A cuánto debería estar el dólar sin la intervención del Gobierno: la mirada de un economista

El economista Diego Dequino se refirió este martes a la baja del dólar y expresó cuáles son las oportunidades y desafíos a partir de este contexto.

En diálogo con La Voz En Vivo, planteó: “Hace cinco meses que la actividad económica no se mueve” y remarcó que pese a que el Banco Central compró dólares, “la tasa de interés sigue alta”.

Repasó los valores del dólar en 2016, cuando no había intervención y desde allí trazó un paralelismo para indicar a cuánto debería cotizar un dólar libre en la Argentina de hoy.

“El día que se creó la UVA en 2016, ese día que el mercado de cambo era libre, el dólar valía $ 14.55. Si traemos ese dólar a hoy, Ese valor de aquel dólar debería ser de $ 1.800”.

“Ayer el dólar cerró a $ 1.400. Cuando estaba en torno a $ 1.500 se calmaba este tipo de opinión. Hoy cuando el dólar cierra en $ 1.400 o $ 1.390 genera estos interrogantes”, cerró.

El dólar y el “invitado no deseado”

Uno de los puntos más críticos del análisis de Dequino es el evidente atraso cambiario, que estima en el orden del 25% al 30% en relación con el resto de los precios de la economía.

Aunque el gobierno cuenta con herramientas que no tenía meses atrás —como los ingresos de dólares de provincias como Córdoba y Santa Fe o la colocación de Obligaciones Negociables de privados—, el especialista sostiene que se está “sobreactuando el ancla cambiaria” para intentar frenar la inflación.

Este dólar barato funciona, según sus palabras, como un “pariente no invitado a la mesa” que perjudica seriamente a todos aquellos sectores que deben competir con el mercado externo.

Además, Dequino plantea que existen señales contradictorias: mientras se promueve la “inocencia fiscal” para que la gente use sus dólares, el valor de ese activo de atesoramiento se deprecia, generando una pérdida de capital para quien ahorró en moneda extranjera.

Una libertad condicionada

Finalmente, el economista cuestionó la narrativa de un mercado de cambios totalmente libre.

Utilizó una metáfora contundente: comparó la situación con un prisionero al que dejan salir unas horas al patio a tomar sol.

“Te parece que sos libre, pero en realidad estás encerrado”, sentenció, en referencia a las intervenciones indirectas del Banco Central, que compra dólares pero esteriliza pesos manteniendo tasas de interés estresadas para contener la inflación.

El economista Diego Dequino se refirió este martes a la baja del dólar y expresó cuáles son las oportunidades y desafíos a partir de este contexto.En diálogo con La Voz En Vivo, planteó: “Hace cinco meses que la actividad económica no se mueve” y remarcó que pese a que el Banco Central compró dólares, “la tasa de interés sigue alta”.Repasó los valores del dólar en 2016, cuando no había intervención y desde allí trazó un paralelismo para indicar a cuánto debería cotizar un dólar libre en la Argentina de hoy.“El día que se creó la UVA en 2016, ese día que el mercado de cambo era libre, el dólar valía $ 14.55. Si traemos ese dólar a hoy, Ese valor de aquel dólar debería ser de $ 1.800”.“Ayer el dólar cerró a $ 1.400. Cuando estaba en torno a $ 1.500 se calmaba este tipo de opinión. Hoy cuando el dólar cierra en $ 1.400 o $ 1.390 genera estos interrogantes”, cerró.El dólar y el “invitado no deseado”Uno de los puntos más críticos del análisis de Dequino es el evidente atraso cambiario, que estima en el orden del 25% al 30% en relación con el resto de los precios de la economía. Aunque el gobierno cuenta con herramientas que no tenía meses atrás —como los ingresos de dólares de provincias como Córdoba y Santa Fe o la colocación de Obligaciones Negociables de privados—, el especialista sostiene que se está “sobreactuando el ancla cambiaria” para intentar frenar la inflación.Este dólar barato funciona, según sus palabras, como un “pariente no invitado a la mesa” que perjudica seriamente a todos aquellos sectores que deben competir con el mercado externo. Además, Dequino plantea que existen señales contradictorias: mientras se promueve la “inocencia fiscal” para que la gente use sus dólares, el valor de ese activo de atesoramiento se deprecia, generando una pérdida de capital para quien ahorró en moneda extranjera.Una libertad condicionadaFinalmente, el economista cuestionó la narrativa de un mercado de cambios totalmente libre.Utilizó una metáfora contundente: comparó la situación con un prisionero al que dejan salir unas horas al patio a tomar sol.“Te parece que sos libre, pero en realidad estás encerrado”, sentenció, en referencia a las intervenciones indirectas del Banco Central, que compra dólares pero esteriliza pesos manteniendo tasas de interés estresadas para contener la inflación.La Voz