptar.
El ataque ocurrió ayer por la mañana, cuando el agresor, de 15 años, ingresó armado con una escopeta calibre 12/70 a la escuela y comenzó a disparar en el patio interno del establecimiento. Uno de los proyectiles mató a Ian Cabrera, de 13 años, mientras que otros dos estudiantes resultaron heridos. El arma pertenecía a su abuelo materno y fue secuestrada tras el hecho.
Luego de ser reducido por personal de la escuela y efectivos policiales, el adolescente fue trasladado inicialmente fuera de San Cristóbal de manera preventiva, ante el impacto social generado en una ciudad de poco más de 15.000 habitantes. Funcionarios provinciales señalaron que la decisión buscó evitar un posible clima de violencia o represalias.
La causa se encuentra en etapa inicial, con intervención del fuero penal juvenil. En paralelo, el Estado provincial activó dispositivos de contención psicológica y acompañamiento para la comunidad educativa, las familias afectadas y los alumnos de la escuela, mientras se avanza en el esclarecimiento integral de un episodio que no registra antecedentes de esta magnitud en la ciudad.
El adolescente permanece resguardado en la ciudad de Santa Fe, en un lugar de ubicación confidencial, bajo un régimen especial previsto para menores imputablesSociedadLA NACION
