En una nueva escalada de tensión internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a amenazar a Irán con un ataque militar y presionó al gobierno del Reino Unido para que mantenga el control de la estratégica base de Diego García en el océano Índico.
Según el mandatario, dicha instalación sería fundamental para lanzar una ofensiva contra Teherán en caso de que no se alcance un nuevo acuerdo nuclear.
La importancia estratégica de Diego García
A través de un mensaje en su red social Truth Social, Trump instó al primer ministro británico, Keir Starmer, a no ceder la soberanía de las islas Chagos a la República de Mauricio, un acuerdo que Londres había anunciado en mayo pasado. “¡NO REGALEN DIEGO GARCIA!”, exclamó el presidente estadounidense, advirtiendo que, si Irán no llega a un acuerdo, Estados Unidos podría necesitar esa base y el aeródromo de Fairford en Inglaterra para “erradicar un posible ataque de un régimen sumamente inestable y peligroso”.
Trump calificó la posible entrega del archipiélago como una “mancha” para el Reino Unido y criticó el contrato de arrendamiento de 100 años propuesto, tildándolo de “precario”. Actualmente, el Departamento de Estado de EE. UU. mantiene conversaciones con Mauricio para asegurar la continuidad de la base militar en la zona.
Negociaciones estancadas y advertencias de la Casa Blanca
Esta nueva amenaza surge tras el cierre de una segunda ronda de conversaciones indirectas en Ginebra, donde Washington y Teherán no lograron acercar posiciones. Aunque Irán mencionó estar redactando un “marco preliminar” para continuar el diálogo, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, fue tajante al declarar que “existen numerosas razones y argumentos a favor de un ataque contra Irán” y que sería “muy sensato” que el gobierno iraní cerrara un acuerdo con Trump.
Por su parte, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, reafirmó que Estados Unidos impedirá que Irán obtenga armas nucleares “de un modo u otro”.
Preparativos militares y fortificaciones en Irán
El clima prebélico se ve intensificado por movimientos militares en ambos bandos:
- Despliegue estadounidense: Washington envió dos portaaviones al Golfo y cuenta con miles de soldados en bases de la región.
- Maniobras iraníes: Teherán inició los ejercicios “Control inteligente del estrecho de Ormuz” y emitió alertas para pilotos ante el lanzamiento programado de cohetes.
- Fortificación de instalaciones: imágenes satelitales recientes revelan que Irán reconstruyó y blindado con estructuras de hormigón y tierra sus sitios militares más sensibles, como el complejo de Parchin, para protegerlos de posibles bombardeos aéreos.
Desde Teherán, el canciller Abbas Araqhchi y otros funcionarios advirtieron que responderán a cualquier “error estratégico” de Washington con golpes “pesados” y que no aceptarán bajo ninguna circunstancia el cese total del enriquecimiento de uranio.
En una nueva escalada de tensión internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a amenazar a Irán con un ataque militar y presionó al gobierno del Reino Unido para que mantenga el control de la estratégica base de Diego García en el océano Índico. Según el mandatario, dicha instalación sería fundamental para lanzar una ofensiva contra Teherán en caso de que no se alcance un nuevo acuerdo nuclear.La importancia estratégica de Diego GarcíaA través de un mensaje en su red social Truth Social, Trump instó al primer ministro británico, Keir Starmer, a no ceder la soberanía de las islas Chagos a la República de Mauricio, un acuerdo que Londres había anunciado en mayo pasado. “¡NO REGALEN DIEGO GARCIA!”, exclamó el presidente estadounidense, advirtiendo que, si Irán no llega a un acuerdo, Estados Unidos podría necesitar esa base y el aeródromo de Fairford en Inglaterra para “erradicar un posible ataque de un régimen sumamente inestable y peligroso”.Trump calificó la posible entrega del archipiélago como una “mancha” para el Reino Unido y criticó el contrato de arrendamiento de 100 años propuesto, tildándolo de “precario”. Actualmente, el Departamento de Estado de EE. UU. mantiene conversaciones con Mauricio para asegurar la continuidad de la base militar en la zona.Negociaciones estancadas y advertencias de la Casa BlancaEsta nueva amenaza surge tras el cierre de una segunda ronda de conversaciones indirectas en Ginebra, donde Washington y Teherán no lograron acercar posiciones. Aunque Irán mencionó estar redactando un “marco preliminar” para continuar el diálogo, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, fue tajante al declarar que “existen numerosas razones y argumentos a favor de un ataque contra Irán” y que sería “muy sensato” que el gobierno iraní cerrara un acuerdo con Trump.Por su parte, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, reafirmó que Estados Unidos impedirá que Irán obtenga armas nucleares “de un modo u otro”.Preparativos militares y fortificaciones en IránEl clima prebélico se ve intensificado por movimientos militares en ambos bandos:Despliegue estadounidense: Washington envió dos portaaviones al Golfo y cuenta con miles de soldados en bases de la región.Maniobras iraníes: Teherán inició los ejercicios “Control inteligente del estrecho de Ormuz” y emitió alertas para pilotos ante el lanzamiento programado de cohetes.Fortificación de instalaciones: imágenes satelitales recientes revelan que Irán reconstruyó y blindado con estructuras de hormigón y tierra sus sitios militares más sensibles, como el complejo de Parchin, para protegerlos de posibles bombardeos aéreos.Desde Teherán, el canciller Abbas Araqhchi y otros funcionarios advirtieron que responderán a cualquier “error estratégico” de Washington con golpes “pesados” y que no aceptarán bajo ninguna circunstancia el cese total del enriquecimiento de uranio.
La Voz
